Análisis Fílmico: The Bay

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Parecía que nunca iba a ocurrir, pero por fin el falso documental de terror ha soltado una joya interesante (e imperfecta). Después de continuos refritos y estrenos de millares de películas cuya originalidad brillaban por su ausencia aparece “The Bay” que consigue unirse a una serie restringida de películas que merecen la pena, encuadradas en este subgénero que tan de moda se ha puesto últimamente.

El pistoletazo de salida fue en gran medida “El proyecto de la bruja de Blair” una película estrenada en el 1999 y grabada cámara en mano que demostraba que con poco dinero y un equipo casi amateur se podían conseguir grandes beneficios. La película trataba de hacerse pasar por una obra real (o por lo menos su ficción interna trataba de jugar con la ficción y la no ficción) y después de una interesante promoción online (una de las primeras que se promocionó de esa manera) “El proyecto de la bruja de Blair” amasó una considerable fortuna.

The_Bay Supuestamente los hechos ocurren el día de la independencia, y una reportera de segunda fila es enviada a grabar la festividad, sin saber la que se avecina…

Evidentemente, el avasallo de películas no podía tardar en llegar y los productores ven en este tipo de películas una oportunidad perfecta para triunfar porque al tratarse de producciones de horror de tan bajo coste, el resultado de tratarse un fracaso, tampoco provoca un impacto tan negativo en la economía del que pone el dinero. La mayoría de estas películas están dirigidas por jóvenes promesas que tratan de poner su talento y valía para que la película salga adelante, pero el gran mercado que ha entrado hace que el éxito sea cada vez más difícil. Paranormal activity es quizá la película que despuntó otra vez dentro del género, pero hay que matizar que el rey midas (el Señor Spielberg) estaba detrás de toda aquella campaña de promoción que magnifico la película y provocó que tuviera un éxito tan desmedido.

Y en esas llega “The bay” una película que precisamente no está dirigida por un mozalbete, sino que todo lo contrario, detrás de las cámaras tenemos a todo un veterano del séptimo arte, como es el caso de Barry Levinson, un hombre que llegó a saborear las mieles del éxito comercial más alto, cuando el 1988 su película “Rain Man” consiguió el oscar a la mejor película. A partir de ahí su carrera bajó en picado, y ciertamente no es un hombre que haya cosechado el género de terror de manera abundante (aparte de dirigir la olvidable “Esfera”), pero es curioso como con toda su madurez ha sido capaz de conseguir algunos retazos interesantes de que aún tenía algo que contar, en una película de terror de bajo presupuesto, con una producción en la que Levinson ha intervenido en gran parte.

La historia de “The Bay” no se entiende si la película “Redacted” de Brian de Palma. Pese a que se trataba de una película fallida, en aquella encontrábamos como el mítico director de “Scarface” (entre otras) se servía de los diferentes medios tecnológicos para ayudar a narrar la película. De tal manera que la cámara ya no existía, sino que la narración recurría a otro tipo de formatos (como cámaras en mano, de seguridad e incluso vídeos de youtube) para contar la historia. Con estos recursos, De Palma intentaba dotar de más veracidad a su historia, utilizando unos medios que el espectador tiene mucho más cerca que nunca, y haciendo así que la película parezca totalmente cercana.

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En “The Bay” pasa exactamente lo mismo. De hecho la película es una gran mentira que trata de hacerse pasar por una verdad. En el prólogo se nos cuenta que la película sucedió realmente y que los hechos que suceden no son ficticios, sino que el gobierno norteamericano ha sido el encargado de evitar la difusión de los hechos. Esta será una de las máximas de la película y en todo momento se servirá de todos los formatos posibles para narrar la película, mezclando vídeos grabados por vídeo aficionados que registran los hechos, cámaras de seguridad y también fotografías.

La historia no es nada del otro mundo, pero por lo menos Levinson consigue levantarla por encima de la media, sabiendo mantener el suspense. De hecho hay festines de sangre, pero amenazas reales más bien pocas, sino que el director elabora un interesante discurso en el que además se propone un interesante debate ecológico y se acusa al hombre como el causante del desajuste de toda la cadena de acontecimientos.

Desgraciadamente hay momentos en los que hay poco donde rascar y precisamente por la dispersión de formatos resulta totalmente imposible simpatizar con algún personaje en concreto, porque precisamente los personajes principales quedan desdibujados (y la reportera no resulta de gran ayuda). Además hay trozos de la película que no resuelven todos los enigmas, como que pasó con el compañero de la reportera (del cual se anuncia la muerte en el propio film) o como se acabó la epidemia que atacó la población.

Interesante, pero aún no es la película de falso documental de terror definitiva.

 

 

6/10

Kyrios

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