Ciclo Kubrick: El beso del Asesino

El beso del asesino 1 Momento final de la película, donde se realiza el encuentro final. Una de las escenas más conseguidas de la película. Al director también le pareció  así e invitó a parte de su familia mientras la rodaba

Como su primer proyecto, “Fear and Desire” había tenido una acogida más o menos respetable por la crítica (le gusto más a esta que al propio Kubrick) el director pudo continuar soñando y seguir dirigiendo proyectos. Su segunda adaptación sería “El beso del asesino”, una película de corta duración (poco más de una hora) que serviría a Kubrick para seguir cimentando la leyenda. También como Fear and Desire, su tío farmacéutico, Moris Boussel, fue clave para el apoyo económico del film, invirtiendo cuarenta mil dólares en él. Finalmente la película recaudaría poco más de lo que llegó a gastar, así que podemos decir que paso sin pena ni gloria en temas de taquilla (de hecho se estrenó en septiembre pero no llegó a navidades). La crítica fue ligeramente más dura con esta que con “Fear and Desire” y con razón. La película carece de alma y se trata más de una recopilación de momentos claves del género, que construir una personalidad propia. Cierto que tiene una factura mucho más acabada que “Fear and Desire”, pero le falta alma y garra.

La historia bebe mucho sobre los films franceses llamados Noirs, películas de cine negro que se acostumbran por tener tramas sórdidas que incluyen delincuencia, prostitución, violencia en calles inundadas por la niebla (lo que permitía una fotografía muy distintiva) y secuencias de persecución por tejados (no es broma, son muy abundantes en este tipo de películas). Pese a que el trabajo de guión sigue formulando en los títulos de inicio, acreditados al propio Kubrick, en realidad no llegó a escribir la obra totalmente, sino que se sirvió del escritor Howard Shackler. El director le pidió a este que realizara un guión con una serie de indicaciones (escenas que había de tener el guión como un combate de boxeo, una persecución etc..), Shackler no quería firmar él mismo el guión porque no creía que la película le fuera a dar el prestigio suficiente, ya que él estaba intentando ganarse un hueco en el mundo teatral. No sólo son las situaciones las que son sacadas del género, sino también la ambientación y parte de la iluminación (a destacar el gran final, lleno de luces y sombras, rodado como ballet, seguramente la parte más interesante de la película)

De todas maneras el guión contiene todo lo que pidió Shackler y lo que Kubrick necesitaba para la película, que no deja de ser un compendio de clichés sobre el cine negro. Evidentemente el director poco podía hacer en cuanto a creatividad porque andaba sobre la cuerda floja. Un paso en falso y el director se habría tirado al vacío. De todas maneras hay una diferencia notable entre esta segunda película y “Fear And Desire”. Aquella, aparte de ser una idea totalmente original de Kubrick, se trataba de un ataque a la ideología conservadora de Hollywood, mientras que el beso del asesino tiene más de complaciente con la industria. No es que Kubrick se rinda ante ella, porque de hecho es un claro ejemplo de cómo no rodar el glamour, pero Kubrick tiene un factor que si interesa a la industria, el púbico.

Kubrick nunca renegó de él. Él siempre quiso llegar al máximo número de espectadores posibles. Esto no quiere decir que el director se vendiera a la industria, ni mucho menos. Como humanista, él intentaba en cierta manera educar el gusto del espectador, mostrando en sus películas una serie de imágenes de gran belleza para que se quedaran grabadas en su retina. También es cierto que el ego hay que alimentarlo, y Kubrick tenía uno de los más grandes.

Para los actores, Kubrick se sirvió de un reparto que se ajustaba a su prespuesto económico. Al igual que pasó con “Fear And Desire” no pudo pagarles a todos de primeras, sino que se vio obligado por necesidades a realizar diversos plazos, de hecho Kubrick recicló alguna que otra imagen de cuando había realizado pequeños documentales sobre boxeo para sus primeros trabajos para la revista “Look” y “Life”. Uno de ellos se trató de “Day of the fight”, documental sobre un púgil amateur, de 16 minutos de duración, Kubrick cogió alguna imagen de ahí. Volvió a contar con Frank Silvera, que ya había participado en su primera película, y también el reparto incluye su pareja de entonces, Ruth Sobotka.

el beso del asesino2 “Day of The fight” Y el “Beso del asesino” comparten temática, el boxeo. 

6/10

Kyrios

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