Análisis Fílmico: Fiebre del Sábado Noche

Imagen John Travolta realizando uno de los pases más míticos de la película, de fondo se observa la bola de Cristal típica de las películas, que la película ayudaría a popularizar.

 

Casi todo el mundo ha oído hablar de Fiebre del Sábado Noche. Incluso las generaciones más jóvenes, aunque no hayan visto la película directamente, habrán seguido la influencia de la película por la gran cantidad de guiños, homenajes y trascendencia social de la obra, y es que, la obra marco una profunda moda que se complementaría perfectamente con el espíritu de la época. ¿Quién no ha oído la mítica música de Los Bee-gees mientras se marcaba unos bailes de fondo? Cuestiones extracinematográficas aparte, la película captó tan bien su Zeitgeist de la época, que llegó a marcar un antes y un después en muchos aspectos diversos. Desde los movimientos de cadera  y pasos de baile de John Travolta, su cuidada ropa, su predisposición para la música o incluso la mítica bola de cristal de la discoteca de los 70.

El cine musical había muerto. Las grandes películas de Fred Astaire y Ginger Rogers habían pasado a mejor vida. Ya no interesaban a la gente joven, que de alguna manera necesitaba cortar los hilos con la música que consideraba caduca de sus padres.West Side Story había tenido un interesante éxito (incluso ganó el Oscar a la mejor película), pero ya habían transcurrido más de una década y la brecha que supuso para el cine musical la estrena de West Side Story, no la supo aprovechar ninguna película. Aún las discotecas no habían nacido tal y como las conocemos hoy en día, sino que había los guateques y otros precedentes, y los jóvenes como el personaje principal de la película, interpretado por John Travolta, necesitaban una vía de escape para dar rienda suelta a los demonios que acumulaban después de duras jornadas de trabajo. Fiebre del Sábado noche, así como lo que hay detrás de la película, supone en gran parte, esta liberación.

fiebre del sabado noche 3 El ritual que realiza Tony Manero antes de salir a la pista de baile, acicanlándose exhaustivamente la cabeza.

Es muy importante observar a nuestro protagonista centra, Tony Manero, pues nos da muchas ideas del éxito de la película. A diferencia de los grandes musicales clásicos, en que los protagonistas eran personajes de alta clase que apenas se ensuciaban el Esmoquin, Tony Manero representa precisamente el polo opuesto de este tipo de personajes. Tony no es más que un muchacho de un barrio pobre. Tony no es una gran estrella ni goza de una elevada cultura, de hecho su máximo sueño era aprender a bailar y huir con el baile, no sólo del mundo que le rodea sino también del ambiente opresivo de su barrio. Tony no deja de ser un reflejo de gran parte de la población de la época, de miles de obreros y trabajadores humillados (no en vano Tony desciende de personajes italianos) que al igual que el personaje protagonista, después de la semana se dedicaban a bailar en las pistas de noche (que como ahora, precedían de una mala fama). Así pues, una de las mejores cosas que hace la película es conseguir una identificación con el espectador, que consigue enfatizar a la perfección con este.

Además el director de la película, Badham, no rehuye de filmar la porquería de sociedad en la que se desenvuelve el personaje. Volvamos a comparar con los grandes musicales de los años 30. Si entonces había un movimiento parsimonioso y equilibrado con el mundo, aquí encontramos todo lo contrario. Si antes Gene Kelly realizaba unas coreografías armónicas, aquí el mundo ya está fragmentado y sólo queda el movimiento más violento posible para significar esta ruptura. En contraposición con el mundo limpio de los clásicos musicales, aquí se realiza una captación del mundo de los suburbios tal y como es, sin adornos. Por este motivo la película se centra en temáticas que no habían sido exploradas anteriormente por este tipo de cine. Sexo, violencia (tremendas las peleas entre las diferentes pandillas). De hecho esto ha llevado muchos a decir que la película no es un musical, sino que se trata de una película con música. Como ya pasaba con “Cabaret” algunos quieren ver la muerte del musical en esta película. Incluso se utilizan etiquetas eufemísticas para evitar el uso de la palabra musical, como película de bailes, drama musical etc.. Sin duda el encorsetamiento de etiquetas, es una de las cosas más absurdas del mundo del cine.

Obviamente la música es un factor clave de la película. No hace falta decir que responde a esta música Disco que tan de boga estaba en los 70. La mejor combinación posible se hizo al unir la música de Los Bee-gees dentro del film. No sólo la mítica y multiplagiada canción de “Staying Alive” sino que se compusieron muchos más temas para la película. Temas que forman parte del ideario colectivo, por otra parte.

 

6/10

 

 

Kyrios

 

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