Bill Viola, El videoarte de “The Passing”

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El videoarte no es exactamente cine en su expresión más literaria. En el siglo XX  el arte empezó a romper con todos los esquemas que durante siglos se habían prefijado. En muchas ramas del arte se empezaban a proponer cosas que servían para que el artista explorase nuevos campos. En música tenemos el silencio de John Cage (o mejor dicho, el no silencio), y sus famosos 4:33, en el que la obra es terminada en gran parte por el público, el encargado de cerrar una obra que Cage dejaba abierta. La performance y el cuerpo humano se redescubren como una posibilidad para expresar arte, como ejemplo tenemos a Allan Kaprow. Pero,¿ que sucede con el vídeo?.

viola_passing_xl (1) En The passing, obra de Viola, la imagen paisajista es distorsionada repetidamente en la cinta, creando una sensación espiritualista de la naturaleza.

La fecha clave es el 1965. Hasta entonces sólo gente que contará con un presupuesto más que aceptable podía permitirse rodar imagen en movimiento. Evidentemente ya existía el cine independiente, pero aún no se había producido un paso definitivo, paso que dieron los artistas del videoarte, cuando el 1965 la compañía japonesa Sony lanza al mercado una unidad de vídeo portátil y manejable que permite una democratización de la imagen. En mayor medida que antes, el artista puede obrar a ahora con una nueva técnica que le sirve de expresión interna. Gente com Nam June Paik (que había participado en el grupo Fluxus) empieza a explorar este campo que hasta ahora era terra incognita.

Pero seguramente, el hombre que asociamos cuando hablamos de Vídeoarte, sea Bill Viola. Estudió en la Universidad de Siracusa en Nueva York y ahí exploró sobre todo las nuevas vías tecnológicas que se estaban dando. Se convirtió en un experto del sonido y en sus posteriores obras se entreve el trabajo técnico del artista.

Pero, ¿Que encontramos en la obra de Bill Viola? El artista se sirve de la cámara de vídeo como si se tratara de un ojo espiritual, que permite mostrar la esencia insondable de todo, ya sea carne humana o objeto inanimado. Para Viola, el realismo es absurdo y en su cine (si es que podemos llamarlo así) no encontramos cualquier atisbo de realidad, ni siquiera una mínima narrativa, porque para Viola la narración no tiene sentido per se, sino trata de expresar un contenido o concepto.

Conceptos que por otra parte son totalmente personales e intransferibles. No es raro que a veces el espectador se sienta perdido ante el arte de Viola (pese a la simplicidad de sus propuestas), porque trata de construir un esquema narrativo lógico en momentos en los que el artista sólo plantea belleza.

The Passing es seguramente una de sus mejores obras. Concebida como homenaje a su fallecido padre, la obra contiene todos los elementos típicos de la trayectoria de Viola. El nombre mismo hace referencia a un concepto básico de la obra del artista, y es que concibe la vida como un trayecto estético en el que acontecen cosas hermosas y terribles y es precisamente este viaje el que el artista transmite en The Passing, el ciclo de la vida por excelencia. Es fácil disfrutar de la obra si uno se evade de prejuicios y se  dedica exclusivamente a realizar una llana mirada sobre la cinta.

tristans-ascension-d La deconstrucción del agua es otro tema fundamental en Viola

En The Passing, Viola se sirve de una fotografía en blanco y negro que mezcla variantes y diversas texturas entre sí, cambiándolas de manera constante. La exploración visual de la obra es simplemente genial, desplegando una gama fotografía tan dispar como atractiva. Viola realentiza la imagen en ocasiones, en otras utiliza primeros planos confusos en los que la imagen se funde con el fondo en una gama cromática pastosas que nos puede recordar hasta a los pintores impresionistas. Las secuencias duran poco y no tienen sentido (aparente) entre ellas, pero se disfrutan de manera global, y en el fondo se observa el tema del transcurso de la vida como un río que fluye de manera incontrolable. No en vano aparece el agua de manera constante en la obra, pues se trata de un concepto básico en Viola, que ejerce una fuerza purificadora en su iconografía.

De igual manera el paso del tiempo. Viola, como ya he dicho, realentiza el tempo para que el espectador tenga una cierta  sensación de que algo no está cuadrando respecto al formato tradicional que ve y al que se siente acostumbrado. Y por otra parte, al mostrar un ritmo que no es habitual en el público, este se detiene a fijarse en elementos a priori simples y que de otra manera no se habría fijado.

Bill-Viola-The-Passing-1991_650x435 El ciclo de la vida es un eje constante en la obra de Viola

El estertor de fondo que acompaña la película sirve para conceptualizar la gravedad del asunto (pese a la ligereza que nos ofrecen algunas imágenes como las grabadas en excursiones o en salidas campestres) al igual que la distorsión del sonido del que se sirve Viola para priorizar algunos sonidos en pos de otros, así como crear atmósferas singulares que crean mundos nuevos a partir de tomas filmadas en la realidad.

Kyrios

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