Análisis Fílmico: Léolo

leolo
Léolo no es una película hecha para cualquiera. Cierto. Argumento mil veces oído y del que a veces se recurre con demasiada facilidad, pero que esta vez el tópico le viene como anillo al dedo. Por muchas razones la película tiene una fuerza interior que martillea durante cada segundo de su metraje, y que no cesa ni da un minuto de tregua durante todo este tiempo. Es un magnetismo que por su naturaleza e idiosincrasia puede engancharnos o desimantarnos de golpe y porrazo. Personalmente la primera secuencia (la del tomate), me hace recordar a otra película con la que comparten ciertas virtudes y defectos, hablo de Amelie, quizá esta sea el reverso sucio de aquella.

En cuanto al feísmo y a la estética de la película. Las pinturas negras de Goya son una absoluta obra maestra de la pintura, una colección que desengrana las obsesiones más recónditas de Goya (los aquelarres y su magia mistérica, el propio Saturno…). Pero no lo son porque se dediquen a mostrarnos una estética que se aleja de los cánones que acostumbran a imperar en lo que se llama el buen gusto (no voy a decir clásica, porque estaría mintiendo), sino porque se hace de una manera genial y brillante. Ahora bien, para mí Léolo no consigue esa brillantez técnica en casi ningún momento de la película. Es fea, y me provoca rechazo, pero no me provoca rechazo porque es fea.

Primero lo bueno o lo que por lo menos ha despertado algo en mí: Hay algo en esta atmósfera que da mucho miedo. Ahí, Lauzon se ganó el pan. Se puede notar la presencia de algo más que no vemos y eso muy pocas películas lo consiguen. Sólo por esto merece ser recordada. Hay momentos que llegan a aflorar todos mis sentimientos a carne viva. Porque? Porque Lauzon apela constantemente a los sentimientos de cada uno y a sus propias experiencias vitales (Por eso todo el rollo familiar es tan especial), aquí cada uno será libre de aceptar este juego o no, y verla con diferente prisma. Algunos (como para mí) la tortura se hace demasiado insufrible (en referencia a lo que me evoca, ergo consigue su objetivo), a otros les aburrirá y algunos menos se reirán con las paridas que a ojos racionales aparecen en la película. Ahora bien, esta partida ya la tiene un poco ganada el director un poco de antemano, digamos que nosotros ponemos predisposición con la que objetivamente no se habría de contar.

lo que ni fu ni fa: La voz en off. Es genial, narra perfectamente y nos da algunas frases que se me guardarán a fuego en la memoria (aunque precisamente no creo que sean aquellas con las que más se extendió Lauzon, creando un Leimotiv que al ser artificial me llega a provocar un rechazo). Tremendamente líricas, buscan una poesía que rompa con lo que se considera bonito o estético y lo que no. Poesía de un alma desgarrada, nacida de los más profundos sentimientos…ahora bien tanta floritura para narrar exactamente que? Y ahí viene el kid de la cuestión, porque la mayoría de veces la voz no concuerda con la imagen y simplemente se dedica a hacer un trabajo onanista de escritor frustrado (véase el final). Y si me gusta más lo que veo que lo que oigo en una película vamos mal, para eso que me avisen cuando el audiolibro.

Lo malo: El guión es una mierda (voy a ser tan tajante y explicito como lo es la película). Así de claro. No es que sea poco convencional o es que no tenga una estructura clara, es que no hay un trabajo detrás. Las frases, las secuencias, nada tiene una conexión entre sí, cada una va a su aire buscando causar una falsa impresión de lo que no es. Adiós montaje, adiós. Está claro que es deliberado pero este sistema no consigue ningún efecto en mi. Lo único que consigue es que la crea aún más pedante de lo que es (que ya es mucho). Además de esto, la historia no sabe muy bien que contar (exceptuando alguna metáfora aceptablemente elaborada) ni tiene la supuesta profundidad de la que intenta hacer gala cada dos por tres. La imagen y el texto no concuerdan. Otro aspecto que me duele más: Las burradas que aparecen,no me impactan más que si se enseñarán en un programa como Impacto total. Adiós Lírica, adiós.

La dirección es frustrante. Filmar a gente cagando o matándose a pajas puede ser muy transgresor y muy pijiprogre si se hace con una mínima técnica pero sino causarás vergüenza ajena más que otra cosa. La monocromía esta muy bien si sabes usarla, sino causa tedio y aburrimiento general. Los planos son monótonos, las interpretaciones pobres, lo que habría de ser suciedad se convierte en tedio. Me imagino esta película siendo un canto a la vida y no creo que recibiera alabanzas (los sentimientos vuelven a aparecer).

Pero bueno, quien se queja es porque quiere, que a la postre suenan los Rolling Stones http://www.youtube.com/watch?v=j7leQB_Oe_k con temazo top de su discografía.

5/10
Kyrios.
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