El timo de la Estampita: Daniel Johnston

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¿¿No conocen a Daniel Johnston?? ¿No? No están ustedes a la última. Aunque decir a la última cuando la producción de Johnston mayoritariamente es de los años ochenta es un poco contradictorio, pero ya saben que sucede con esto de las modas, triunfan cuando al destino le apetece. Para no mentir, la mayoría de Hipsters que han empezado a alzar al cantautor como una de las grandes estrellas olvidadas de los años ochenta es debido a la fama del documental Devil and Daniel Johnston, realizado por Jeff Feuerzeig un hombre que según nos cuenta él mismo ha estado recopilando información durante más de diez años para componer el documental. El caso de Daniel Johnston es el mismo que el de Silvio Rodríguez con el de Searching for Sugar Man. Ni Dios les hacía caso pero viene un documental y parece que la gente se mata por conseguir las primeras filas. Recuerden, el público indie no es el mismo que va a los conciertos de Justin Bieber, recuerden esto.

Pero ya la calidad cinematográfica del documental es bastante penosa. El realizador no sabe combinar las imágenes con un tempo adecuado y en apenas unos fotogramas el tiempo de la película cae cual reloj de arena que se ha roto y desperdiga su contenido en el viento.  En la obra se nos cuenta el supuesto talento de Daniel Johnston, un cantautor mediolvidado por el mundo que tiene unas letras maravillosas y son las que más molan del mundo entero. Lo cierto es que no. Las letras de Daniel Johnston no son poesía y ni mucho menos supera a las letras de otros grandes líricos de nuestro tiempo. Por otra parte la iconografía del artista es repetitiva y bastante rancia. Pero joder, es que estamos hablando de un hombre que tuvo un problema mental (Vale, Daniel no tienes la culpa, pero tus seguidores sí), escuchar la mayoría de sus letras es como internarse en un psiquiátrico a conciencia, con la diferencia de que el autor se cree las diversas memeces que cuenta sobre el diablo, Dios y demás discursos que parecen sacados de un fragmento del ejército de la salvación. Daniel Johnston es más pesado que el sermón de un cura de pueblo, pero luego sus fans (fans que lo son desde que se realizó el documental, es decir, desde el 2005) te dirán escucha True Love will find you in the end, y te das cuenta que está gente debe desconocer nombres como Byron, Kipling o Wordworsth. Esta canción la firma servidor y le caen palos por todos los lados. No se equivoquen, mi cruzada no es contra Daniel, sino contra sus fans que no deben saber que es un medio tono en la música.

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La realidad es que Daniel Johnston como músico no vale absolutamente nada. No es sólo su voz (el director del documental trata de defender este apartado comparando a Johnston con ni más ni menos que a Bob Dylan, se escuchan risas) que parece que un cerdo siendo degollado cual día de San Martín,  es que es un cero a la izquierda en todos los sentidos musicales. Claro, decir la verdad duele y es un poco cruel cuando al personaje que atizas se supone que tiene una enfermedad mental, pero no se entiende entonces el circo que montaron con él (estirón de orejas a los componentes de Sonic Youth). Pero la historia estaba ahí para que cualquier redactor la sacara a la luz. Lo tenían todo para elevar al mito. Primero la infancia de Johnston, un hombre  (o un joven) que se empeño en hacer continuas maquetas pese a las limitaciones económicas que disponía, hasta ahí bien, después viene la enfermedad mental y ahí el devaneo no parece acabar nunca. ¿Saben aquel cuento del rey que viste un traje invisible y que sólo los listos pueden ver? Con Daniel Johnston sucede lo mismo, queda muy cool decir que es el puto amo, porque vamos a ver, su camiseta le gustaba al líder de Nirvana, Kurt Cobain, así que algo debía tener, pero la realidad es que por mucho que algún osado llegue a decir en el documental que la calidad de Johnston está por encima de Los Beach Boys (pausa para que uno pueda desternillarse a placer) el parecido con la realidad es pura coincidencia.

Acostumbran a defenderlo los Hispters diciendo que el talento reside en el componente extra musical del cantautor, cosa que es una absoluta memez. Escúchenlo en conciertos en directo. Están por la red colgados. Comprueben si  les estoy engañando o les engaña Johnston y su equipo de Marketing.

Kyrios

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