Dios Bendiga América (Armados y cabreados)

Armados_y_cabreados_God_Bless_America-589434445-large

 

Hay quien dice que todo el arte es político. Incluso cuando la temática de la obra artística rehúye de fijarse en temas de este carácter, porque de esta manera se legitima el poder. El caso es que Dios Bendiga América, es un film que define las posiciones ideológicas de su director, Bobcat Goldthwait, como algo mucho más que una actitud arriesgada y valiente. Realmente, Goldthwait  se posiciona como el crítico más acérrimo del sistema norteamericano y del mundo globalizado, no ya sólo como un simple director que domina el lenguaje audiovisual, sino también como un artista completo que es capaz de realizar una obra que está por encima de fronteras artísticas.

Primero, detengámonos en la traducción del título al español del original inglés, porque es algo bastante sintomático. Todo el mundo que haya visto Dios Bendiga América sabrá que la película, para gusto o no del espectador, sobrepasa en gran manera, el hecho de ser una simple película de acción. Es más, la acción en la película es un elemento residual y que sólo sirve para apoyar el discurso del protagonista principal interpretado por Joel Murray. Se crea una paradójica situación, porque una de las críticas más salvajes que hace la película es precisamente a este tipo de productos que nos ofrece la televisión, que adormecen la capacidad social del receptor, y por ende anulan su análisis crítico. Y precisamente, es más que lamentable, que una película tan políticamente interesante como Dios Bendiga América, haya sido traducida al español como Armados y Cabreados, un simple reclamo que intenta captar a un público aún más mayoritario, que busca simplemente un divertimiento en un film de acción rutinaria.

Sólo tenemos que reflexionar un instante, y darnos cuenta del factor de anulación de consciencias que tiene precisamente el cine y la televisión, que inunda con imágenes de programas basura que no buscan más que activar la capacidad mental más primaria del espectador para tener distraído al electorado. Precisamente en la película, el personaje de Joel Murray se hará eco de toda esta programación, realizando su propia contra propaganda, basada en el hierro.

1239836_517105488379880_1619456173_n

El argumento es sencillo. Nuestro personaje principal es un oasis de cordura en mundo de locos (el espectador se cuestiona a lo largo de la película el mundo que está construyendo la humanidad en estas últimas décadas) y se ha visto obligado a claudicar sus ideas con tal poder seguir viviendo dentro de las reglas del sistema. Pero le es detectado un cáncer, y nuestro personaje desenfundará el arma para ir acribillando todos los elementos  de la sociedad que más le fastidien.

Semejante explosión de violencia, ya tiene sus precedentes en el cine contemporáneo norteamericano, y no es casualidad que sea precisamente en este país donde tantas películas se hayan hecho reflejo de este clima de tensión. Fue precisamente una película interpretada por Michael Douglas y dirigida por Joel Schumacher, Un día de furia, la que también revelaba un argumento muy parecido al de Dios bendiga América, un hombre puesto al límite y que finalmente explotaba para liberar toda la agresividad que el sistema había ido depositando, lenta pero progresivamente, en el personaje de Michael Douglas.

No sería justo calificar la película de Goldthwait como un panfleto. El adjetivo que más se ajusta es precisamente el de manifiesto. Y la película se consume perfectamente como un manifiesto político que se eleva como una de las mejores críticas que se hayan visto al sistema globalizado que nos ha tocado vivir en estos días. Lo que más destaca de la capacidad del director no es la habilidad de análisis, sino la capacidad de síntesis que ha tenido para comprimir todo el odio que destila la película en un pequeño dardo que podría convertirse perfectamente en una película de culto con el paso de los años.

El tono, a diferencia de la película de Schumacher, se trata de una combinación del humor más negro posible, con un realismo espejo que cuestiona a cada paso la realidad social norteamericana, desde los programas de desinformación patrocinados por el stablishment hasta la degeneración moral que se puede acontecer en situaciones tan corrientes como la educación de los asistentes en un cine. Goldthwait no deja títere sin cabeza.

arycdvdripdualDescargasNsN

Valiente, arriesgada, polémica. Surgen dudas de cómo ha sido posible que una película de este estilo haya salido a la luz, aunque por otra parte su estreno mundial fue bastante limitado y de hecho en España ni siquiera llegó a estrenarse. Goldthwait cumple por otra parte detrás de las cámaras, realizando escenas de gran interés. El tono de desafío que tiene la película se imprime incluso en la banda sonora, con canciones que demuestran esta rebeldía, en momentos claves del film, como cuando nuestro personaje decide tomar la decisión final, mientras escuchamos la canción de The Kinks, I’m not everbody like else (yo no soy como cualquier otro) o Beat the Devil’s Tatoo de los Black Rebel Motorcycle Club.

 

8/10

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Ciclo Directores, Ciclo Directores, Cine and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s