James Blake, ‘Overgrown’

El pasado mes de Abril salió a la venta el esperado segundo trabajo de estudio del músico británico James Blake, conocido como el creador del dubstep y el downtempo. Su primer álbum, ‘James Blake’, que salió en el 2010, fue un éxito arrollador en su país de origen, y este nuevo CD no decepciona. Es más, vemos a un artista crecido, que introduce más letras a su música, manteniendo su carácter intimista con la mezcla entre la electrónica y la base de teclado.

 Después de sus conocidos ‘Limit To Your Love’, ‘The Wilhem Scream’ o ‘Unluck’, pocos podían imaginarse que James Blake podría superarse. Y lo ha hecho con creces. Des del primer “loop” de ‘Overgrown’ (canción que da título al álbum), uno sabe que debe seguir escuchando el álbum hasta acabarlo. Quizás la segunda pista ‘I Am Sold’ es la más floja, pero después con ‘Life Round Here’ y sobretodo con ‘Take A Fall For Me’, una colaboración con el rapero también británico RZA, el CD coge fuerza.

El primer sencillo que salió a la luz de este segundo trabajo fue ‘Retrograde’, quinta pista del álbum. Ésta cautivó al público, ya que empieza con un “mumming” del cantante que se va repitiendo a lo largo de la canción. Es quizás el toque más sensual del CD, y funciona como una transición entre la parte más suave con la parte más transgresora. ‘Retrograde’ se enlaza con ‘DLM’, canción sin arreglos electrónicos, sólo tiene una base de piano que toca el mismo Blake. ‘Digital Lion’, en contraposición con la canción anterior, sólo utiliza el sonido digitalizado, y vuelve quizás a la esencia del primer álbum de Blake. ‘Voyeur’, también con base electrónica, es quizás la canción que más sorprende, pues se intuye un dubstep ligero, y no respeta tanto el estilo personal del artista, aunque es una canción muy resultona. Finalmente, ‘To The Last’ y ‘Our Love Comes Back’, son canciones más sensibles, aunque cierran, acertadamente, ‘Overgrown’.

Hace tiempo leí una entrevista a Damon Albarn, antiguo componente de Blur y fundador de múltiples grupos actuales, a destacar Gorillaz, donde le preguntaban si consideraba que la introducción de la electrónica en el pop acabaría con las antiguas formaciones de típica banda que se reúne para practicar y tocar en directo. Albarn ensalzó el poder de la electrónica como nueva fuente de música: como cualquier otra disciplina, “si se hace bien, es buena música igual”. Y esto es lo que marca la música de James Blake, la calidad de la electrónica, no deja ningún cabo suelto; sabe lo que quiere transmitir, y todo lo hace con una gran calidad, dado que, además de cantante y pianista, es DJ.

Tuve la suerte de ver pinchar a James Blake en Marzo en la Sala Apolo de Barcelona. Acostumbrada a las transiciones mortales de los DJs residentes de la discoteca (mortales en sentido negativo), al ver la sincronía del inglés al cambiar de canción (además del gusto por las canciones que pinchaba) reafirmé mi teoría de que la calidad no entra en conflicto con la electrónica. Es más, si se hace con gusto, como es el caso de James Blake, puede resultar una gran apuesta para escucharlo en noches de soledad o compartir con amigos.

LA FILLE À RAYURES

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