Mundo Mudo: El hombre y la bestia (Dr. Jekyll and Mr. Hyde)

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Son Múltiples las versiones que han tratado de adaptar la obra de Robert Louis Stevenson,  sobre el enigmático Dr Jekill que a su vez era también el terrible Hide. Una de las primeras es quizá también una de las mejores adaptaciones, la que llevo a cabo por el director John S Robertson, en el año 1920.

Es una obra que hemos de analizar en su contexto, pues aún no se había rodado ni el gabinete del Doctor Cagliari (se realiza en el mismo año), una de las películas más fascinantes y cuya influencia posterior en el mundo del cine y en el ámbito del terror, sería enorme. Aún así, la película de Robertson se defiende en su terreno.

Muchas veces se ha tratado de desprestigiar la novela, que sin embargo se hace eco de una disfunción investigada y demostrada en el mundo contemporáneo, el desdoblamiento, el otro, aquel ser que se refleja en el espejo y nos devuelve una imagen diferente a cada momento. No es casualidad que en el expresionismo alemán se dirigieran una serie de películas que también tuvieran como eje principal este desdoblamiento de personalidad, como podría ser el mismo “El gabinete del doctor Cagliari” , “Las manos de Orlac” o “El Golem”, películas en que la personalidad se alienaba en categorías diferentes. ¿Porqué? El ser humano como individuo único había entrado en crisis. Ya no hay un solo yo, sino que la persona contempla la posibilidad que dentro de nosotros coexistan más de uno. Discusión que podemos observar inicialmente en los románticos y que analizará Nietzsche.

Y eso es lo que sucede exactamente a nuestro protagonista principal. El Dr. Jekill es un joven idealista que se desvive por los demás (cuida fervorosamente a indigentes) y apenas tiene tiempo para involucrarse en sus deseos propios, sino que prefiere vivir por los más necesitados. Sus compañeros de profesión le recriminan estas cosas y que no vive el presente, durante un momento de la película, él reprende contestando-La alma es inmortal!-Nuestro personaje sin duda aún cree en el mundo supraterreno. Pero en determinado momento de la acción, nuestro protagonista cata las delicias del mundo sensible y entonces cree que lo ideal sería combinar de manera científica los dos mundos que siempre han sido pilares en el ser humano.

PDVD_041 El doctor Jekill

El problema viene cuando el monstruo Hide, la representación de los placeres sensibles, se convierte en el auténtico dominador del doctor. Entonces se produce un desequilibrio que rompe con lo establecido. Si en el primer momento el polo idealista había dominado de manera exclusiva frustrando los deseos reimprimido del doctor, ahora, en la segunda mitad de la obra, las tornas se giran y todo se desarrolla de manera contraria a la incial. Evidentemente ninguna situación es sostenible y  acabará en un final que romperá con todo.

Desgraciadamente la película no es ni mucho menos un sesudo análisis sobre la conducta humana, sino que acaba tirando por unos derroteros mucho más efectistas. Una de las bazas es la innegable interpretación de John Barrymore, estrella de la época (uno de los primeros grandes actores de lo que hoy conocemos como estrellas de Hollywood), pero la película se extiende demasiado en su interpretación. De hecho la recreación abusiva es una de las máximas del film. Sí, seguramente en la época la caracterización de Barrymore como un monstruo horrible habría resultado espeluznante (de hecho hay una secuencia onírica bastante sobrecogedora aún hoy), pero verla hoy en día denota las fisuras del argumento, y es que ver a un tipo como Hide moverse durante largos minutos, no es que digamos lo que uno entendería como placer visual. También la película se recrea en otros aspectos como el dibujar la sociedad de la época en la que se ambienta  la obra. Vestidos de época, sombreros de época…incluso cabarets, todo es válido para despertar la licenciosa imaginación del espectador. En referencia a esto último es interesante demostrar que pese a que el Dr.Jekill es mostrado como un científico, en realidad sus dotes de actuación se parecen más a la de un ilusionista u ocultista que otra cosa.

dvil2_jekyll_barrymore El monstruoso Hide

La película está rodada cinco años después de que el “El nacimiento de una nación” deslumbrará al mundo, pero la película no demuestra una puesta en escena tan avanzada como la película de Griffith, sino que en este aspecto se demuestra bastante incapacitada. La cámara no se mueve en ningún momento del metraje, sino que el director, Robertson, se sirve únicamente del montaje para elaborar un dinamismo, que por otra parte es bastante escaso. Así la película denota un apolillamiento demasiado pesado, que la frustra desde el primer minuto, haciendo que más que una versión cinematográfica, parezca que nos encontramos con una versión teatral. Si a eso le añadimos que en cierto momento final, todo se diluye en una persecución inane, las posibilidades iniciales del film quedan desprestigiadas.

Simple pero efectivo es el truco del que se sirve el director para demostrar el contraste entre exterior e interior de escenarios (pese a que en realidad todo está rodado en interiores de estudio). Cuando el director nos quiere enseñar un espacio cerrado, se dedica a utilizar un filtro de color ocre, mientras que para el exterior utiliza uno azul, un truco efectivo que funciona pese a su simpleza.

 

 

 

6/10

 

Kyrios

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