Ciclo Franklin J. Schaffner: El señor de la guerra

Hay veces que ciertas películas consiguen una fama tan grande que llegan a convertirse en auténticos monstruos. Una de ellas es el Planeta de los simios (1968) realizada por el más que interesante director Franklin J. Schaffner e interpretada por el mítico actor Charlton Heston. La película tuvo una fenomenal acogida ya en su época (en esa época la categoría de Oscar al mejor maquillaje aún no estaba implantada, sin embargo el Planeta de los simios lo consiguió de manera honorífica). No sólo fue el éxito en taquilla sino que la película se convirtió en una de las primeras que explotó el Merchandising de una manera desmesurada…Camisetas, Muñecos, tebeos..Todo valía si daba dinero y no hace falta decir la cantidad de secuelas, precuelas y remakes que la saga ha explotado, aún hoy en día (para el año que viene se prevé otra película de la saga).

El caso es que el director Franklin J. Schaffner ha quedado bastante relegado y son pocos los que hoy se acuerdan de su más que dilatada carrera.  dirigió entre otras la magnífica Papillon (1973) la interesante cinta Los niños del Brasil (1978) o la Oscarizada Patton (1970) que consiguió la estatuilla a la mejor película por parte de la academia.

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El señor de la guerra es el segundo largometraje de Schaffner, realizada en el 1965. Para ella cuenta con el mismísimo Charlton Heston, el que seguiría siendo su protagonista en su cuarta película, de la que ya hemos hablado. No sólo eso sino que en el reparto también coincidirían Maurice Evans, quien en El señor de la guerra coge además un papel bastante destacable.

Tampoco no vamos a engañar a nadie, la calidad de la película aún dista mucho del Schaffner que años más tarde nos regalaría algunas joyas del séptimo arte. La película se ubica en plena edad media (como viene siendo en estas películas de género, es una voz en off la encargada de ubicarnos) y ofrece un relato típico del cine histórico. No sigue a ninguna figura histórica en especial, sino que se sirve de la ambientación para ofrecer una película que contiene un poco de todo, desde una trama de venganza, unas gotas de pasión amorosa y una buena ración de batallas espada en mano, que siempre son del agrado del público mayoritario.

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La trama tiene algunos momentos bastante endebles pero en general ofrece algunas cosas que resultan bastante interesantes. De hecho, hay algunos planteamientos bastante jugosos, donde al igual que en la mítica tragedia griega de Antígona de Sófocles se produce una confrontación entre diversas leyes. El señor de la guerra es Charlton Heston, un hombre que se hace con el máximo poder feudal y que desea a una mujer, pese a que esta ya está escogida para ser casada, con un hombre del pueblo. Él puede acogerse al derecho de Pernada, pero el mismo personaje sabe que pese a que la ley lo ampara ante semejante acción, estaría cometiendo un acto totalmente inmoral. Y sin embargo accede, porque si hay algo aprovechable en la película es que rompe con algunos estereotipos del género. Nuestro protagonista es un valeroso luchador, pero no tiene ese tacto caballeresco que por ejemplo observábamos en otra película del género, como El Cid Campeador de Anthony Mann, rodada cuatro años antes que la película de Schaffner, (el Cid también estaba interpretado por Charlton Heston) sino que el personaje es retratado tanto en sus vicios como en virtudes de tal manera que la película consigue alejarse de los estereotipos de caballeros que comparten un código de honor y una absoluta virtud, sino que resultan más humanos. Evidentemente la película no se acerca al nivel de desmitificación tan salvaje que encontramos en los señores del acero (1985) pero claro aquella película estaba dirigida ni más ni menos que por Paul Verhoeven.

Para seguir con estas insignias el director añade un interesante personaje, el monje, que servirá de contrapunto a la maldad de ciertos personajes supuestamente nobles, al ofrecer algunos interesantes discursos sobre la moral. Hay que destacar el interés de Schaffner por diferenciar el mundo religioso del pagano. Lo hace mediante una separación física entre el pueblo llano y los nobles. El problema es que aquí la jugada le sale mal al maestro, seguramente porque los conocimientos que tenían de las costumbres rurales y de historia eran bastante pobres. Así pues, pese a que es cierto que en muchas zonas rurales el cristianismo se fusionó con las antiguas religiones que ya habían fecundado la tierra hace milenios, la película no consigue retratar ese espíritu. Un claro ejemplo es la fiesta de boda, en la que hay un pastiche iconográfico curioso y en el que el director se anda a medias tintas entre una bacanal y una simple fiesta cualquiera.

La película estuvo rodada enteramente en California, con lo que todo lo que el espectador observa en pantalla resulta una recreación. El director opta más que por un tono documentalista o fidedigno por la imaginación, así que no debería sorprendernos el enigmático castillo en que sucede gran parte de la acción y en el que habita el personaje de Charlton Heston. Lo que sí choca bastante más es como se ha solucionado el tema del color en algunas secuencias y es que el efecto conseguido deja bastante que desear. Mientras los personajes dialogan observamos como el fondo está repleto de color y a veces va variando, pero con unas texturas demasiado agresivas y parecidas a la técnica del pastel que lo único que consiguen es dar la sensación de que nos encontramos ante una luz totalmente artificial y que lo que hay detrás de todo es un estudio. No ayuda que el vestuario de muchos de los personajes durante el asalto al castillo sea absolutamente al mismo y carezca de una imaginación tan poco creativa.

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Donde sí hay que romper una lanza a favor es en las secuencias de acción, especialmente a las del tramo final, en la que las luchas están rodadas a la vieja usanza. Déjense de efectos digitales o de explosiones ruidosas y molestas. Vale la pena ver como Heston agita su mandoble y tira decenas de hombres al agua. Quizá porque sabemos que los extras que caen al río lo hacían de verdad.

6/10

Kyrios

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