La ley del Hampa (1927)

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La segunda película en Hollywood que dirigió Josef Von Stengerg es La ley del hampa, una película que realizó en el 1927 y que en cierto sentido prepara el caldo de cultivo de lo que posteriormente sería el cine negro, o de gángsters.

Normalmente se acostumbra a citar Hampa dorada (1931) de Mervin LeRoy como una de las películas pilares del género de cine negro, y realmente la película en la que aparece Edwad G. Robinson (un clásico del cine negro) tiene todos los elementos típicos del género. La violencia por fin aparecía de una manera tremendamente física, y LeRoy no tenía miedo a mostrar secuencias que eran profundamente impactantes, así como la típica trama de ascenso y caída de un mafioso y también el final fatídico sobre el protagonista hacían su aparición (de alguna manera era una forma que tenían las películas para esquivar la censura, alegando que no había una actitud de a favor de la violencia, sino que todos los actos tenían sus consecuencias). Además en 1931, cuando se estrena la Hampa Dorada, el cine sonoro ya estaba bastante implantado, y no son pocos los expertos que aseguran que las películas del género triunfaron porque podían mostrar nada más ni nada menos que el gratificante y a la par horripilante sonido de las armas de fuego. Una metralleta tenía que sonar muy bien en aquellos años treinta, en que la ley seca estaba aún en vigor (recordemos que fue derrocada en el año 1933).

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Pero en el cine mudo ya encontramos alguna que otra película que se atrevía a mostrarnos el mundo de los gánster profesionales. El mítico director Sternberg, creador entre otras joyas de la fabulosa El ángel Azul (1930) con Marlene Dietrich como diva principal, es el encargado de sentar los primeros pilares del cine de género, en su segunda película como profesional.

Hay que decir que la Ley del hampa denota a un director que si bien demuestra una gran pasión por su trabajo, también revela a un hombre que aún se encontraba ciertamente incómodo y al que aún le faltaba pulir algunos detalles. Es cierto que la ley del hampa no es una película perfecta, pero se disfruta si entramos en su contexto.

También hay que decir que la estructura de la película es bastante desigual. Y es que añade un factor principal que sería casi totalmente denigrado en muchas otras películas del género, y es el amor. El amor es el pilar principal de la película, y es que la historia nos cuenta como el ayudante del mafioso principal de la película (interpretado por Clive Brook) se enamora precisamente de la amante de su jefe (Eveleyn Brent) con lo que el gánster (George Bancroft), en cuanto se entere, no se lo tomará precisamente bien. Es curioso que la película opte por un triangulo amoroso, aunque en muchos momentos la película consigue hacerlo funcionar, especialmente en las escenas en las que Bancroft demuestra su brutalidad, con lo que hace rehuir a la personalidad de su amante, que se fija en el joven Clive Brook, un hombre que aunque está echado a perder, aún conserva ciertas dotes de elegancia. Por eso las escenas en las que Brook lee y demuestra lo poco que está relacionado con la violencia son de las más efectivas, aunque paradójicamente parezcan alejarse del género (que aún no estaba formado). Por otra parte es interesante ver el juego de primeros planos que revela en estas secuencias, una correspondencia entre Clive Brook y la actriz Evelyn Brent que si que revela una interesante planificación de la puesta en escena.

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Por otra parte hay que decir que el guionista de la película es ni más ni menos que el mítico Ben Hecht. En esta misma película ganó su primer oscar por el guión de la película,y también se convirtió en el primer guionista de la historia del cine que lo conseguía en la categoría de mejor guión original. Ben Hecht es una figura básica en la historia del cine clásico, y llegaría a firmar guiones tan famosos como los de la película Scarface (1932) que es una película fundamental dentro del cine negro , Lo que el viento se llevó (1939) o la Diligencia (1939).

Una de las secuencias que más astucia tienen (y que en parte sería imitada por decenas de películas del género) es la escena final, en la que el gánster George Bancroft es acosado por la policía en un asedio final. Este tipo de secuencias a lo caza y captura forman parte de la mitología del cine negro, y uno sólo tiene que recordar la mítica parte final de Al rojo vivo (1942), en la que James Cagney se adentraba en una estructura metálica para poder morir como un héroe, siendo precisamente un villano, pero también en otras películas como la propia Hampa dorada o Scarface. Sin duda es una de las secuencias en las que Sternberg mejor se deja llevar, y consigue plasmar perfectamente la locura que invade al protagonista principal al darse cuenta de que su hora se acerca y la encerrona en la que ha caído es demasiado intrincada.

Lo que seguramente le falta a la película para poder etiquetara como cine negro puro es la violencia. Parece como si aún el público del 1927 fuera demasiado asustadizo como para poder presentar una historia de mayor calado en este sentido, y la película rehúye de mostrar nada en este sentido. Únicamente en las secuencias finales se puede intuir algo parecido, pero aún  estamos muy lejos de lo que se llegaría a explotar  apenas unos años más tarde.

7/10

Kyrios

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