Análisis Fílmico: Tras la pista de los asesinos

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Tras la pista de los asesinos se trata de un magnífico western dirigido por el director Budd Boetticher en el año 1956.

El director, Budd Boetticher (en realidad se llamaba Oscar pero firmaba como Budd, un sobrenombre mucho más artístico) se trata de una figura insólita donde las haya. Es cierto que labró su fama en el cine, sin embargo en los años cuarenta llegó  trabajar como toreador en México (y este mundo aparece en su propia trayectoria, como en la Amante y el torero (1951) o Santos el magnífico (1956), así como un documental sobre el toreador Carlos Arruza). Posteriormente entre el 1944 y el 1950 dirigió una gran cantidad de películas de bajo presupuesto, es decir, etiquetadas bajo el manido término que hoy conocemos como serie B. Pese a que más o menos gozaría de un éxito estable en Hollywood, el director prefirió exiliarse por iniciativa propia tras quedar mosqueado del trato recibido en tierras californianas, así como de la constante presión que supone estar rodeado de molestos productores.

Y es que Tras la pista de los asesinos se trata de una película producida por la compañía de John Wayne y es una de las películas que hicieron pasar a Boetticher a la posterioridad, debido a que en el género del Western es donde mejores obras fue capaz de realizar. Empieza en esta película la colaboración con uno de sus guionistas más brillantes y con quien se volvería a reunir en el futuro para realizar más películas, Burt Kennedy (en esta el guionista adapta una de sus propias novelas). El propio director definía la relación profesional entre los dos de una manera sencilla-Las películas que hacemos entre los dos son sencillas, alguien ha matado a la mujer del protagonista y el intentará buscar venganza- pese a la sencillez de la frase sus películas evidentemente resultan más complejas que esta máxima.

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La película tiene todas las características de los mejores Westerns. No es que realice un giro en los esquemas clásicos pero lleva a la máxima todas las cualidades del género, cuidando mucho de no enseñar sus vicios. De hecho el gran crítico de cine André Bazin la consideraba como una gran y serena película, así como una de las mejores películas del género. Quizá los elogios del francés sean desmesurados pero lo que está claro es que Tras la pista de los asesinos se trata de un film altamente infravalorado.

La historia parece simple. Un sheriff (o mejor dicho, exSherrif) buscará venganza después de que su esposa haya sido asesinada. En el camino se topará con los Greer, una familia (un inocente marido y una sensual esposa) que realiza un viaje y a los cuales acompañará con tal de proteger.

La baza que mejor explota la película, sin lugar a dudas es la maravillosa relación que se establece entre los personajes. Porque el guión no sólo cuida la relación entre uno u otro personaje, sino que todos los caracteres están conectados entre sí, de tal manera que las relaciones que hay son bastante cercanas a la realidad, y por lejano que nos parezca el argumento el espectador siente una profunda compenetración con la historia. Incluso hasta los villanos están bien elaborados y es que el propio director reconocía que para que una historia triunfe los dos polos de la moneda deben resultar igual de potentes. Así pues es lógico ver las escenas en las que el joven Lee Marvin, aparte de dar un recital de interpretación, intimidan y presionan a la familia Greer, con el sheriff delante, denotando una maravillosa secuencia. El propio director afirma que en sus películas nos quiere mostrar que a veces los villanos arquetípicos de Western no están tan alejados del héroe de la película y que si no fuera porque estos sucumben o han tenido una mancha negra en su vida, podrían seguir una vida más o menos normal. Es decir, el director se sirve del género para insertar su propia filosofía, de tal manera que los Westerns que realiza Boetticher no son westerns corrientes de merienda de indios (por cierto, apenas tienen presencia física en la película y no salen tan malparados como en otras obras del género) sino que detrás de su apariencia desaliñada encontramos un interesante poso.

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Porque hay que dejar una cosa clara, El guionista de la película, el ya citado Burt Kennedy tiene casi el mismo mérito que el director, Boetticher. No sólo porque sabe pulir los defectos del género, no cayendo nunca en los tópicos sino es para dignificarlos,  sino porque además elabora unos grandes diálogos. El personaje de Randolph Scott (un héroe muy singular) revela algunos de los mejores diálogos del género.

También hay que decir que el director realiza una interesante visión sobre el paisaje. A diferencia de otras películas en las que el cartón piedra parece predominar ante cualquier otra visión, Tras la pista de los asesinos consigue demostrar que el escenario en el que se ubican los personajes está bastante vivo. De hecho unas de las mejores secuencias (el tiroteo múltiple) sucede en una montaña rocosa de la que se sirve el director para desplegar sus recursos. Por no decir que las escenas de exteriores tienen más importancia que las típicas secuencias que estamos acostumbrados a ver en las películas de westerns típicos, en la que se muestran salones, hostales, etc…

8/10

Kyrios

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