Colegas (1982)

colegas

Colegas (Colegas, 1982) es otro paso más en la trayectoria del realizador Vasco, Eloy de la Iglesia. La película nos adentra como muchas otras obras del realizador en la juventud marginal de los barrios trabajadores de Madrid, donde se desarrolla la historia.

Colegas se une a otros filmes del realizador, que parecen crear con sus obras una línea que puede leerse como una radiografía de la España de aquellos años (desde el tardofranquismo hasta la transición, pasando por el gobierno de la UCD y posteriormente del PSOE). Sensación que incluso queda incrementada cuando el director cuenta en muchas de sus películas con el mismo reparto, y en muchas ocasiones sus intérpretes reciclan personajes de otras películas anteriores. Es el caso de personajes como el que interpreta Enrique San Francisco, que parece una evolución de otros personajes que el propio intérprete ha encarnado en otras películas de Eloy de La Iglesia y que seguiría encarnando. En Navajeros (Navajeros,1980) lo vemos como un mafioso que domina parte del comercio de la droga que circula en el barrio. Pero también se incluyen connotaciones homosexuales en aquel personaje (que deja que uno de sus acólitos viole al personaje del Jaro interpretado por José Luis Manzano). Casi el mismo personaje que interpretaba Enrique San Francisco en Navajeros se ha permutado en el que encontramos en Colegas. Otra vez un hombre que domina los bajos fondos, y que tiene ciertas pulsiones sexuales hacía los jóvenes adolescentes. Un año más tarde, volvería a aparecer en la célebre El Pico (El Pico, 1983), otra vez con connotaciones homosexuales.

images (24)

Pero también podemos rastrear esta evolución en otros actores, como es el caso de José Luis Manzano. El actor principal de Navajeros, quien en aquella película interpretaba un criminal de baja estofa, parece que en Colegas adopta una evolución lógica. Ya no es un criminal al uso, sino que parece haberse incluido dentro de los parámetros del sistema.  Manzano es hijo de un padre autoritario, y vive en una familia media de la España de los ochenta. En cierto punto, Eloy de la Iglesia deja de banda los personajes totalmente marginales para adentrarse en el seno de los jóvenes que habían de transformar la España que daba sus primeros pasos dentro de la democracia.

Colegas, como indica precisamente el título nos muestra a tres personajes, Antonio Flores, José Luis Manzano y Rosario Flores y su profunda amistad. El tema principal de la película es el cambio generacional que realizan los tres personajes respecto a sus familias. No es una simple evolución o la recogida del testimonio por el mero hecho de ser jóvenes, sino que claramente hay unas intenciones políticas detrás.

El personaje de José Luis Manzano está enamorado del personaje de Rosario Flores, y ambos forman una relación. Por su parte ella vive con su hermano, interpretado por Antonio Flores. Los tres personajes viven pues con sus familias, que se corresponden casi con todos los clichés a la clase trabajadora, heredera del franquismo, y que trabaja para poder sobrevivir con muchas limitaciones económicas. En ambos núcleos familiares hay figuras paternas (en el caso de la familia de Antonio y Rosario es la madre la que domina la familia) que imponen su autoridad, una autoridad que no viene precisamente de la democracia, sino de una herencia franquista en la que todos estos personajes paternos se han educado.

images (25)

Es cierto que Eloy de la Iglesia no es ningún documentalista objetivo, y su cine es claramente tendencioso. Para hacer visibles las tesis antes expuestas, el cineasta recurre a la brocha gorda. Así es fácil encontrar un personaje casi grotesco en el padre del personaje que interpreta José Luis Manzano, quien continuamente está criticando las decisiones de su hijo.

La ruptura entre las dos generaciones es evidente, y queda retratada perfectamente en el final de la película. El padre de José Luis Manzano, interpretado por José Manuel Cervino, realiza una oferta hacía su hijo, en relación al hijo que va a tener en un breve futuro los dos jóvenes. Dicha oferta pone de manifiesto su ideología, en la que los dos jóvenes deberán casarse y formalizar su relación, mientras las dos familias pagarán algo de dinero a los jóvenes hasta que encuentren un trabajo. Sin embargo, Manzano decide rechazar la oferta, porque no quiere ensuciarse ideológicamente con la propuesta. La ruptura queda perfectamente retratada en este final.

Más allá de eso, Colegas nos muestra algunos detalles que resultan de interés como la utilización de una banda sonora que el director utiliza como elemento de transgresión, con una selección de música que contiene muchos temas Rock, y que sirve como elemento identificativo a los diversos personajes jóvenes. A destacar la canción que interpreta el joven Antonio Flores, una auténtica joya.

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , , , , | Leave a comment

El Crimen de Cuenca (1979)

el-crimen-de-cuenca

El Crimen de Cuenca (El Crimen de Cuenca, 1979) cuenta con una intrahistoria que resulta sintomática y perfectamente ligable con la temática que desarrolla la película. Por otra parte, nos encontramos con una de las películas más atípicas de la cineasta, una de las primeras mujeres pioneras dentro del cine español. Hay algo dentro de El Crimen de Cuenca, que nos remite a un pasado folklórico, al de una España negra pero a la vez de Leyenda, donde transcurrían hechos tan aparentemente inverosímiles como el que nos narra la película. En este sentido ayuda la figura del ciego, que nos introducirá en la película, narrando los hechos como los antiguos poetas la historia. Este personaje es la conexión que utiliza la directora para enlazar el filme con la leyenda.

La censura cinematográfica que provenía del régimen franquista ya había desaparecido en el 1977. A priori esto nos podría hacer pensar que cualquier película podría ser estrenada, pero lo cierto es que en aquellos años España no era plenamente un país que garantizaba todas las libertades democráticas. Las copias de la película fueron confiscadas y se impidió su estreno comercial. Legalmente se podía recurrir a esta acción, y El Crimen de Cuenca fue acusada de injuriosa[1]. Y todo esto, ¿Por qué?

descarga (23)

La película está basada en unos hechos reales que acontecieron en los primeros años del siglo XX, y que se acabaron extendiendo hasta el primer tercio del siglo. Por tanto, en principio la adaptación que realiza Pilar Miró no tendría por qué haber molestado a nadie en plena transición democrática. Sin embargo, lo cierto es que el mensaje del filme oculta un poderoso ataque-atemporal- contra ciertos órganos militares (como la guardia civil) así como al poder. Los hechos relatan la historia que aconteció en un pequeño pueblo rural español, en el que un buen día desapareció uno de sus habitantes. Al principio nadie le dio demasiada importancia, pero la madre del desaparecido (popularmente conocido en el pueblo como el Cepas) insistió en que su hijo había sido asesinado por dos hombres del pueblo. Finalmente la justicia en colaboración con la guardia civil apresó a los dos hombres, que fueron totalmente vejados y torturados con tal de sonsacarles la ubicación del cádaver. Sin que el cuerpo apareciera, los dos hombres fueron condenados en un juicio totalmente falto de pruebas a dieciocho años de prisión. Hasta que un buen día apareció el Cepas, y todo el mundo se dio cuenta del error que se había cometido. Demasiado tarde, claro.

Pilar Miró se enfrenta a una película que como hemos visto en su argumento, tiene una intención denunciatoria muy clara. Pero a pesar de esto, la cineasta no renuncia en ningún momento a la estética del filme ni a otros detalles técnicos. Miró ambienta la película en un pequeño pueblecito que parece perfectamente sacado de inicios del siglo XX.

Aquí podemos analizar  la política dentro del pueblo, sobre la que Miró también realiza una mirada dentro del filme. El pueblo está inmerso en el turnismo político, y términos como izquierda y derecha se mezclan sin que sepamos muy bien que les diferencia. Estéticamente también encontramos muchas diferencias dentro del pueblo. Sólo tenemos que comparar a nuestros políticos que debaten sobre el destino de los dos hombres condenados, siempre vestidos de manera elegante y con un perfecto dominio del lenguaje, con los polvorientos campesinos, que apenas han recibido una educación y que simplemente viven de la tierra. También se muestra perfectamente la opresión de las prisiones en la que se torturan a nuestros personajes, siempre inmersas en una terrible oscuridad. Pero ojo, no caigamos en una simplificación, porque Miró no realiza un retrato maniqueo.

El-crimen-de-cuenca (1)

Por ejemplo, lo fácil podría haber sido oponer a la gente del pueblo con la guardia civil y los burócratas, pero lo cierto es que la realidad es más compleja. Los dos condenados están totalmente solos ante el castigo y la tortura. Cuando los dos presos vuelven a aparecer en el pueblo para supuestamente desenterrar el cuerpo del Cepas, el pueblo entero intenta lincharlos. El Crimen de Cuenca es una película que aparentemente retrata un caso histórico, casi desde una perspectiva periodística, pero que en realidad toma partido en contra de los terribles actos que se muestran.

Seguramente el Abrazo con el que Pilar Miró resuelve la película sea uno de los más emotivos finales que nos ha dado nuestro cine. Dos hombres anónimos, Gregorio Valero Contreras y León Sánchez Gascón, que fueron condenados por un crimen que nunca tuvo lugar.

[1] Luis Urbez, Doce años de cultura española, Ed. Encuentro ediciones,  Madrid 1989, pp.182

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , | Leave a comment

Open Windows (2014)

descarga

Decepcionante el último filme de Nacho Vigalondo, Open Windows (Open Windows, 2014), un thriller con demasiados aires de grandeza y que tira por tierra parte del  prestigio que el cineasta se había labrado con Los Cronocrímenes (Los Cronocrímenes, 2007).

Al igual que en su opera prima, Vigalondo opta por desvincularse de los géneros tradicionales, y sumarse a una nueva corriente dentro del cine español, que reivindica precisamente estos nuevos géneros como el terror y la ciencia ficción (en esta ocasión el thriller), que han estado minusvalorados estos últimos años en la cinematografía patria. Pero además, Vigalondo ofrece una gira de tuerca más, pues Open Windows cuenta con un formato ciertamente inusual (tan inusual como fallido de hecho).

descarga (22)

La película pretende ser contada desde un punto de vista muy especial, como esla pantalla de un ordenador. A partir de esta pantalla, que pertenece al protagonista que interpreta Elijah Wood, el espectador es testigo de diversas cámaras (Cams en su mayoría) y chats con los que el personaje se comunica. Lo cierto es que a priori nos podría parecer que al ser una única pantalla de ordenador la película pecaría de hermetismo, pero el director se las ingenia para que el filme sea muy diferente. De hecho, más que una única plataforma, la miga de la película está en como Vigalondo articula diversos instrumentos para desarrollar el discurso fílmico. A partir de muchas cámaras (como veremos en el filme, se activan las cámaras de los móviles y diversos trucos más) la realidad de la acción se reconstruye. La película se fragmenta y se vuelve a recomponer a cada minuto, mediante la tecnología.

Pero lo más importante ante este discurso formalista ¿Sirve para algo? ¿Era indispensable para el relato? ¿Nos ofrece algo totalmente imprescindible que sólo podía ser contado de esta manera? Ciertamente Vigalondo crea un producto comercialmente atractivo (desde este truco de forma hasta contar en el reparto con actores internacionales como Elijah Wood…o Sasha Grey) pero totalmente vacío. Esta estrategia no conduce a ningún lado y lo que es peor, resulta bastante confusa en muchas de sus secuencias. El continuo cambio de puntos de vista obliga al espectador a realizar sucesivos y reiterativos cambios de mirada, sin que esto aporte algo significativo (aparte de dolor de cabeza).

images (23)

Y aún así, esto no es lo peor de Open Windows. Porque lo peor está en su inexplicable guión, que convierte al filme en algo imposible de creer. Los errores y fallos que el espectador mínimamente realista capta son casi innombrables, pero por resaltar sólo algunos:

-¿Por qué nuestro protagonista hace caso a un Hacker que se cuela en su ordenador, siguiéndole la corriente además en muchos momentos? Es cierto que esto puede ser explicado con el absurdo cierre del filme, pero resulta harto difícil (¿El personaje de Wood estaba interpretado todo este tiempo? Venga ya Vigalondo).

-La policía en Open Windows aparece y desaparece como por arte de magia. En el apartamento de Sasha Grey con una simple llamada acuden con cinco estaciones enteras de policías. O bien la policía española es un desastre o la norteamericana tiene superpoderes. Igual tanto le ocurre al final, cuando el coche del personaje que interpreta Elijah Wood se choca. La policía es la causante de este choque, pero parece que nadie va a ver como está. Simplemente desaparecen. Estos errores no son una excepción, y se repiten en todo momento. Cualquier espectador puede repasar la película y hacer una lista igual o de tamaño superior. El problema es que Vigalondo había admitido jugar con estas premisas para realizar un thriller.

-Los Hackers Franceses. Seguramente los personajes más idiotas que han aparecido hasta la fecha en la trayectoria de Vigalondo. Sin ningún tipo de sentido están en la película, y el intento de hacer gracia mediante su acento es simplemente insultante. Sasha Grey realiza una interpretación demasiado plana. Como irónica y pícara resulta creíble (en esa primera parte; por otro lado la mejor de la película), pero como inocente víctima no consigue la mínima empatía con el espectador. Y Vigalondo no debería volver a aparecer como actor en una de sus películas, como ya nos había demostrado desde los Cronocrímenes.

Poco resulta salvable en este despropósito. Algún toque de humor (el cameo de Carlos Areces) así  como una pátina de cine irreverente parecen sacudirnos de la incredulidad, pero en líneas generales la película no pasa el aprobado.

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , , | Leave a comment

La Semana del Asesino (1972)

descarga (20)

La Semana del Asesino (La semana del Asesino, 1972) se trata de un filme perteneciente al género de terror (como veremos esto es motivo de discusión), que realizó aún durante los últimos coletazos de la dictadura franquista, el cineasta de origen vasco Eloy de la Iglesia. La película sigue durante una semana, como indica el título, la vida del obrero que interpreta Vicente Parra, quien cometerá una ola de crímenes durante ese lapso de tiempo. Es cierto que la película se ha adscrito comúnmente al género de terror, pero como bien advierten algunos[1], en realidad De la Iglesia no la ubica en un tiempo fantástico ni imaginario, sino que La Semana del Asesino transcurre en Madrid. Para más señas, en emplazamientos frecuentados por la clase media-baja y trabajadora (desde la fábrica hasta la chabola donde nuestro protagonista mira a los lumpenes jugar a fútbol), y además su protagonista es un obrero que trabaja en una industria carnicera. Estaba claro que a pesar del género el cineasta no iba a renunciar a su sello de autoría.

Hay sin duda una lírica macabra en la película, que quizá incluso nos pueda recordar documentales como La Sang Des Bêtes (La sangre de las bestias, 1949) de Georges Franju, por su afinidad temática. Detalles irónicos que ayudan a potenciar el mensaje de desesperación que recubre el filme. Unas secuencias monstruosas, realizadas mediantes algunos planos secuencias y travellings nos muestran la carnicería en la que trabaja nuestro protagonista. El desmembramiento y la sangre se convierten en absolutos protagonistas. Sin embargo, la película no nos muestra estas escenas como algo extraño, sino que forman parte de la cotidianeidad de nuestro protagonista. Para más ironía, se nos muestra a nuestro personaje comer un bocadillo mientras somos testigos de esta barbarie. Detalles como este ayudan al cineasta a mostrar su faceta más negra, como la bolsa de deporte que tiene el eslogan del ministerio del movimiento, y que nuestro protagonista utiliza como herramienta para transportar los trozos desmembrados de las víctimas.

La_semana_del_asesino-01

La estética de la película consigue adaptarse perfectamente entre el territorio de lo escabroso y lo macabro (las ya comentadas secuencias del matadero) y un ambiente industrial decadente. La película emplea un magnífico Raccord que nos adentra en la vida de nuestro protagonista. Por ejemplo, la decoración del piso es un genial ejemplo de cómo se construye un raccord en torno a una idea (en este caso, la de construir un personaje como al que da vida Vicente Parra)

Eloy de la Iglesia nunca pretendió cerrar la película con semejante final, que no tiene nada que ver con lo que desarrolla la película. Fue la censura la que obligó al cineasta cambiar el final, para mostrar que nuestro personaje, interpretado por Vicente Parra, finalmente se entregaba a la policía. Algo totalmente absurdo, precisamente porque una de las cosas que nos enseña La Semana del Asesino, es que nuestro protagonista cae en una vorágine de sangre de la que no puede escapar (remarquemos la característica del no retorno). Primero se trata del asesinato casi involuntario del taxista, pero los crímenes posteriores vienen de una manera casi inevitable y como a consecuencia del primer asesinato, pues el personaje que interpreta Parra intenta tapar las evidencias del crimen, así que resulta impensable que de repente nuestro personaje reflexione y llame a la policía entregándose.

A pesar de que la película está realizada antes de la caída definitiva del régimen franquista y por tanto antes de que la censura se anulara, ya encontramos señas muy interesantes que anuncian el cine de Eloy de la Iglesia.

descarga (21)

Por ejemplo, entre el personaje de Vicente Parra y el de Eusebio Poncela se entrevé una relación un tanto ambigua, que parece ir más allá de la simple amistad. Y es que el interés que profesa el personaje de Eusebio Poncela en torno al personaje de Parra parece ir hacía el deseo sexual, aunque siempre lo oculta de una manera sutil y de manera que no se evidencie en exceso. De hecho, una de las secuencias que la censura obligó a cortar al director estaba aún más implicada en este sentido. Durante toda la película hay una interesante vía que se centra precisamente en esta camino de explotación. Nuestro protagonista no se encuentra a gusto en ningún momento (ni siquiera con compañía femenina), y sólo lo vemos relajarse en presencia de su nuevo amigo.

Como analizaba el teórico Jamake Highwater en su obra[2], estas imágenes de transgresión sexual servían para cuestionar un poder establecido que no dejaba que ninguna película ocultara el mínimo atisbo sobre la homosexualidad. Eloy de la Iglesia fue uno de los pioneros en este sentido, y seguiría con esta vía a lo largo de casi toda su carrera.

[1] Antonio Lázaro Reboll, Masculinidades Genéricas: Tomas criminales en la Semana del Asesino (Eloy de la Iglesia, 1972), Universidad de Nottingham.

[2] Highwater, J. The Mithology of transgression. Homosexuality as Metaphor, oxford University Press, New York 2001

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , , | Leave a comment

El Exorcista III (1990)

El_exorcista_III-919394076-large

The Exorcist III (El Exorcista III, 1990) se trata de la tercera entrega de la saga del Exorcista, que William Friedkin estrenó en la década de los setenta. La película no sigue los sucesos de la segunda película, que dirigió el británico John Boorman, sino que se retoma parte del hilo de la primera, resucitando en parte el padre Karras.

La película está dirigida por William Peter Blatty, quien fuera el célebre escritor de la novela original del Exorcista (las ideas para las novelas las sacó de una asistencia a una clase de teología en la universidad sobre un supuesto caso de exorcismo en Georgetown) y adapta para el Exorcista III una de sus novelas, Legión. En realidad la película no tenía porque inmiscuirse directamente en los exorcismos, pues el eje central gira en torno a los asesinatos que provoca un asesino en serie (quien tiene muchas similitudes con el asesino del Zodíaco, un Pscycho Killer estadounidense real y del que nunca se descubrió su identidad) pero la productora del filme, la Warner Bros, quiso sacar un buen provecho del nombre de la saga y por este motivo obligo a Blatty a incluir una secuencia de exorcismo, que por otra parte es el clímax final del filme. Sin embargo la película no cosechó un gran éxito de crítica, siendo nominada a varios premios Razzies.

descarga (19)

La película nos presenta como protagonista al personaje de George C. Scott, un investigador de policía, ya entrado en una edad avanzada y con una familia formada y feliz. Scott tiene contactos con el padre Dyer, interpretado por Ed Flanders, con quien tendrá algunos debates teológicos. Aquí Blatty ya enseña sus primeras cartas, que además ponen en tela de juicio la idiosincrasia de la primera película sobre El Exorcista. Debemos recordar, que pese a que Blatty colaboró de manera estrecha con William Friedkin en la creación del guión, fue el director quien impuso finalmente su visión sobre el tema, cayendo en un fatalismo que auguraba un desenlace trágico para todos los participantes del caso de la niña Regan. Blatty, ferviente creyente, nunca estuvo de acuerdo con ese final pesimista, porque podía haber dado a entender que el mal finalmente había triunfado, algo que nunca podría reconocer.

Por este motivo, Blatty carga su película con muchos debates religiosos. El personaje de Scott y el de Ed Flanders mostrarán sus posturas nada más empezar el filme. Scott es un policía ya asqueado en gran parte contra el mundo, y cuestiona la existencia de Dios, por el tema tópico de que si Dios existe como es posible que permita tantos crímenes y atrocidades. Los debates que vemos en estos primeros compases carecen de cualquier profundidad y nos muestran una seña inconfundible de la película que seguirá a lo largo del metraje, y es el poco calado intelectual del filme, a pesar de que Blatty pretende dotar a la película de un gran trasfondo religioso.

Y aparecerán los primeros asesinatos, que se pondrán en relación con un antiguo caso que nuestro detective creía haber cerrado años atrás (el asesino de Géminis, que no deja de ser un eco del asesino del Zodíaco). La propuesta de Blatty es ciertamente extraña, pues el asesino principal de la película tiene conexiones con algún tipo de secta satánica (posteriormente incluso se mezclan posesiones, incluso posesiones a distancia). La estética del filme no deja de ser un deja vú de la primera película de Friedkin, aunque con una falta mayor de talento. No hay inventiva por parte de Blatty en este aspecto, que se dedica a recoger parte de la imaginería cristiana para mezclarla con detalles del cine Gore (aunque muchos elementos escabrosos aparecen en fuera de campo, llevando al espectador a que utilice su imaginación). Los dos Exorcismos son incomparables.

images (22)

La autoimposición de la productora acabó colocando un final de posesión que no tenía nada que ver y eso afecta a la película, creando aún más confusión. El Exorcista III es un mix de ideas que han pululado por el cine fantástico y demoníaco de los años setenta y ochenta, y que deambulan por el filme sin orden ni concierto. Nunca queda nada claro la naturaleza de la película, ni el verdader origen de los asesinatos.

Seguramente lo mejor de la película lo encontramos en la puesta en escena. Blatty no se ha formado nunca en el modo de hacer cine académico, y para bien o para mal eso se refleja en el filme. Planos que el director alarga, siempre desde una posición en la que la cámara adopta una distancia considerable, no haciéndose participe de la acción de manera directa demuestran que Blatty se toma el cine de terror desde una visión totalmente autoral (otra cosa es que compartamos o no su particular visión). Las escenas violentas, que corresponden más al cine de género, no son nunca rodadas de una manera convencional, sino que Blatty introduce sus señas (como elipsis bastantes pronunciadas, no mostrar nunca el rostro del asesino y dejándolo oculto en la sombra, diálogos que mantienen la tensión alargándose considerablemente…).

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , | Leave a comment

Ciudadano Bob Roberts (Bob Roberts, 1992)

descarga

Bob Roberts (Ciudadano Bob Roberts, 1992) es desgraciadamente un intento fallido de realizar un filme político que pretende parodiar al partido republicano norteamericano (Véase a que no me atrevo a decir que la película parodia el sistema política norteamericano). Y digo desgraciadamente, porque pese a que la película que dirige Tim Robbins tiene aciertos muy interesantes (desde su creación mediante un original formato pasando por el ácido humor que destila) peca de maniquea de manera casi constante. En cierto sentido, Bob Roberts anticipa los documentales de Michael Moore, obras que toman un punto de vista partidista y a pesar de que atacan con crudeza al gobierno dominante, en realidad no cuestionan el establishment.

Y es que la película realiza una visión de la política norteamericana que la divide tendenciosamente en dos bloques totalmente diferenciados. El objetivo a criticar es el partido republicano, como veremos más adelante, sus miembros (incluidos votantes) aparecen representados como monstruos sacados del averno (que quizá al director no le falta razón en muchos aspectos, pero la brocha gorda nunca fue una buena ayudante en el género del retrato) mientras que el partido demócrata son unos líderes profesionales que siempre aciertan en sus declaraciones. La concepción tan maniqueista del filme resulta totalmente nauseabunda (¿Recuerdan el gag de los Simpsons entre Kodos y Kang?) e imposible de soportar para cualquiera que racionalice un mínimo la película.

images (21)

Bob Roberts es una propuesta singular, eso sin duda. La película es una de las primeras en utilizar un formato poco frecuente en los años noventa como era el falso documental (un cámara de un reportero se adentra en la campaña del senador, contándonos los entresijos del partido). La película la dirige Tim Robbins, quien ya era conocido en Hollywood por su faceta interpretativa, y al filme se unen muchos de sus amigos actores, quienes aparecen en la película (supuso el debut de Jack Black) en pequeños papeles o incluso cameos. El propio Robbins interpreta al personaje principal, un cantante de Folk conservador (Algo con la que la película jugará constantemente, explotando el curioso caso de un artista que tiene claros paralelismos con Bob Dylan o Woody Guthrie) que se presenta como candidato del partido republicano para senador en el estado de Pennsylvania.

La película aprovecha estas circunstancias para retratar de manera muy ácida los tópicos y clichés sobre el modus vivendi del partido republicano norteamericano. Por ello, tenemos un retrato muy negro sobre nuestro candidato, que a cada paso demuestra sus ideas reaccionarias. Bob Roberts juega con un humor muy singular, capaz de crear situaciones paradójicas. A pesar de que lo que plantea la película resulta absurdo en muchos de sus casos (los conciertos de Folk en medio de la campaña, la reacción de los partidarios de Roberts que actúan como si fueran gruppies de un grupo de rock) el mundo de Bob Roberts se sostiene en una especie de telaraña invisible. El hombre hecho a sí mismo, así como el sueño americano, quedan totalmente ridiculizados en la mejor faceta de la película, que es la de romper estos mantras intocables que forman parte del pensamiento global del ciudadano norteamericano medio, con su inteligente sentido del humor. Por otra parte, también resulta bastante conseguida la parte del periodista que intenta desmantelar la mentira que supone Bob Roberts, y que sin embargo, acaba en un trágico final. Final que acabará convirtiendo a nuestro senador en un mártir nacional.

mocumentaries210708_450x289

Porque a pesar de que el espectador se encuentra completamente anonadado ante lo que está viendo, la película responde creando una realidad paralela que nos deja fuera de sitio. La sonrisa de nuestro senador nos deslumbra, creando una vorágine de locura que parece igualmente verídica.

Otro tanto son las canciones Folk  que crean un punto aparte en la descripción de nuestro personaje. Nuestro protagonista, que es cantante de Folk, realiza unas letras que parodian el cliché de que los artistas son generalmente de izquierdas (arquetípico vago donde los haya) con letras que se posicionan en contra de las drogas, del comunismo, y de la juventud rebelde. Una auténtica parodia de artistas como Bob Dylan (al que se caricaturiza con la portada de muchos discos de Bob Roberts que se parecen a los del artista real) y de Woody Guthrie (genial la parodia de la canción de This Land is Your Land, dándole completamente la vuelta al sentido original de la canción).

También resulta destacable la utilización de un formato poco común en aquellos años, como era el Mockumentary o falso documental, y que la película utiliza de manera inteligente para integrar al espectador en un relato de primera mano.

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , | Leave a comment

Philomena (2013)

descarga (18)

Philomena (Philomena, 2013) es una de aquellas películas que periódicamente reciben una nominación al Oscar sin saberse muy bien el porqué y se retiran (después de no ganar nada) en el más incomodo de los silencios. La tragedia en este caso proviene de un director como Stephen Frears, que a lo largo de su carrera ha demostrado sobradamente su talento, en filmes como High Fidelity (Alta Fidelidad, 2000) o Dangerous Lisiaons (Las amistades Peligrosas, 1988).

El caso es que la nominación de Philomena huele a motivos políticos y académicos, que parecen anteponerse a lo que se supone como una elección justa. El filme de Frears parece cumplir el cupo de películas aparantemente exóticas que se cuelan por norma en el concurso. Pero además, la película cumple los requisitos que la industria norteamericana requiere para dicho certamen, siendo edulcorada, fácil y maniquea. Philomena no es más que la réplica inglesa de las películas de superación y lágrima fácil que cada X tiempo arrasan en Hollywood.

_71203032_philomenaap

Como no podía ser de otra forma, la película está basada en hechos reales, algo que siempre da más caché a este tipo de filmes. Nuestra protagonista, interpretada por Judi Dench, es una adorable ancianita irlandesa que una vez trabajó como enfermera en una institución religiosa. Allí tuvo un hijo, que finalmente fue confiscado por las religiosas del centro, y sin que ella lo supiera vendido a una rica familia norteamericana (dato que ella desconoce). Ahora, ya en la ancianidad, nuestra protagonista decide investigar lo que ocurrió con su hijo. No estará sola, porque en su camino se cruza el personaje interpretado por Steve Coogan, un periodista de la BBC que ve la oportunidad de su vida.

Para empezar, el personaje de Judi Dench resulta bochornoso en muchos momentos. Frears lo construye como el arquetípico de anciana bondadosa que siempre está contando gracietas. De hecho, uno de los ejes está en ver la adaptación de nuestra protagonista en territorio norteamericano. Por ridículo que resulte, y tal como si una pareja cómica rancia se tratara, la película nos muestra a Judi Dench y Steve Coogan realizar conversaciones intrascendentes con aires de humor inteligente. Nada más lejos de la realidad, la película resulta aburrida cada vez que se deja al personaje de Judi Dench comentar historias con moraleja o chistes sin gracia.

images (19)

Por otra parte, la película no tiene ninguna crítica. Se intenta meter con calzador un debate sobre la religión, pero el director no sabe sacar ningún provecho. Dench interpreta una irlandesa, y como viene siendo habitual dentro de los arquetípicos, ella es católica. Mientras que nuestro reportero inglés de la BBC es ateo “y mucho más moderno”.  La película aprovecha el caso principal del filme para intentar atizar a la iglesia católica, pero el nivel de profundización es mínimo. De igual manera le sucede a la otra herramienta que tiene el filme para este debate, como son los diálogos que se establecen entre los dos personajes. Dench defiende a las religiosas en todo momento (incluso cuando se entera del fraude al que fue sometida), mientras que nuestro protagonista masculino, aprovecha cualquier ocasión para atacar a las monjas y yendo más allá, a la religión católica. Aún así, y como ya comentaba, el debate está hecho para agradar al mainstream y nunca hay un verdadero nivel detrás. Frases como: “Porque nos iba a dar Dios deseos sexuales si luego nos pidiera que los reprimiéramos” no ahondan precisamente en el tema, sino que sirven para reforzar los tópicos así como los pensamientos preexistentes entre los espectadores que ven la película.

Pero más allá de debates la verdadera lástima es el tono edulcorado del filme con el que Stephen Frears recubre el filme. Algo que resulta bastante extraño teniendo en cuenta la acidez con la que el cineasta había logrado en otros filmes. Sin embargo, en Philomena, el riesgo es mínimo. Frears se encarga de realizar un proyecto preconcebido que no tiene alma y que simplemente se dedicar a interpretar las pautas ya establecidas del cine comercial: Empatía por la protagonista, giros de guión, debates pseudointelectuales, ..

Azúcar en sangre, que por otra parte se combina con un tono bastante frío y que no consigue despertar al espectador de su letargo. Frears parece querer echar el freno de mano en su camino hacia la sensiblería y como conclusión el resultado es un filme que se debate continuamente entre una frialdad excesiva y una cursilería lamentable.

Posted in Análisis Fílmico, Cine | Tagged , , , , | Leave a comment