Somos Gente honrada

Somos_gente_honrada-703817107-large

 

Somos gente honrada supone el debut en la dirección cinematográfica de Alejandro Marzoa, un hombre que recoge el papel de la crisis socioeconómica para dirigir una película que se mueve en diversos géneros y que pese a comportarse de manera digna, como sus personajes, nunca acaba convenciendo.

No pasa nada por decirlo, Somos gente honrada, es una película fallida. Eso no quiere decir que no tenga elementos disfrutables o de interés pero como conjunto la película no acaba funcionando como Marzoa propone. En este sentido, es más que sintomática la última secuencia del film, en que al espectador avispado se le formulará en la cabeza una pregunta básica… ¿Y ahora qué? La respuesta es impredecible, porque la propuesta de Marzoa también lo es, y una vez el cuento se ha acabado la película no gana por sí mismo la suficiente entereza como para poder presentarse con alma propia.

Sí en un primer tercio de la película uno puede pensar que el tono de la obra se va a mover por los caminos de la comedia negra, la película va girando lenta pero progresivamente hacia un drama negro, que tiene un desenlace bastante dramático, aunque es cierto que dignificante con sus dos protagonistas principales. El problema es que el film tiene poco que contar. Paco Tous y Miguel Lira representan a dos parados a los que la crisis ha hecho estragos de una manera considerable. De rebote, consiguen un alijo de droga que tiene un valor muy considerable, y que ven como una oportunidad para salir de la situación en la que se ven inmersos.

gente_honrada

En donde acierta la película es en algunos momentos que consigue dotar a la película un verismo que llega a impresionar a cualquiera que tenga una mínima empatía con las millones de familias que en España están sometidas a una situación totalmente precaria. En este sentido, Marzoa si desarrolla una película que consigue helar la sangre además de hacer un reflejo de una sociedad que se hunde en la miseria, no sólo, económica, sino también moral. Ciertamente cualquier otro director habría llevado la película por unos caminos mucho más ligeros, cómicos, que no implicaran al espectador, pero Marzoa tiene la suficiente personalidad como para saber captar la dura realidad sin adornarla ni un ápice, más allá de la pura ficción que supone dirigir una película. En el sentido Moral, Marzoa acierta con el desvío que toma  que toma la película en su parte final, en la que se nos muestra de manera correcta la progresiva degeneración que produce el conseguimiento del éxito por parte de los protagonistas. La película sabe enfrentarse al aura de las producciones comerciales y nadie podría haber afirmado justo al principio que la película sería tan poco condescendiente con algunos de sus personajes.

A la película le falta el toque de genialidad. Esa fuerza que demuestran los grandes cineastas. Cuenta una historia muy dura y los actores realizan una interpretación bastante correcta (mención especial para Paco Tous) pero consiguen emocionar poco al espectador. Por otra parte, el guión de la película sigue un desarrollo previsible y hay aspectos que están muy poco cuidados. Este es el gran agujero de la película. Del hijo del personaje interpretado por Miguel Lira sabemos entre poco y nada. De su hija pasa casi dos tercios de lo mismo. Incluso uno de los tres socios, el interpretado por Unax Ugalde, se muestra como una figura un tanto tópica sobre la que nunca podemos adivinar sus intenciones, ni mucho menos entender porque actúa como actúa en ciertas ocasiones (de repente lo vemos drogarse sin que la película nos dejara ocasión de intuirlo, y por otra parte su evolución como carácter es bastante irregular). La relación de Paco Tous con su familia es igualmente de una profundidad bastante epidérmica, sin duda un poco más de metraje a una película corta (no llega a los ochenta y cinco minutos de duración) le habría ayudado bastante.

somos-gente-honrada-imagen-5

Detalles que dejan a la película con todas las costuras abiertas, como no pensar que si alguien ha perdido una cantidad de droga tasada en quinientos mil euros la estará buscando, así que no sería lo más recomendable ir vendiéndola a gran escala (paréntesis, ni tampoco a pequeña escala como en la bochornosa escena de la discoteca). Diálogos como el que Paco Tous le cuenta a su mujer que va a ser socio de la constructora demuestran que hay momentos que la película tira como medianamente ha podido.

La factura es demasiado cercana a la televisión (hay momentos en que uno cree que podría estar viendo un episodio de alguna serie española de Antena 3) y no hay realmente ninguna escena que destaque por sus encuadres o alguna composición destacable. Más bien, escenas aparatosas como la de la lluvia indican una falta de sensibilidad alarmante detrás de las cámaras.Tampoco hacía falta subrayar cada escena intimista con notas de piano, porque crea un efecto que carga de sentimentalismo la película.

El nombre del director queda apuntado eso sí, por haber podido demostrar algún detalle de interés, pero de guiones mejores se tendrá que nutrir si quiere seguir escalando en el cine patrio.

4/10

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s