Blancanieves (Mirror, Mirror)

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La leyenda de Blancanieves ha sido tratada por el cine en múltiples ocasiones. El mito forjado por los hermanos Grimm tiene su mayor explotación en la mítica película realizada por la compañía Disney y dirigida por David Hand, una película de animación que cautivó a miles de generaciones, desde su estreno en el año 1937.Curiosamente en el año 2012, se realizaron tres adaptaciones de la obra infantil a la gran pantalla, una, la que nos ocupa es Blancanieves Mirror Mirror, la otra con la que comparte nacionalidad (obviamente norteamericana) es Blancanieves y la leyenda del cazador, mientras que la última es Blancanieves a secas y está realizada en España y dirigida por el ganador del premio Goya, Pablo Berger. Aunque la palabra curiosidad tampoco es exactamente la que define a la situación. A las últimas producciones comerciales de Hollywood que buscan un target tan concreto como estas películas, las ideas que abarcan mundos de fantasías se les empiezan a escasear en la cabeza. No es extraño que la explotación de mitos tan clásicos y antiguos sea una moda que parece no acabar nunca y que ha tenido el 2012 como un año bastante sintomático. Tampoco es curiosidad que la actriz escogida para realizar uno de los papeles más importantes (el de bruja malvada) sea Julia Roberts, que tiene un pase garantizado entre el público adulto que acompaña a los más jóvenes a ver este tipo de producciones.

El caso es que Mirror Mirror es una película ciertamente deficiente. Le faltan bastantes kilogramos de sal a la propuesta presentada por Tarsem Singh. Y la insulsez es la que tapiza toda la película, desde la presentación animada y con voz en off de Julia Roberts, hasta los títulos de crédito. La historia ha sido modificada en muchas partes para tratar de darle un aire fresco a la trama, cosa que hace que muchas veces se pierdan momentos mágicos (como la famosa escena de la manzana) aunque no es exactamente este el motivo por el cual la película fracasa de manera estrepitosa.

Blancanieves con los siete enanitos

Todo luce muy brillante, pero falta algo de la antigua magia que si existía en las películas Disney. En gran parte esto se lo debemos a los efectos espaciales. Recordemos que la mítica película de David Hand estaba realizada hace más de cincuenta años, y sin embargo su ambientación animada sigue convenciendo hoy en día si uno se dedica a revisionarla. Eso no sucede ni remotamente con una película estrenada en pleno 2012, cosa que es bastante indicativa de que algo está fallando. Mientras la película clásica de Disney optaba por los dibujos realizados a mano (en un trabajo que podríamos calificar como totalmente meticuloso y exhaustivo) la película de Singh opta por la recreación de espacios imaginarios mediante la creación por ordenador. El problema es que en muchas partes a la película se la intuye falsa.

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Desde los paisajes magníficos que pretenden impactar la sugestión del espectador hasta el bosque nevado donde habitan los siete enanitos. Hagamos un alto en este sentido porque con que uno se fije un poco en la nieve hecha por ordenador se dará cuenta de que no da en ningún momento ninguna sensación de veracidad. Lo mismo ocurre con muchos otros aspectos como la ciudad donde habita la población o alguno de los otros parajes por donde discurre la acción. La única parte donde la película se antoja creíble es en algunos momentos en los que se muestra la recreación del castillo donde habita el personaje de Julia Roberts, donde los directores de diseño se han fijado en la moda francesa de los últimos años del siglo XVIII para reconstruir un palacio bastante apañado en el que la corte del rey Luís XVI parece haber resucitado. También hay que decir que es en esta ubicación donde el director puede administrar los mejores momentos de la película, en los que destaca la personalidad de Julia Roberts (quien nos lo iba a decir que ella resultaría de lo mejor de la película) y sus toques de humor en los que la actriz puede destapar de manera bastante efectiva su vis cómica (basada en un humor caduco pero en ocasiones efectivo) y algún que otro dialogo inspirado. Por otra parte ya la película fue nominada a los Oscars en el apartado de mejor diseño de vestuario, así que no se puede decir que no haya tenido los reconocimientos de la academia en este aspecto.

El mayor problema de la película es que más allá de estos destellos de belleza (fría e insulsa, todo hay que decirlo) el film es bastante deficiente. La trama intenta realizar algunas modificaciones en la historia original con tal de modernizarse, pero las ocasiones en que estos cambios funcionan son contadas. De tal manera que el espectador puede llegar a ver como en un intento por crear comicidad se convierte al príncipe en un perro faldero (literalmente hablando). No ayuda por otra parte que la pareja principal (el príncipe y Blancanieves) sean por otra parte unos actores que apenas consiguen aportar algo a la película. En especial hace daño la elección de la actriz de Lilly Collins para el personaje principal, ya que resulta poco menos que desesperante observar sus movimientos como la mítica princesa para la película. En conclusión una fábula fallida que dejará frío a más de uno, por muy amante de la fantasía que sea.

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