¿Qué es un mito?

¿Qué es un Mito?

sisifo

La pregunta por qué es la literatura, si es que de ella se puede esbozar una respuesta, requiere forzosamente una pregunta por el origen, una pregunta por cuáles son los relatos, las historias que nos construyen como lectores, así como las historias que nos construyen como sociedad. La palabra “Mito” remite, incluso de una manera coloquial a imágenes del pasado e imágenes del presente: Una película es mítica, Marilyn Monroe es un mito, un momento de la vida es mítico, así como lo son las historias a las que llamamos mitos por excelencia. Valga la redundancia.

Así como a mitos de todas partes del mundo: Zeus, Odin, Thor, Apolo. El mito lo abarca todo y en todas partes. La pregunta es si estamos dispuestos a entender el mito como algo que, como decía Montaigne de la lectura misma, nos enseña algo acerca de nosotros mismos. El mito por excelencia en este sentido es Edipo, hay contados relatos que digan tanto sobre la cultura occidental, que hayan tenido tantísima repercusión a través de la historia, que la del autoconocimiento de Edipo. Desde que se instauró como base de toda tragedia en el análisis que hizo en su Poética el mismísimo Aristóteles,  hasta que Martin Scorsese versionara la novela de Dennis Lehane “Shutter Island”, en la que el tema central es el mismo que estructura y condiciona Edipo Rey.

Me explicaré. Como bien sabrán aquellos que hayan estado en contacto con la tragedia griega, Edipo es aquél que, aún no nacido, es marcado por el augurio de convertirse en el asesino de su propio padre,  al que termina matando a pesar de ser, por prudencia, criado lejos del mismo. Sin embargo, tras su encuentro magistral con la esfinge, termina substituyendo a su propio padre, en el lugar del rey, del marido de su propia madre e hijo y hermano de sus propios hijos. Hay en la tragedia griega pocas historias tan truculentas a los ojos de nuestro sistema de valores, pero no hay que olvidar que la tragedia no solo no comienza explicando todo esto, sino que comienza en el momento en que la peste, como castigo, asola Tebas y Edipo, a pesar de las advertencias, decide descubrir quién es el culpable.

Pero el culpable es él mismo. Y eso lo sabía todo el auditorio desde el principio de la tragedia.  La pregunta es entonces, cuántos relatos que se explican, se piensan y se imaginan tratan exactamente el mismo tema: conocerse a uno mismo, como algo necesariamente terrible. Así como cualquiera de los parámetros en que se mueve el mito: la traición de Clitemnestra, el amor propio de Narciso, la venganza de Electra… es una lista que podría seguir indefinidamente.

Cuando Sófocles coloca a Edipo en escena, se arrancándose los ojos, cuando, al fin, conoce aquello sobre él mismo que le condena, instaura múltiples posibilidades sobre el autoconocimiento, desde la película de Scorsese hasta el nombre que se le darán a las teorías de Freud y, sobretodo, un modo de relatar. Eso es un mito. La base  no solo de una serie de figuras pintadas en las paredes de una villa en Pompeya, sino, como decía Ítalo Calvino, el ruido de fondo, v inconsciente (Freud no lo diría mejor), de todo aquello que implica un relatar. ¿Cómo explicar una historia que se repite sin Eco? ¿Cómo hablar del destino sin el Oráculo de Delfos? ¿Cómo hablar de la ira y la debilidad sin Aquiles? ¿Cómo hablar de venganza sin Medea?

¿Qué hace de una historia escrita hoy en día un Mito? No es un remake, no es una simple recreación, entonces, ¿Qué hacía de todas estas historias un mito? ¿Qué hace que sigan funcionando? La importancia que se le presta a una historia depende, y recurro a Edipo otra vez, de qué es lo que esa historia dice acerca de un lugar, de un tiempo, y sobre todo, de una comunidad de personas, de una sociedad, y a consciencia de que me repito: de una identidad. El juego de identificarse con el personaje de la tragedia parece gastado, pero no lo está, la identificación de elementos presentes en nuestro presente hace de los libros un lugar común, el momento en que Julio Verne explica el viaje como experiencia cambiante, está haciendo algo parecido al mito, a Ulises mismo, está haciendo presente aquellas experiencias temporales que nos unen como comunidad,  experiencias que nos descubren algo sobre nosotros mismos. En lo clásico no hay ruinas, la referencia está, a fin de cuentas, en que aquello que queremos contar, desde Sófocles, debe tener que ver con una consciencia de que la diferencia entre el que escribe y el que lee no es tanta,  que el mito perdura, lo que cambia es quién lo explica, quién lo lee.

María Gandía

About these ads
This entry was posted in Artículos, Conciertos and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s