Análisis Fílmico: Oblivion

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A los cinco minutos de iniciarse la película, Oblivion, uno ya sabe que no se encuentra ante una obra maestra del género de la ciencia ficción, sino más bien ante una película de género que en líneas generales cumple en algunos momentos, mientras que en otros se convierte en una obra demasiado desangelada.

Sí, Oblivion es la misma película que uno tiene en mente sólo viendo la publicidad ilustrativa con la que se acompañaba la película en la hora de su estreno. Un Tom Cruise pasado de años ocupando la figura central del cartel, mientras empuña un arma que parece sacada de un videojuego de Halo. ¿Cuántos tacos tienes ya Cruise? Vale, el tipo se mantiene en forma, pero ¿no iba siendo hora de que nos diéramos cuenta (tanto espectadores como productoras) de que ya no se puede meter al actor a realizar papeles que podría (o más bien dicho, debería) realizar una joven promesa o un mozalbete?  Pero además está claro que el actor ha tenido un peso crucial en la producción de la película y que su papel no ha quedado limitado al simple ámbito de la interpretación.

La voz en off utilizada por Kosinski (el creador del cómic es a la vez el director de la película) en los primeros compases de la película es un recurso cinematográfico bastante pobre que revela la poca idea que tiene el director para iniciar la historia, recurriendo a un monólogo inicial interpretado por Tom Cruise en el que la gracia brilla por su ausencia. Toma por tonto al espectador y para evitar que este pueda perderse en cualquier momento lo bombardea con una introducción que trata de tenerlo todo totalmente controlado. Desconozco el valor de Kosinski en la novela gráfica, pero como director deja bastante que desear. De hecho uno después de verla se queda como si nada. Y eso es algo que hace bastante daño al género.

Oblivion_01 Bonito, pero vacío.

No es que Kosinski sea un desastre, ni mucho menos, la película tiene alguna escena de valor que el espectador puede paladear entre vistas y vistas realizadas totalmente por ordenador (y si hay algún amante de la artificialidad más absoluta, también disfrutará estas últimas), y especialmente cuando no hay acción y la película se estabiliza se puede sacar algo de provecho, pero en términos generales, la película le deja a uno bastante frío. El mundo diseñado por Kosinski está tan muerto como la tierra apocalíptica que nos muestra, y apenas hay algo que pueda servir como deleite para la vista. El diseño de producción es eficiente pero sin chispa, el claro ejemplo de que al trabajo constante le falta ese punto de locura para sobrepasar las pautas establecidas por anteriores películas. Oblivion no yerra en su imaginería visual, tanto en Robots como en la recreación de la tecnología que utilizan los protagonistas o el mismo vestuario, pero no toma ningún tipo de riesgos y sigue el libro de hacer películas de ciencia ficción de manera rápida a pies juntillas.

Oblivion adapta la novela gráfica de Joseph Kosinski de título homónimo. De ella saca toda la historia así como ciertos diseños de imagen. Aún así hay que decir que la película también bebe de muchas otras películas del género, como 2001: Odisea en el espacio, Terminator, 12 monos, o Matrix. De Terminator podemos observar bastantes puntos cercanos sobre todo en cuanto a máquinas y sus comportamientos (y en esos momentos en los que las máquinas desobedecen a los humanos uno no puede evitar recordarse de aquella mítica escena de Robocop), aunque está claro que el director  de donde recoge bastantes influencias es de la saga  Matrix. De hecho entre Morgan Freeman y Tom Cruise se establece un vínculo muy parecido al que había entre Keanu Revees y Laurence Fishburne. En Oblivion no sólo podemos establecer vínculos temáticos (Freeman es el encargado de hacer despertar a Tom Cruise del sueño en el que vive) sino incluso también físicamente hablando. Los múltiples viajes argumentales que realiza la película también los pudimos ver en La Jeteé de Chris Marker y más recientemente en la versión remake que Terry Gilliam hizo en 12 monos, de la que Obvlion también recicla bastante material.

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La película cuenta además con diversos giros de guión que tratan de mantener la tensión que de otra manera el director se ve incapaz de realizar. No es que sean especialmente dolorosos, pero si la intención principal era emocionarse ven como unos giros fallidos. En esto la culpa no se le puede achacar al bueno de Cruise, que sigue en sus trece, es decir, cumpliendo eficientemente, sino en las diversas actrices que acompañan al actor en el film, que malgastan cada minuto en el que aparecen en la película.

Oblivion no es una mala película de ciencia ficción, pero hay opciones que están por encima en una aburrida noche de verano.

Kyrios

 

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