Análisis Fílmico: Almas de Metal

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Michel Crichton es uno de los escritores de ciencia ficción norteamericanos más famosos del siglo XX. Autor prolífico como pocos, seguramente es conocido por el gran público por las adaptaciones que el director Steven Spielberg hizo de sus novelas sobre dinosaurios, la mítica dupla de “Jurassic Park”. No es casualidad que la obra sea del mismo autor, porque comparte bastantes referencias con Almas de Metal. Sin embargo, Crichton, en vez del papel, se pasa en esta ocasión al celuloide, para dirigir una joya de la ciencia ficción, que además de tener un valor propio, confeccionaría mucha de la ciencia ficción posterior (Y después de verla hay que poner a “Terminator” entre algodones, ciertamente).

Como decía al igual que “Jurassic Park”, almas de metal tiene una idea muy interesante que se desarrolla en nuestra sociedad contemporánea y que ya Crichton empezaba a prefigurar en la película. Quien haya leído el maravilloso libro de David Foster Wallace “Algo Supuestamente divertido que nunca más volveré a hacer” podrá hacer comparaciones entre las dos. El viaje de placer en el futuro de la película, es decir, ya parte de nuestro presente, se desarrolla en unas características muy determinadas. El ser humano se encuentra atrapado en la monotonía de su día a día (la única etapa histórica en que esto sucede) y decide recurrir al viaje como vía expiatoria a sus problemas. Ahora bien, que viaje nos propone la película?. El retrato que realiza la película definiendo los vicios y manías del ser humano en este aspecto es realmente espeluznante en este sentido. Al visitante de Almas de metal, se le propone ni más ni menos que un viaje por la historia en la que se puede configurar un perfecto aterrizaje en épocas históricas (así tenemos tres posibilidades, Roma, La Edad Media y un pueblo de un Western Clásico). No en vano no nos conformamos con las recreaciones que nos evocan un pasado que no existe, recordemos que una de las máximos del turista contemporáneo es la necesidad que tiene este de que le distraigan y le muestren una realidad totalmente alejada no sólo del mundo cotidiano, sino del mismo mundo que visita, así por ejemplo, de igual manera que los turistas que visitan Egipcio se alejan totalmente de la realidad histórica actual del país (yéndose a esa parte mitológica y legendaria, por este motivo existe ese tour por las pirámides que no deja de ser un Disneyland a gran escala) se realiza en la obra. Nuestro público no visita una época histórica realmente, sino que lo que hace es configurarla y modificarla a su antojo, para convertirse en el protagonista indiscutible de su viaje. No hace falta más que fijarnos en el personaje que se autoimpone Sheriff, un hombre reprimido al que seguramente sólo le queda esta opción ficticia para convertirse en un hombre que no es. Por otra parte, también queda bien patente que sexualmente se cumplen con las necesidades de los clientes, que pueden satisfacer sus instintos más básicos con los robots que pueblan por los diferentes territorios. También una de las constantes del viaje por placer es la manía de la planificación y de la seguridad. Sin embargo Crichton juega precisamente a darle la vuelta a todos estos conceptos.

images (2) El magnífico actor Yul Brynner interpreta un papel que sería base para el Terminator de Cameron.

Pero no sólo Crichton realiza una interesante radiografía de estas manías humanas que suceden en nuestro tiempo, sino que realiza una mezcla de géneros tremenda. Obviamente al tratarse de una distopía de tal tamaño, es indiscutible decir que la película se sitúa en parte en el terreno de la ciencia ficción, preguntándose además, el avance propio de la máquina, y como esta acaba evolucionando por encima del hombre, que no puede hacer nada ante el poderío inagotable de la máquina. Pero es que además Crichton también mezcla el género histórico, pero no sólo uno (si bien es cierto que la mayoría del metraje sucede en el pueblo Western) sino que hacia el final de la película, nuestro protagonista principal ira recorriendo todas las épocas históricas en una fuga espectacular. Así pues, Almas de Metal no sólo se anticipa a estas películas que han intentado realizar, sin éxito, una mezcla de géneros (como “Cowboys y aliens”), sino que consigue una unión entre ellos realmente meritoria.

Esta es la tónica de la primera parte de la película, en la que más o menos se presentan estos detalles que irán confluyendo hasta el desenlace final de la película, en que las máquinas se revolucionarán, rompiendo todos los límites. Entonces la película se pasa a la acción, convirtiéndose en un uno contra uno tremendo. Una espectacular lucha por la supervivencia entre hombre y máquina, en la que el director se recrea para mostrarnos un auténtico lujo de escenas. Además el mítico Yul Brynner interpretará el papel de robot indestructible, que intentará por todos los medios destruir a nuestro protagonista humano. Más allá de la espectacular interpretación de Brynner, el personaje robótico al que da vida (nunca mejor dicho) se convertirá en uno de los tópicos de la ciencia ficción posterior, repetido en miles de películas posteriores, sin duda hablo del mito de la máquina indestructible, que cuenta con la ventaja de no sufrir el dolor y perseguir su dolor hasta el final. Una figura que sin duda alguna, recogerá James Cameron, para una década después, realizar su mítica Terminator.

7/10

Kyrios

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