Los procesos de Restauración de Metrópolis (1)

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La conservación en el cine mudo es un tema muy peliagudo. Para el que no esté informado le puede provocar desacierto o sorpresa esta frase. Uno recuerda alegremente las películas de Chaplin o las dramáticas escenas de las obras de Eiseinstein en el acorazado Potemkin y se evadirá de la triste realidad. La verdad, es que más de la producción muda se ha perdido. Es decir, las películas que tenemos ahora de ese período, son menos de las que realmente se estrenaron. Si tenemos en cuenta que mucha gente e historiadores del arte han afirmado que el cine es el arte por excelencia del siglo XX, nos daremos cuenta del desastre que ha sucedido con esta etapa artística, que abarca más de veinte años de producción.Esto es básicamente (voy a tratar de simplificar porque hay hasta libros hablando del tema) porque con el paso del cine mudo al sonoro (un proceso que cronológicamente iría del 1927 al 1930 aproximadamente) las películas mudas perdieron su prestigio y se consideraron como algo anticuado que no merecía la pena conservar (argumento que traspasa otras fronteras artísticas, por cierto). De esta manera muchas películas cayeron en el olvido y se dejaron a su suerte, en la década pasada, en la que el interés por la conservación de las películas mudas fue a mayor (por suerte) no era difícil escuchar cómo se iban encontrando copias y fragmentos en los lugares más insólitos. Otro de los problemas es la composición química de las primeras películas. Estaban hechas con nitrato, elemento que tiene una composición química parecida a la pólvora. Esto provocó desgraciadas anécdotas como gran cantidad de incendios, a veces, por el simple hecho de abrir la lata para ver la cinta estas se incendiaban en una combustión espontanea al entrar en contacto con el aire. Si a este cóctel explosivo por la cual estaban hechas las películas, le añadimos el poco interés que se tuvo por conservar las películas de la primera etapa, tendremos el resultado actual.Que la mayor parte de películas mudas no se ha conservado, y muchas veces los historiadores del arte tienen que hablar de ellas por referencias que se han dejado escritas o por el éxito que tuvieron. Imaginémonos como sería esto en cualquier otro arte como en la pintura, que un especialista tuviera que hablar de una obra tan rompedora como las señoritas de Aviñón de Pablo Picasso mediante otros sistemas que no fueran el de analizar la propia obra de arte en sí misma.Metrópolis es un hito de la ciencia ficción. Pero no sólo es una gran película de género, sino que por letras propias se inscribe en la historia del cine mundial. Su influencia a tantas y tantas generaciones posteriores es vastísima. Directores jóvenes que se fijan en ella y la homenajean en sus películas, gente que compra los posters donde aparece el robot María en primer plano…la película se ha convertido en un auténtico icono popular de la sociedad actual. Ya en su época la película tuvo una gran repercusión y formó un gran revuelo.Como se puede ver leyendo la sinopsis la película tiene una gran carga política detrás de su pátina de película de género. Mucho se ha especulado sobre el tema, sobre la ideología que muestra la política. Hago resaltar esto, porque como veremos más adelante, se trata de un tema clave en los procesos que llevaron a olvidar y perder parte del metraje (más de media hora de película) por temas políticos, y como estos se recuperaron y se reintegraron durante la restauración llevada a cabo durante año y medio (2008-2010).
El año 1927, el nazismo acechaba Alemania, que había sobrevivido con dureza las consecuencias de la primera guerra mundial y que veía como muchos de sus privilegios se perdían en el congreso de Versalles. La dura época de crisis que atravesó el país, sumado al paro (una situación tristemente parecida a la de hoy) hizo que los partidos extremistas cosecharan un gran éxito. Es sabido y famoso, el triste hecho que sucedió en el mundo del arte alemán, con la definitiva consagración del nazismo muchos artistas que o bien no casaban con la ideología del nazismo o por otros motivos personales, hubieron de realizar un éxodo masivo hacia otras partes del globo. Uno de entre muchos ellos fue el director de Metrópolis, que marchó a Estados Unidos para continuar su carrera. Evidentemente, Fritz Lang no simpatizaba con la causa nazi, no así su esposa, Thea Von Harbou, que fue colaboradora en el guión de la película y que si se quedó en Alemania para ocupar puestos más importantes durante el gobierno nazi.La película muestra pues esta contradicción ideológica entre, podríamos decir, las ideas de Lang y las de su esposa. Esto lo encontramos claramente en el film, la idea final de los obreros y las clases más altas trabajando juntas por el bien del orden social, bebe mucho de la idea nazi del sindicato vertical, mientras que otros fragmentos de la película nos recuerdan momentos mucho más “liberales” (por decirlo de alguna manera) como las reuniones clandestinas en las grutas subterráneas de la ciudad. Por esto, podríamos decir que la película es una amalgama de ideologías e ideas varias y que nunca llega a optar por una u otra.

El cine también sufrió por la política. La industria se convirtió progresivamente en la voluntad directa del tercer reich. Miles de personas que se consideraban peligrosas para el partido fueron excluidas de la industria cinematográfica y se prohibieron películas por considerarse peligrosas o porque había trabajado gente exiliada (si habían podido marchar) en ella. Metrópolis fue una de ellas. Debido a su prohibición, muchas copias se perdieron o se eliminaron, mientras que otras, protegida por gente anónima que deseaba su salvación, se enterraron bajo tierra o se dispersaron por todas partes del mundo. La versión europea pues, que además era la más completa, escaseó y se consideraba perdida durante mucho tiempo.

Metrópolis es seguramente la película que más ríos de tinta ha hecho correr en temas de conservación y restauración. Ya en su mismo momento de estreno. Fue la película más cara de su historia, se tardó para grabarla nada menos que 310 días, casi un año, y se utilizaron más de 3000 extras (como se puede comprobar viéndola, con esos majestuosos decorados).

Por este motivo la película fue recortada en su mismo año de salida, para evitar descalabros económicos en el momento de su estreno mundial. Por ejemplo en los Estados Unidos, la censura la consideró como comunista en ciertos aspectos y tuvo que eliminar algunas escenas para poder pasar. No sólo el gobierno americano metió mano en la cinta, sino que los propios productores recortaron la película para poder hacer más sesiones en un solo día y así enriquecerse más fácilmente, la dejaron en apenas 70 minutos y se pasaron de utilizar diecisiete bobinas a diez. La propia productora eliminó ciertas escenas al cabo de poco tiempo y estas se perdieron (además se sabe que se rodaron escenas de diferentes maneras, utilizando diferentes planos y hay copias que muestran esto). Mientras en Europa se han producido constantes restauraciones (utilizando bastante la imaginación y apañándose con lo que se tenía entre manos) en América del sur, en concreto Argentina, se siguió otro procedimiento distinto, al encontrarse una copia original que había sobrevivido a la extinción.

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