Mundo Mudo: Naná

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Naná resulto un paso en falso en la carrera del artista francés, Jean Renoir. Cosechó un fracaso de público tan grande que el artista debió de relegar su sueño de dirigir cine hasta años más tarde.

Rodada en 1926, es pues obviamente una película muda y en blanco y negro. Adapta además la novela de Émile Zola, uno de los más célebres escritores franceses. Pero pese al fracaso que resultó ser, Naná no era una producción menor, ni mucho menos. De hecho contaba con la friolera de un millón de francos, sin contar aún con la producción alemana,y es que para la película el director pudo contar con la maravillosa colaboración de Werner Krauss. Renoir estaba más que entusiasmado con él.Nana

La trama de la novela es sencilla y quizá peque de ser demasiado literaria. Naná es una joven que aspira triunfar en el mundo del teatro (hemos de tener en cuenta esto, pues la película tendrá una carga teatral importante) pero que debido a un fracaso en taquilla (¿casualidad del argumento con la vida misma?, se verá obligada a dejarse seducir por el conde Muffat, interpretado por Werner Krauss. Como podemos observar, el argumento es una de aquellas historias melodramáticas que parecen gustar tanto al público.

Y sin embargo no fue así. El propio Jean Renoir analizó su fracaso años después, comentando que la gente no estaba dispuesta a encontrarse con un personaje como Naná, que bordeaba lo irreal. Desde luego en este sentido, tenía totalmente la razón. La interpretación de Catherine Hessling, la actriz principal que realizaba el papel de Naná, resultó ser totalmente desmesurada, entrando de lleno en lo que consideramos hoy en día como una interpretación histriónica. Catherine Hessling de hecho, era la mujer de Renoir en aquellos años, con la que mantuvo una intensa relación.

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Pero Naná resultó ser un fiasco. El autor comenta con desagrado como tuvo que pagar facturas de la película recurriendo a la venta de cuadros de su padre, uno de los más célebres pintores impresionistas. Cada cuadro vendido resultaba una traición a la memoria de su padre y seguro que aquellos malos ratos le ayudaron a madurar, cuando años más tarde volvería al cine, esta vez ya como triunfador.

Se merecía el descalabro Renoir? Algunos autores como el historiador Nöel Burch (su información es vital, porque es de los pocos autores que se explaya largo y tendido de la película) en su Praxis del cine habla de la gran importancia de la película en ciertos aspectos, uno de ellos y el más importante para él, fue la técnica de la película en el fuera y dentro de campo. Naná marca un dinamismo esencial mediante el recurso de personajes que entran y salen de él, convirtiéndose en momentos en un film casi abstracto si el espectador se pierde ante semejante propuesta. Jean Renoir elabora una película en la que el espacio que hay fuera del campo que registra la cámara resulta tan importante o más como el que registra la cámara. Siempre siguiendo la estela teatral de la película y hablando siempre de un fuera de campo en horizontal, de izquierda a derecha o al revés.

El historiador concibe una gran importancia a la película, calificándola como una de las más importantes en la historia del cine, por haber conseguido evolucionar el concepto de espacio en off. Mediante diversos recursos el director, Jean Renoir, consigue que lo que sucede fuera del escenario, coja una intensidad de tal importancia como lo que la cámara registra. Lo que sucedió es que la película Varietee, del director Dupont, tuvo la fortuna de pasar  a la historia por el mismo hecho que Naná, con lo que han sido muchos los que posteriormente sólo han atribuido este mérito a la película de Dupont.

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Más allá de Nöel Burch, la cuestión de la película ha estado olvidada y ha quedado totalmente en el olvido. De hecho verla en pleno 2013 resulta casi una odisea, sólo por el hecho de encontrarla. Para el espectador acostumbrado a Blockbusters veraniegos, Naná no resulta una buena recomendación. Su peso teatral domina enteramente la película. Apenas hay un par de travellings y de picados, y la mayoría de escenas están tomadas desde el plano medio (para acompañar el concepto que comentábamos antes, sobre el fuera y dentro de campo, porque un plano que engloba de manera media la acción permite crear un espacio mental con mayor facilidad). Esto puede llegar a resultar cargante si tenemos en cuenta que el metraje de la película sobrepasa las dos horas.

Argumentalmente tampoco ofrece nada que nadie hubiera visto (y sobre todo, leído) en aquellos años. Naná ofrece un espectáculo donde el director se recrea en lo degradante de las situaciones y de los personajes, pero el atractivo d ela película se diluye al mismo tiempo que la catadura moral de la protagonista. Se intuye entonces un preconcepto de la mujer fatal en el cine, pero que a duras penas puede sustentar por sí sola, la película.

El sentido teatral de la película lo embarga todo. Desde lo ya comentados planos medios hasta el argumento, la sobreactuación de los personajes (especialmente hablo de Hessling) e incluso los reiterativos textos con los que Renoir acompaña su película), por no hablar del lujoso vestuario y maquillaje que presenta la película.

Kyrios

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