Análisis fílmico: Gravity

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El espacio. Tensión durante 90 minutos. Una cámara que se mueve por todas partes y un director aspirando al éxito. Eso es, en pocas palabras, “Gravity”, una cinta aclamada en el festival de Venecia y en la cual Cuarón ha demostrado ser capaz de hacer un blockbuster de buena calidad.

El reto era difícil, pues debía contar con dos personajes con sus más y sus menos: George Clooney y Sandra Bullock. Sin embargo, Alberto Cuarón consigue pegar al espectador a la butaca. La primera impresión tras ver la cinta es, sin duda, el “Se me ha hecho corta”, algo que cabe destacar a favor del director mejicano.

Sin embargo, hay que añadir que lo que ha hecho Cuarón no es nada nuevo, sobretodo por lo que respecta al espacio y al movimiento de la cámara. El director Michael Snow ya se aventuró a hacer un prototipo con su cinta experimental La Regione Centrale. Mediante un brazo mecánico, Snow consiguió, de alguna manera, representar una grabación inusual sobre el espacio. Y todo esto, con un brazo, movimientos preprogramados y con el desierto de Quebec como escenario.

Alfonso Cuarón toma la técnica de La Regione Centrale y la traslada, haciéndola evolucionar. Así pues, tenemos como producto una serie de planos secuencia que se mueven con plena libertad. Esto es el espacio, y qué manera de ilustrarlo que usar el brazo mecánico en un radio de 360 grados. Así pues, saltándose en algunas secuencias el eje, podemos ver la desprotección que los astronautas padecerán durante gran parte de la película.

A ello hay que unir más factores. La fotografía, como se ve en el tráiler, está cuidada al milímetro, pero no tanto como la música, un aspecto que pasa muy desapercibido en esta cinta. Uniendo esos factores a un argumento lleno de acción, tenemos ante nosotros un thriller espacial trepidante en el cual la doctora Sarah Stone buscará un objetivo claro: conseguir aterrizar en el planeta Tierra. De hecho, la “persecución” que sufrirá la obligará a tomar decisiones límite junto a Kowalski, un astronauta con grandes dosis de humor.

GRAVITY

Pese a ello, “Gravity” guarda un problema: la historia hecha entre Alfonso y su hijo Jonas Cuarón. Y es que, si bien el guión funciona de maravilla en los primeros minutos, éste pierde muchísima fuerza en las partes emocionales. A parte de una escena que recuerda mucho al cine de Andrei Tarkovsky, el resto son frases clichés y monólogos absurdos en pleno espacio. Quizás es por eso que más de una persona se ha llevado una decepción, porque no se ha sido realista en este aspecto.

Quitando esa parte, sin embargo, nos queda una gran cinta comercial. Se sostiene bien, usando mucha tensión pero poniendo escenas de anticlímax y de relajación para que tenga mucho ritmo. Lástima de esas licencias (físicas, pero sobretodo las emocionales), porque estaríamos hablando de una película de enorme factura en su lugar. Aquellos que la hayan visto, además, coincidirán conmigo en una cosa: “Gravity” entrará en la historia del cine por ser la primera cinta que aprovecha con enteros el 3D.

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