Ciclo Kubrick: Senderos de Gloria

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Senderos de Gloria es sin duda alguna una de las obras cumbres del cine bélico (o mejor dicho en este caso, antimilitarista) del cine norteamericano. Una película con alto contenido crítico que sirvió al aún desconocido director (sólo había rodado un largometraje, Atraco Perfecto, The Killing 1956 Stanley Kubrick) con raíces europeas, Stanley Kubrick, para seguir su carrera hacia el Olimpo del cine, de la misma manera que para labrarse sus primeras críticas por el establishment norteamericano y en mayor medida de gobiernos europeos (aunque donde causo una gran repercusión, fue, evidentemente en Francia, donde la película fue prohibida durante largo tiempo, recordemos que se trata del lugar donde trascurren los hechos que presenta el film). Pero también en nuestro propio país fue prohibida durante largo tiempo.

Al igual que en Atraco perfecto (película anterior a senderos de gloria), Kubrick tuvo problemas para encontrar financiación, y es que el film no auguraba un gran éxito comercial, aparte de su alto contenido crítico hacia los horrores de la guerra, el absurdo de esta y de la rigidez ciega del ejército, el guión era tremendamente pesimista (sólo hay que recordar la escena final o los fusilamientos). Kubrick deambuló en busca de presupuesto hasta topar con Kirk Douglas, uno de los actores en boga del momento, que estrenaba en breves los vikingos (The vikings 1958 Richard Flesicher), película dirigida por el siempre interesante Richard Fleischer, que prometía ser un éxito comercial (como lo fue finalmente). A Douglas le gustó lo que leyó del guión y decidió presionar a la productora de Los vikingos, para que pusiera parte de la financiación para la película y finalmente esta cedió ante su estrella.

Es difícil casar a Kubrick con una ideología clara, pero lo que es seguro es que fue un antibelicista convencido. Aunque sólo directamente trató  la guerra como conflicto físico en dos películas (esta y La chaqueta metálica, sobre el conflicto del Vietnam), tampoco cuento personalmente con Fear and Desire, pues se trata de una obra demasiado primeriza y que trata más de las relaciones humanas que no de un conflicto bélico en sí) durante toda su obra observamos una constante, una visión humanista y ambivalente sobre el ser humano, tan pesimista como optimista, un ser que es capaz de lo sublime como de las acciones más bajas (aunque son estas las que acostumbran a aflorar en sus films). Fue una película muy polémica, incluso como hemos visto, ya antes de su nacimiento, pues Kubrick, junto a su compañero B.Harris (con quién trabajaría en producción durante sus primeras películas) tuvo problemas para encontrar financiación. El tema es realmente espinoso, además Kubrick decidió rodar la película en Francia, con lo que la polémica generada allí fue muy grande.

La obra muestra la división total entre la jerarquía que hay entre el ejército, los soldados y los hombres de mayor rango son mostradas como castas totalmente irreconciliables. Los generales de mayor rango, que buscan sólo su propia gloria personal y que son capaces de todo por conseguir el reconocimiento (recordemos la deshumanización con que se muestran los grandes generales como Mireau o Rosseau). Pero no sólo se nos muestra esta división mediante el guión y diálogos, sino que Kubrick es capaz de mostrárnosla mediante su técnica cinematográfica. Para mostrar la visión de la soldadesca en general, recurre a largos travellings, deshumanizando sus rostros y su personalidad, en cambio, cuando tiene que enseñar a los altos rangos del ejército, recurre a primeros planos y claroscuros, que recuerdan al cine negro (quizá intentando mostrar la relación entre los militares y los malvados gángsters de este género). Una de las secuencias más bien construidas es el final, en que una cantante alemana interpreta una canción que hace llorar al regimiento de soldados. La cantante, fue interpretada por la que en aquellos momentos era la amante de Kubrick (con lo que algunos colaboradores como Harris se mosquearon), para muchos críticos la escena denota un gran humanismo, pues los soldados se enternecen con el idioma enemigo, el alemán (dándole alas al mensaje que la belleza y la humanidad no entiende de fronteras), pero seguramente, y más conociendo el sarcasmo y la ironía del director, esta secuencia se haya de leer de forma crítica: los soldados que han asistido al fusilamiento de sus compañeros y han participado pasivamente en este, sin intentar siquiera salvarlos, lloran ahora por una canción de la cual hasta desconocen la letra. Seguramente el gesto final de rabia del coronel Dax corrobora esta última hipótesis.

Por otra parte, apartándose de la esencia original de la obra literaria, Kubrick dota de más personalidad e interés a los líderes de mayor rango, para entendernos, a los “malvados” de la película. Los tres soldados escogidos se pasan la mayor del tiempo temblando antes del fusilamiento y apenas son capaces de razonar con claridad. Seguramente Kubrick introduce estos cambios porque de esta manera es capaz de demostrar la cruel retórica con la  que juegan los generales su particular partida de ajedrez.

Formalmente la película es una delicia, absolutamente brillante. Hemos de tener en cuenta que Kubrick fue un perfeccionista total, que cuidaba del más mínimo detalle. Además aquí contó  con más presupuesto que en su anterior película, y de eso se sirve el director para crear magníficas escenas. Sin duda, si por algo es recordada formalmente es por los larguísimos travellings que aparecen en la película. Durante la secuencia bélica, tanto en la ida como en la vuelta, la cámara sigue la escena sin cortar de plano en ningún momento, con lo que se entrevee la genialidad artística de Kubrick, que opta por una secuencia arriesgada (todo había de salir a la perfección) y que muestra los horrores de la guerra en todo su apogeo (realmente nos llega a meter en la escena). También con el travelling inicial, que sigue al personaje interpretado por Douglas (el coronel Dax) por toda la trinchera, con esta secuencia inicial (es importante destacar que para Kubrick los inicios siempre habían de marcar al espectador, para que así pudiera seguir la película con interés ya desde el principio), mientras Douglas avanza, vemos como caen las bombas y la cara de auténtico terror que muestran los soldados.

9/10

Kyrios

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