Repasando el 2012: Lo imposible

Es imposible hacer un repaso del 2012 sin reparar en una de las películas españolas que más éxito ha cosechado, no sólo entre el público (recordemos que películas de una calidad cuestionable como Torrente 4 ya habían arrasado en las salas de cine) sino también en parte de la crítica. Estoy hablando, claro está, de “Lo imposible”, la película que ha encumbrado a Juan Antonio Bayona en su camino hacia los Goya.

¿Pero que hay detrás de todo este éxito?¿ Es la película merecedora de todo el prestigio que está suscitando? ¿Es el mismo público que critica duramente el cine español el que disfruta con lo imposible y obvia películas que se han estrenado este mismo año como “El mundo es nuestro” o “Blancanieves”?

Para empezar podríamos hablar de la factura técnica de la película. Quizá de lo más destacable que hallemos en ella y seguramente uno de los motivos principales de su éxito. Digamos que reluce estupendamente, hay un nivel técnico que demuestra una gran virtuosidad y que detrás de la película hay mucho presupuesto. Todo es brillante e impecable, desde las secuencias que a priori parecían más difíciles como la del tsunami hasta las que ocurren entre fango y los destrozos. Hay un modelo claro al cual Bayona se ha dirigido, hacia las grandes producciones americanas. Esto no es reprochable per se, pero hemos de tenerlo en cuenta al analizarla. La pátina de aire comercial que se ha imprimido a la película se huele a kilómetros a la redonda, no es casualidad que los dos actores principales sean unas estrellas como McGregor y Naomi Watts, son el gancho perfecto para atraer al público.

A esta factura cumplidora hemos de añadirle una historia como la que cuenta “lo Imposible” para observar su éxito. Tiene el cóctel perfecto para ello, una historia trágica, sentimentalista, con niños de por medio (¿es que nadie va a pensar en los niños? y pese a todo lo que el espectador ha tenido que soportar y presenciar después de imágenes tan violentas, el final feliz, el happy ending por antonomasia. Final feliz que hará de catarsis total entre parte del respetable.

Pero no nos dejemos engañar. La película no deja de ser una trampa sentimental que ataca nuestra fibra sensible si estamos desprovistos de un ojo crítico y tenemos las defensas bajas. Y es que el guión, no deja de ser un cúmulo de desgracias que pretenden llevar al espectador por la senda más sensiblera que se ha visto en mucho tiempo. Realmente no hay una historia original o bien argumentada, sino que asistimos a un continuo ataque de escenas con las que Bayona martillea una y otra vez nuestra cabeza. Por eso se sirve de frases tan simples y aparentemente profundas entre madre e hijo, para apelar por vía directa (y jugando sucio) a los sentimiento más primarios. Por eso hay que darle la vuelta a la tortilla y alargar la historia, no porque lo pida el guión, sino porque el propósito de Bayona está claro. Y ya está, esa es la historia que veremos durante toda su metraje. Los diálogos son torpes y absurdos, no hay interés por mostrar algo coherente sino de evolucionar el film a una ruta de sentimentalismo vació marcada de antemano. Es una manipulación fea y sin gracia a la que se juega desde el primer minuto (ya desde el avión). Manipulación que se observa en momentos descarados, como cuando el niño pierde a su madre en el hospital o el padre pasa de largo sin ver a su esposa.

Por otra parte, no hay más que ver la estética visual con la que juega la película y la enorme cantidad de primeros planos, totalmente inusual, de la que se aprovecha Bayona para mostrarnos sin gracia ni pudor las heridas de los protagonistas. Busca el rechazo, el desaire y la conexión del público con los protagonistas de su film mediante la tortura, para que no podamos más que sentir lástima por ellos, pero este proceso hace que la película pase a convertirse más en un Humor amarillo macabro que en un film en sí mismo.

En definitiva, Bayona sigue los decepcionantes pasos del Orfanato, buscando más la aceptación de público y de cierta parte de la crítica que en realizar una obra sólida y consistente por sí misma. Este año arrasara seguramente en los goyas pero su historia no pasará de este año y presumo que será olvidada con facilidad. Por cierto y como anécdota la campaña viral con la que ha jugado la película (noticias sobre reacciones de malestar ante la proyección de la película) es un truco que sigue funcionando, parece que en muchos aspectos seguimos sin avanzar.

4/10

Kyrios

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