Ciclo Verhoeven: Delicias Turcas.

pdr Fotograma de Delicias Turcas

 

Una de las cosas que más choca después de ver Delicias Turcas es comprobar que la película fue durante largo tiempo un auténtico éxito en Holanda. De hecho durante largo tiempo ha sido la película más taquillera del país. ¿Qué porqué esta sorpresa? Porque la película es un auténtico ataque con la moral más cerrada y puede confrontarse bastante con el gusto más académico de la mayoría de gente que acude a las salas de cine. La controversia obviamente rodeo toda la película, pese a que llegó a ser nominada en la categoría de Oscar a la mejor película extranjera. Además resulta una película tremendamente dura, no sólo por las violencia (no una violencia que se haga visible, tal y como por ejemplo aparece en “Robocop” o “Starship Troopers” del mismo autor, sino que se trata de una violencia que crea una auténtica niebla que envuelve todos los movimientos de los personajes), sino que además la obra cuenta con un gran dramatismo. De hecho el tramo final de la película es un auténtico Tour de Force dramático que el director no volvería a repetir posteriormente con tal intensidad (por lo menos hasta la fecha).

La película dividió a la crítica entre admiradores de la película con otros que consideraban la obra una auténtica aberración. Comprensible si observamos el lenguaje con el que juega la película. Pero la obra tiene un trasfondo bastante valioso, que se aleja más allá de la típica controversia con la que siempre juega el director holandés.

De hecho los cinco primeros minutos denotan una frescura pocas veces vista en el cine. Una concepción anti Hollywood total. El actor principal, interpretado por Rutger Hauer (recordemos que la relación entre los dos, Hauer y Verhoeven) fue bastante fructífera, realizando bastantes películas los dos juntos) en apenas un par  de escenas demuestra su libertinaje total y absoluto, con relaciones sexuales con diversas mujeres y escenas de sexo explícito. Además no son unas relaciones que eviten u omitan el acto sexual, sino que hace especial hincapié en el aspecto más salvaje de la relación. Lo más puritanos, obviamente, se pondrán en alerta. De hecho la película es una oda al mundo más terrenal y propiamente mundano. No sólo el sexo está presente de la manera menos idealizada posible, sino que también los temas más vulgares y cotidianos hacen acto de presencia. Desde la risa, escenas de calle o incluso heces y vómitos. Y la propia muerte. Todo esto es lo que realmente forma el relato.

Porque la película puede dar la sensación de estar en su mayoría improvisada. Así es, Verhoeven se fija en las vanguardias francesas que habían remodelado el nuevo concepto de cine, una década antes. La película se rueda en poco más de un mes y muchas de las secuencias así como parte del argumento se realiza de una manera improvisada. Esto se observa precisamente en todo el furor que se desprende en la película, que una fuerza tan poderosa como la naturaleza más salvaje, totalmente incontrolable (sólo hay que fijarse en las escenas de Hauer en la cama).

Pero rápidamente pasamos a un interesante flashback que resultará el meollo de la película. La relación entre el personaje de Hauer y su esposa, a la que conoce siendo menor de edad (en un encuentro sexual fortuito) y se casa con ella rápidamente.

r1 la película está Realizada en la plena juventud del artista,  así como de Hauer.

El tema sin duda, es otra de las máximas preocupaciones de Verhoven, que encontraremos de manera repetida en su filmografía. El Eros y El tánatos, al que tantas veces ha recurrido el arte. La  violencia siempre ha formado parte del cine de Vervoheven y aunque la sexualidad también, aquí realmente encontramos un total explotación por parte del autor. De hecho los dos temas se complementan perfectamente, queriendo mostrar la unión que forman las dos dentro y encuadrados  de un mundo terrenal. La enfermedad de la madre, así como las paranoias con su hija, ayudan a reforzar el discurso y nos muestran el carácter traumático de los personajes principales, en especial de la figura femenina, marcada por una madre excesivamente dura (y la muerte del padre supone una liberación para que ella actúe más libremente).

Ojo, porque también hay que decir que Verhoeven se sirve de un elemento simbólico, la gaviota y su liberación, que pone de manifiesto para revelarnos que el personaje de Hauer ha conseguido su madurez, después de pasar por una relación más bien tortuosa. Una interesante y bella secuencia, sin duda alguna.

7/10

Kyrios

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