Películas a Rescatar 3-El cuarto Hombre

el-cuarto-hombre-3 (1)

“Cuando los otros niños jugaban con una pelota, yo me moría de ganas de agarrarla y tirarla al agua. Me gustaba jugar de ese modo. Veía divertido interrumpir el juego, cambiarlo” Paul Verhoeven.

Las palabras citadas son bastante significativas de la manera como el director holandés entiende el cine. Sus películas podrán gustar más o menos, pero está claro que siempre hay un interés constante en su filmografía por desviarse de los convencionalismos tradicionales que imperan en las normas del cine más rígido para dar rienda suelta a sus ideas más descabelladas. La inventiva y el no doblegarse ante cualquier código son una constante de su cine y “El cuarto hombre” es un claro ejemplo de ello, seguramente el mejor  de toda su obra.

Pese a que el título puede inducirnos a pensar que nos encontramos ante una secuela absurda de la película de Carol Reed, la verdad es que poco tiene que ver con aquella, exceptuando un plano idéntico al final de aquella maravillosa película en la que aparecía el gran Orson Welles. Seguramente un homenaje, como también encontramos otros a lo largo de la película, no sólo a otros directores como Bergman (un argumento complejo y que también explota los recónditos recovecos del alma), sino también a artistas plásticos como Dalí (en muchas de la secuencias soñadas). El cuarto hombre es un fascinante viaje que no dejará indiferente a nadie y vaya por delante que no es una película apta por todos los públicos. Se trata de una muestra compleja de un cine que muestra sin tapujos escenas de alto contenido en violencia y sexo, pero siempre con una razón argumental.

El plano inicial de la película, más que una declaración de intenciones sobre lo que vamos a encontrarnos en la película (que también actúa de esta manera) es un resumen de todo el significado simbólico de la película. En ella vemos a una araña, travesando la cabeza de un Cristo crucificado mientras se dirige a la tela de araña, para engullir la presa a la cual ha conseguido atrapar mediante su tela. La araña, como aquella viuda negra es la síntesis del personaje femenino. Aquel animal que después de haberse apareado con el macho, lo devora ferozmente. Aquella cazamaridos que urde su plan, acechando a su próximo esposo para sacar todo lo posible de él. Nada podrá salvar a nuestro protagonista de sus garras, a no ser que la fe haga su aparición. Inteligentemente Verhoeven coloca entre el mobiliario una réplica en pequeño de la famosa estatúa de Miguel Ángel, la pietà, en ella vemos a la virgen teniendo cuidado de Cristo, evidentemente no está puesta en vano, sino que tiene un intenso valor simbólico.

Y es que la película juega a unos niveles de lectura muy amplios que se aprovecha de símbolos y vías iconográficas muy potentes. Seguramente la película de Verhoeven que más arriesgue en este sentido, a años luz de las películas que posteriormente acabaría dirigiendo en su etapa americana.

El personaje principal, definido por unos rasgos poco comunes, está perfectamente construido (e interpretado). Un escritor alcohólico, con claros problemas con la bebida, homosexual  y a la vez católico. Empezará a tener visiones que intentarán avisarlo de lo que se le viene encima. Escenas oníricas que Verhoeven consigue plasmar perfectamente a la pantalla y que consiguen crear una atmósfera tenebrosa y mágica que técnicamente destila una gran perfección. La fotografía es sublime en estas escenas, mostrando una clara diferencia con las secuencias que suceden en la vida real. Aunque poco a poco la realidad y la ficción empezarán a relacionarse en un fabuloso cóctel que se irá tejiendo a medida que avanza la película. Para las secuencias que proceden de la imaginación, Verhoeven se sirve de colores distintos a los habituales, creando una pátina que se acerca mucho a las obras pictóricas de autores surrealistas y a la vez a un hiperrealismo que le quita a uno el hipo de golpe.

Los pequeños detalles que muestra nuestro confuso personaje principal logran crear un perfil psicológico apabullantemente verídico. Desde la primera secuencia en que vemos su hastío ante la vida, cuando visiona la manera de matar a su pareja.  Por otra parte, en su primer encuentro con la viuda negra, aprieta sus pechos para tener la sensación de estar haciendo el amor con un hombre. En la iglesia tiene una visión en la que cree contemplar a Cristo crucificado e intenta desnudarlo siendo interrumpido por una vieja. También la interrupción sexual en el mausoleo. Pero Verhoeven también añade pequeños momentos para tratar de confundir al espectador. Cuando Gerard (el personaje principal) se acerca a la casa de la viuda vemos un rótulo SPHINX. Pero la H y la X están fundidas, quedando SPIN, en holandés, Araña.

Verhoeven consigue crear una obra cargada de elementos mágicos y misteriosos que crean una atmósfera muy singular. Una película controvertida pero que hará la delicia de los espectadores más exigentes.

8/10

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s