Análisis Fílmico: Sin tregua (End of Watch)

sin tregua 2012 end of watch estetica de videojuego El plano subjetivo es una constante de la película. Recordad Dios bendice al cuerpo de policías de los Estados Unidos de Norteamérica, si entráis en él podréis jugar partidas de Call of Duty en vivo.

La primera sorpresa negativa de la película es ver la calva que le han dejado al pobre Jake Gyllenhaal. La segunda es ver el embrollado en que le han metido al acceder a semejante despropósito.

Evidentemente lo más achacable de la película es el mensaje apologético que realiza la obra sobre la violencia intrínseca que desarrolla el cuerpo de policía. El discurso que se sustenta con el ojo por ojo y el fin justifica los medios. Principios que en cualquier otra situación resultarían vomitivos pero que la película trata de enmascarar para llegar a todo tipo de audiencias, pero especialmente a las más jóvenes, o a los amantes de la acción, que buscan adrenalina por la vía fácil. Porque al fin y al cabo, si la película no se trata de un alístate a la marina más (que evidentemente también), si es una justificación sobre todas-y cuando digo todas, digo todas-  acciones policiales norteamericanas.

Y como “Acto de valor” (otra película del 2012) que también realizaba una captación de futura carne de cañón para el ejército norteamericano, también comparte recursos cinematográficos con aquella. Sin duda uno de los más detestables es la puesta en escena de la película, que juega tramposamente con el espectador tratando de involucrarlo de todas las maneras posibles. La película coquetea artificialmente con el falso documental (representa que los dos policías llevan instaladas cámaras en sus uniformes, para registrar todo lo que acontece en sus acciones laborales) y de tal manera el director pretende construir la película mediante este juego de cámaras…pero esta tónica se rompe al minuto de iniciarse la película para jugar con otro tipo de planos (a destacar por cierto el mareo al que se sujeta al espectador durante estos primeros minutos en los que tratamos de ubicarnos en el contexto)

¿Por qué pues el director realiza este recurso? Pura y llanamente para recrear las escenas de acción, que se realizan todas en primer plano y con arma en mano, intentando conseguir la atención del espectador y simulando que sea este el que se encuentre en la situación. Vamos, busca directamente la cercanía con el videojuego  (el plano subjetivo tan típico de los juegos de simulación bélica) y el tratar de simular lo excitante e interesante que resulta estar en una situación parecida.

Y realmente se trata de un recurso execrable porque lo que nos muestra el contenido no deja de reforzar el manido lema de “Aniram al ne etatsila” pues queda por supuesto que nuestra dupla policial se encuentra con los casos más excitantes que uno se pueda echar en cara. Déjense de trifulcas en bares, de borrachos o de gatos que se suben a arboles. Eso queda en España, en los Usa son muy suyos y por la mínima la policía  se saca la pipa y te la mete en la frente. Evidentemente, todas las aventuras policiales resultan de lo más excitantes y adrenalínica  (y recordad jóvenes, si sois policías lo haréis como conejos). Así pues la película no trata en ningún momento de construir algún tipo de enlace con la realidad, pero cree o intenta mostrar al espectador que sin duda alguna se trata de la cotidianidad policial.

imagen_end_of_watch_0101_1 Pobre Jake, ¿Qué Te han hecho en la cabeza?

El guión vale entre cero y nada. La trama principal resulta bastante floja y carente de interés (está más vista que el tebeo), de hecho resulta más atractivo las conversaciones de besugos que tienen los dos policías que la supuesta búsqueda de los narcotraficantes. Luego la película se sirve de alguna que otra subtrama para intentar reforzar el mensaje principal (que bonita esa familia unida que es la policía!)  que no pare la fiesta.

Dicho esto, algo más de valor que “Acto de valor” (valgan las redundancias) si que tiene. Pese a que los protagonistas resultan totalmente carentes de interés y no se tratan más que de arquetípicos absurdos (la pareja interracial, sus problemas teóricamente reales de la policía, conflictos de bandas), la película es un aceptable entretenimiento, siempre que tengamos en cuenta con el tipo de producto con el que tenemos entre  manos. Ver a Jake Gyllenhall en pantalla grande siempre es un plus. También hay que decir que el director con un presupuesto más o menos ajustado ha conseguido una factura interesante, pero poco más podemos rescatar de esta película.

Si el mundo va bien, en años será considerada como una cinta totalmente apolillada. Si pasa a la categoría de película de culto…empezad a temblar, porque el arte estará perdido.

3/10

Kyrios

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