Cine y Artistas: Help! (Socorro!) (The Beatles)

Help! 

Los Beatles habían cosechado un gran éxito con su primera incursión en el séptimo arte y decidieron prolongar su estancia en el cine. Para ello siguieron contando con el afamado Richard Lester, el director que les había llevado a la fama con su primera película, traducida al español como “Qué noche la de aquel día” (A Hard day’s night en su idioma original). Sin embargo, la película más que seguir la fórmula precedente o continuista, introduce algunos cambios respecto a su antecesora.

En el 1965, los Beatles se deciden por rodar “Help!” (Pese a que en un primer momento el título de la película había de ser otro). Lester ya no se decanta por la fotografía en blanco y negro de su película anterior sino que opta por explotar el color en una amplia gamma que va desde las frías calles londinenses llenas de gammas frías a un espectro mucho más colorido, como el paisaje de una isla paradisiaca (importante destacar la importancia del rojo como color que se repetirá constantemente en la película, pues se trata del color con el que la secta intenta untar a Ringo para llevar al sacrificio). También esta vez el argumento lleva a los Beatles a romper con el formato semidocumental de su primera película y a llevarlos por una serie de localizaciones mucho más diversas (la película se llegó a rodar en lugares tan distanciados como Las Bahamas, Londres o Austria).

Help 2 La diosa a la cual la secta india ofrece sus sacrificios.

Esta vez la película goza de un argumento propio (si es que verdaderamente lo podemos llamar así). Ringo tiene un anillo (ring en inglés, juego fácil de palabras) que pertenece a una secta (una burla de los Beatles hacia sus fans más perseguidores y el particular acoso que sufría el grupo) que tratará de conseguir el anillo hasta el extremo. Bien, aparte de tratarse de una clara película que parodia las cintas de espionaje (como la saga del espía más famoso de la historia, 007, llegando a sonar incluso una versión parecida al título de crédito elaborado por John Barry para el mítico agente) hay que destacar que el hilo argumental es mucho más débil que en su primera película (y esta ya se trataba de una película fragmentada, así que imaginad). Porque precisamente esta será una de las constantes en el cine Beatle, que evolucionará en forma dejando el contenido de banda, o convirtiéndole de tal manera que se subordine totalmente las paranoias más absurdas del cuarteto de Liverpool. No es casualidad que los propios Beatles admitieran que estaban bajo efectos de la marihuana durante el rodaje y que había momentos en los que no se acordaban del papel.

De hecho, pese a que teóricamente la película tiene una premisa, la deja en diversas ocasiones de banda para poder desarrollar su propio discurso. No olvidemos que la película al fin y al cabo también se trata de un precedente del videoclip, al tratar de ofrecer a los jóvenes un acercamiento a sus ídolos, cuando aún no podían disfrutar de un canal de música por televisión, que ofreciera contenido musical. Podemos destacar de estos momentos musicales el de “Ticket to Ride”, una fabulosa canción para uno de los mejores fragmentos, ambientado en esta ocasión en plena nevada.

Según propias palabras de Lester, pensaba elaborar una película que mostrara a los Beatles tal y como son (como observo el director durante el rodaje de “Qué noche la de Aquel día”) pero no en un tono documental, sino dentro de un argumento que nadie pudiera tomarse en serio. Y desde luego que nadie se toma en serio, pues la película tiene muchos momentos que pueden recordarnos el humor más absurdo de los hermanos Marx, con esas ingeniosas frases y diálogos que no conducen a ningún lado y que simplemente dan vueltas sobre el mismo concepto.

También el aspecto visual es totalmente revolucionario. La película logra crear un ambiente fascinante, ilustrando la película con cantidad de inventos, objetos e paisajes que denotan casi un surrealismo grotesco. No hace falta más que ver la casa donde habitan nuestros protagonistas.

Sí es cierto que a la película le falta algo más de brío y de espontaneidad. Y también que puede llegar a cansar para los amantes de la seriedad más cinematográfica. Pero es buen viaje (y nunca mejor dicho) para los beatlemaníacos.

6/10

Kyrios

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