Análisis Fílmico: Aquel Maldito Tren Blindado (Inglorious Basterds 1978)

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Aquel Maldito tren blindado es seguramente, una de las películas arquetípicas de un subgénero italiano que causó furor en la década de los 70 y parte de los 80. Si bien es cierto, que hoy en día ha quedado bastante olvidado y ha sido rescatada por el simple hecho de ser una de las muchas películas que Tarantino ha encumbrado. El mismo director recogería el título traducido en ingles de esta película, para realizar una suya, Inglorious Bastards. De hecho Tarantino compró los títulos de crédito para poder nombrar a su película con el mismo título.

La película se entiende al saber que Sergio Leone e Italia fueron dos elementos básicos para el desarrollo de una serie de películas (todas ellas menores a las del maestro italiano, y ninguna fue capaz de seguir su estela artística) que entendían la violencia  y la acción como un motor básico para la película. Algo fácil de encontrar en muchas películas de acción de hoy en día, pero las italianas fueron las que más y mejor entendieron la esencia de Cómic de las películas de Leone. A Aquel maldito tren bastardo sólo le faltan las onomatopeyas para convertirse en una pieza más del arte popular. De hecho lo podemos comprobar en las viñetas iniciales, cuyo diseño bebe tanto del cómic como de los míticos títulos de créditos de las películas de Leone (recordemos aquellas cabeceras con la música de Morricone).

Otra de las influencias claras es la película de Robert Aldrich, “Doce del patíbulo”, película de la que bebe el director Castellari para construir la suya. De hecho comparten muchas semejanzas como el mismo concepto de misión (las dos tienen a proscritos entre sus filas, que se servirán de la misión para poder prescribir sus delitos) así como en la ejecución de comando de la misma. Incluso en el personaje de Lee Marvin podemos encontrar parecidos con el de Bo Svensons.

El problema que tiene Aquel Maldito tren bastardo es sobre todo en cuanto a la estructuración de la película. Tiene un guión tan pobre que por momentos la estructura resulta tan nociva para la película que salta a la vista. La historia que da título a la película es simple, pero el problema es que es corta, de tal manera que se ha alargado el film incluyendo momentos previos que parecen un relleno más que otra simple cosa. Por ejemplo, una vez nuestros protagonistas aniquilan un batallón nazi, la acción se interrumpe sin más y el director nos sitúa en otra ubicación sin avisarnos de que el tiempo y la acción han transcurrido ya (un montaje bastante chapucero). Y entonces, de nuevo, vuelve a surgir otra ensalada de tiros. Evidentemente la película va a lo que va, por eso la acción es el eje principal de la película, más que no una trama lógica que se desarrolle. De hecho tampoco los personajes son realmente importantes, sino que responden a otros modelos ya forjados en Italia, como el héroe altivo y valeroso, repudiado por los estamentos oficiales, así como el bobalicón, el manitas capaz de arreglar cualquier cosa e incluso un afroamericano.

Para tratar de aligerar la carga violenta de la película (mueren más soldados alemanes durante la película que en cualquier enfrentamiento de la segunda guerra mundial) la película se sirve de dosis de humor ácidas, del mismo estilo que las películas Spaghetti Western (el concepto de “Cool” siempre está presente en la película) que uno no sabe si acaban de cumplir su cometido o acaban convirtiendo la película en la definitiva merienda de negr…digo de Nazis.

tren_blindado_01 El humor de la película hace que a veces tengamos escenas casi surrealistas.

La artesanía es básica.  Recordemos que nos encontramos una película calificada con la manida etiqueta de Serie B. Aquí hay que quitarse el sombrero ante Castellari, que pese a no contar con un presupuesto ni de lejos parecido al de las producciones norteamericanas, ha sido capaz, por lo menos, de elaborar una película bélica creíble. Para ello, aparte de explosiones o tiros, Castellari redescubre elementos que a priori parecen simples, pero que el cine es capaz de convertir en icónicos. Por ejemplo, nunca una huida en tirolina había sido tan emocionante, siempre claro, que este acompañada de unos planos tan brillantes como en la secuencia.

Seguramente la secuencia del tren, y la trama que gira en torno a su captura, resulte de lo más destacable de la película. Castellari es capaz de dosificar bien los ritmos entre espacio interior y exterior, así como los personajes que están fuera y los de dentro, para elaborar ciertos momentos de suspense, curiosamente los momentos en que menos abusa del plomo.

En definitiva, caspa sana. O eso parece, si olvidamos la cantidad de hemoglobina que se ha derramado en sus escenas.

 

 

3/10

Kyrios

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