Análisis Fílmico: Joe Kidd

JOE KIDD FRENCH PRESS BOOK

Eastwood había salido un tanto quemado tras su periplo por Italia y la relación con Leone se desgasto hasta el fin de que Eastwood declinara la opción de rodar el personaje principal de “Hasta que llegó su hora” (¿se imaginan como habría salido el film si en vez de Bronson hubiera actuado Eastwood?). De todas maneras las películas que rodó con el director italiano supusieron un gran cambio dentro del género Western, que no volvería a ser igual después de aquellas películas. No sólo se imitó el estilo de aquellas películas dentro del continente europeo sino que trasvalsarían fronteras y también en la producción de Hollywood tendría su efecto. Nada más volver a su país natal, Eastwood se prestó a seguir el tirón con la interesante “Cometieron dos Errores” dirigida por Ted Post, que intentaba aprovechar el nuevo tirón de las películas de Leone.

También Joe Kidd bebe de los Spgahetti Western, pero incluye otras reflexiones (acertadas y fallidas) de otros films. Seguramente lo más interesante del film es el personaje que interpreta Eastwood y como se relaciona este con el entorno que le rodea. El personaje no es novedoso, no deja de ser una sombra alargada del que ya definió como un maestro Leone, en sus películas italianas, nos encontramos con “El hombre sin nombre”, el antihérore que sigue únicamente sus propios pasos y que del desconocemos su historia (muy importante que no nos expliquen el pasado del personaje, para que sea el propio espectador el que construya la vida de este y pueda activar su imaginación) y sus inclinaciones, sólo sabemos que actúa por sus propios intereses y que pese a todo esto, el carisma y la implicación del público con este no deja de ser muy grande. Esto es porque no se trata de un mercenario total, sino que los personajes de la trilogía del dólar, así como el que vemos en “Cometieron dos Errores” o en Joe Kidd tienen una propia moral (muy en relación con el superhombre Nietzscheano) que podemos o no aceptar, o considerar o no peligrosa, pero el caso es que nos dejamos llevar por su pasión y su fuerza, precisamente porque precisamente se trata de uno de los espíritus más potentes plasmados en el celuloide. Por otra parte para que el efecto sea máximo el actor tiene un papel fundamental y es que  “El hombre sin nombre” no sería el mismo de no estar encarnado por Eastwood, que consigue captar perfectamente la esencia y el alma de lo que el personaje pide.

Y también es muy interesante ver como se relaciona el personaje con el entorno. En este caso en concreto en particular, porque se hará una interesante reflexión en la que se críticara el imperialismo y modos de hacer del sistema norteamericano, pese a la bajada de pantalones que significa el final, que debemos obviar porque no le hace ningún bien a la película.

Y es que el personaje que hace Eastwood es un norteamericano y se contrapone con la banda de mexicanos que reclaman sus propias tierras (arrebatadas de malas maneras por los yankees, aquí hay una interesante revisión de la historia norteamericana y de cómo se ha labrado la historia). Y pese a que por instinto (o defensa propia) aniquila a uno de los mexicanos y estos se vengarán atacando un amigo suyo, no siente una violencia innata hacia ese pueblo. Es cierto que en un primer momento se deja levar por la rabia y decide acompañar la expedición yankee que pretenda capturar al jefe mexicano, pero al ver los métodos sanguinarios empleados por los norteamericanos, decidirá cambiarse de bando.

Pese a esto, La película no acierta en todos sus aspectos. La ira de Eastwood no tiene una buena justificación dentro del guión y los motivos de cambio de bando nos pueden parecer un tanto ridículos. Además a la película le falta un verdadero clímax, porque pese a tener una factura eficiente le falta escenas que tengan una potencia lo suficientemente interesante como para poderse inscribirse por letras propias en el género. Para más Inri sólo hay que fijarse en el tiroteo a distancia o como se cargan de primeras uno de los personajes confrontados con Eastwood que más jugo podía haber dado a la película. Por otra parte estéticamente es interesante ver como la película adopta una mezcolanza entre el Western más clásico, típicamente norteamericanos con las películas europeas de Leone.joekidd2 Puede parecer una tontería, pero la arma que sostiene Eastwood, robada del enemigo, es el claro ejemplo de como avanzaba la iconografía del Western. Una arma así nunca la habríamos encontrado en un western más clásico, del que sólo se utilizaban colts y fusiles. La violencia estaba entrando en el cine a pasos forzados.

Y eso que la dirección la llevo a cabo uno de los hombres que más sabe del género, como fue John Sturges, el hombre que dirigió aquel remake de Kurosawa de “Los siete Samuráis” llamado “Los siete magníficos”. Las relaciones con Eastwood se deterioraron ciertamente durante el rodaje, aunque con todo nos ofrece un entretenimiento decente. No será un Western que pasé a la historia por su trama ni por su dirección, pero quizá al echar un vistazo a la iconografía del personaje de Eastwood la película sea citada, por ser capaz de mantener el carácter del personaje, el mismo con alguna que otra diferencia que vemos en muchos de los westerns protagonizados por Eastwood, alargando su vida y su leyenda.

joe-kidd-1 Fragmento final de la película. Joe Kidd se sienta en el trono del juez e imparte su propia justicia.

6/10

Kyrios

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