Análisis fílmico: En la tiniebla

images

Reconocer una obra desaprovechada suele producirse una vez vista la película. Son aquellas obras que tienen potencial para ser atractivas pero acaban estancándose por el camino. Tropiezan y tropiezan, sin duda, hasta acabar con los morros en el suelo, sin darse cuenta de lo que tienen entre manos.

Esto le pasa a En la tiniebla. Un thriller con toques de terror que, si bien funciona bastante bien durante buena parte de la película, va desmontándose en cuanto el guión toma el recorrido más fácil posible. Una auténtica decepción, puesto que la historia tenía un potencial para como mínimo dejarse ver con facilidad.

La historia parece calcada en el principio a las películas más buenas de las novelas de Stephen King. Una escritora de misterio vive una tragedia cuando su hijo Thomas, de 10 años, acaba muriendo ahogado. El trauma deja secuelas en Rachel, la escritora, quien decide emigrar a un pueblo perdido en la nada buscando tranquilidad e inspiración.

Esta parte, que es muy previsible, funciona como el 60 o 70 por ciento de historias de terror convencionales. Puntos de susto por uno y otro lado, algún personaje inquietante y otros interesantes. Hay que decir a su favor que en este tramo la película no aburre, pero aún así la falta de originalidad abunda. Incluso la historia de amor tiene puntos muy previsibles. No obstante, el apartado fotográfico tiene planos muy buenos, destacando sobretodo los que sirven de puente entre secuencias. Eso ayuda mucho a seguir la historia, puesto que pocas veces unos planos sirven tanto de atracción para el espectador como los de esta película.

Lo que es falta de frescura en la primera mitad, mejora mucho en la segunda. Una vez se llega al nudo de la historia, y después de presentarnos todos los detalles de la protagonista y de su entorno, la historia da un giro argumental que cambia por completo la trama. Aquí es donde la historia llega a su clímax. La historia juega mucho con la protagonista y su ser interior, a la vez que también el pueblo cobra aquí su factor más fundamental. La obra adquiere un carácter modernista, donde Rachel intenta combatir contra sí misma y contra el ambiente opresivo del pueblo.

La dirección, que se mantiene a buen nivel dejando que la historia fluya en favor de la historia, toma relevancia en ese mismo instante. El guión aquí está en su apogeo, y conviene poco hacer fuegos de artificio con la cámara. Poco a poco el espectador se sumerge en la historia, esperando que lo mejor suceda con un broche final. ¡Menudo error en el que se meterá mucha gente!

Desgraciadamente, todo lo bueno hecho en tres cuartas partes de la película se precipita hacia el barranco de la nada argumental. De todos los finales posibles, los creadores optaron por unos minutos anodinos que aportan otra vez la misma falta de originalidad. Y es que, teniendo un mundo ideal en la mente de Rachel sobre el que trabajar, y un entorno que juega un papel tan bueno, hacer un final tan extraño e incluir un elemento extra destroza por completo la historia. La dirección sigue bien, y los personajes funcionan con decencia, pero cuando uno detecta el vacío en la historia no puede apuntar más que a una dirección: el guión, ese gran “pero” de la historia.

En resumidas cuentas, no esperen mucho de En la tiniebla. No es mala historia, y tiene su dosis de entretenimiento. Pero sabe a poco. Cuando meten un nudo en el que poder experimentar dentro de un thriller oscuro, uno espera más que una historia repleta de clichés argumentales.

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s