La locura del rey Jorge

La locura del Rey Jorge

La locura del rey Jorge es una de aquellas películas periódicas que se presentan cada cierto tiempo, y que presentando un hecho histórico, muestran una obra políticamente correcta (no hay más que ver la decencia con la que se trata siempre a Jorge III) que pretende abarcar un público más o menos letrado y que se siente interesado por estas historias de época. Hay que decir, que los ingleses saben cuidar muy bien la historia, no sólo a nivel de publicaciones históricas, sino que también cultivan magníficamente la imagen. El lenguaje televisivo es una de las mejores herramientas de divulgación, no sólo para la emisión de documentales, sino también de series noveladas y en el caso que nos ocupa, películas. Precisamente la película fue producida por el canal británico, Channel Four, que justo un año antes, en el 1993, había sufrido un proceso por el cual pasaba paulatinamente de ser una televisión pública a una privada que requería de autofinanciamiento. Que mejor andadura en este terreno para complacer a todos los públicos que ayudando a producir una película histórica.

El caso es que la obra resulta el salto a la dirección (el director se movía hasta entonces en el ámbito del teatro, hecho que queda bastante patente a lo largo del metraje) del bastante entonces inexperto Nicolas Hytner (su carrera posterior ciertamente tampoco ha sido demasiado notable). Hytner, pese a que ha seguido dirigiendo alguna que otra película, se ha dedicado más al mundo de la dramaturgia, y además recientemente ha recibido un alto cargo en el teatro nacional de Londres.

La locura del rey Jorge III es un interesante pero frío retrato sobre una de las figuras más icónicas de la monarquía británica. También seguramente se trata de una de las figuras más emblemáticas y populares, porque dejó más de una anécdota de aquellas que tanto interesan al pueblo llano. Al rey Jorge III se le apedillaba el granjero por el gusto llano y la sencillez de costumbres que profesaba (evítense comparaciones con monarcas patrios, por favor). Nunca le fue infiel a su mujer (cosa bastante rara no ya sólo en la época, sino en la historia real) y tuvo con ella quince hijos (sólo dos son los que realmente hacen acto de aparición en el film). Pero sin duda, el episodio por el que más se le reconoce popularmente es por sus accesos de locura, que finalmente le apartaron del poder.

Hawthorne

La vida de este rey no fue registrada por el magistral escritor Shakespeare, entre otro orden de cosas porque el escritor británico murió dos siglo antes. Pero no menciono esto por casualidad, sino porque la película de Hytner toma al dramaturgo británico como algo más que referencia. De hecho, la esencia de la película ya es puramente Shakespeare. Recordemos, que una de las funciones que cumplía el artista con sus grandes tragedias sobre la historia de reyes británicos era divulgar la cultura monárquica entre sus súbditos (el teatro además de una función artística cumplía una función educacional). Por este motivo, el conocimiento de la población acerca de la figura del rey era cada vez más cercana (y a la vez más distante, por el tono romántico que imprimía Shakespeare a sus obras). Si el dramaturgo acercaba al pueblo llano las historias de sus reyes, el cineasta hace lo mismo, escogiendo precisamente uno de los momentos más claves del reinado de Jorge III.

Pero no sólo en esto encontramos referencias a Shakespeare. Aparte de una de las mejores secuencias en las que el rey Jorge III interpretado por Nigel Hawtorne recita unos versos en voz alta del rey Lear (el director realiza un paralelismo entre la desterrada y maltratada figura del rey Lear con el del monarca que está recitando su historia), el tono de teatro se impone totalmente en la película. El realismo y el verismo se abandonan en pos de un tono que busca mezclar lo anecdótico (en este sentido encontramos las actividades febriles del monarca) con lo elegante (la suntuosidad que supuestamente resplandece en el palacio).

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No se trata pues de una película que ose criticar a ningún estamento (es más, la figura del rey es tratada con mucha benevolencia y sólo se puede acusar a algo a sus descendientes que pretenden hacerse con la corona antes de tiempo), sino de un film que aparte de tratar condescendientemente a todos sus personajes (también impera un fino gusto del humor) se recrea en una entretenida pero banal historia acerca de una figura que sinceramente podría haber dado mucho más de sí.

Pero los ingleses saben montárselo bien. Es cierto que Jorge III perdió las Américas,  o mejor dicho, las colonias norteamericanas, pero la película muestra con un detallismo elegante una película que demuestra una factura más que correcta. Atuendos, música (imposible no maravillarse con la interpretación que se hace de Händel ) e recreación histórica. Una película divulgativa que ayudará bastante a los profesores de bachillerato por hacer crecer el interés de sus alumnos, pero como película, una obra anecdótica y poco más.

5/10

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