Mundo mudo: La máscara de Hierro.

1929-La-mascara-de-hierro-Allan-Dwan-2

 

La máscara de hierro, película rodada en el 1929, por Allan Dwan podría subtitularse perfectamente como el final de una era. El cine mudo estaba extinguiéndose  y la obra dirigida por Allan Dwan se trata de una de las últimas que formaría parte de las películas de este grupo.

El cantor del jazz, rodada en 1927 de Allan Crossland ya había explotado parte del potencial sonoro. Aunque es cierto que gran parte de la estructura  del film seguía siendo muda, y que el recurso sonoro se explotaba sólo en momentos concretos, la gran parte de la historiografía (a la que le gusta este tipo de simplificaciones) se ha encargado de señalarla como la película referencia, es decir, como la obra que marcó un antes y un después. Aún así, es por todos sabido que el paso del cine mudo al cine sonoro no sucedió de un día para otro, y encontramos muchas películas que indecisas, seguían manteniendo estilemas del cine mudo, mientras que otras arriesgaban más su contenido sonoro. También hemos de tener en cuenta que en un primer momento no todas las salas de cine estaban lo suficientemente preparadas como para recibir películas de formato sonoro, y las empresas hubieron de adaptar paulatinamente sus salas de cine a las innovaciones tecnológicas.

Y como no, el paso del cine mudo al sonoro también afecto a las estrellas del cine. No fueron pocas las que quedaron totalmente eclipsadas por el nuevo invento. Muchas estrellas del cine no supieron adaptarse al mundo del cine sonoro, y no entendían que no podían seguir su modelo de interpretación como lo hacían en el mundo mudo. Si nos fijamos en el mundo de la comedia, que es el caso más paradigmático, veremos que todas las grandes caras del astro cómico fueron remplazadas por nuevas (de la generación de Keaton, Lloyd, Chaplin y el dúo del gordo y el Flaco, sólo Chaplin fue capaz de sobrevivir a la transición, negándose a aceptar los términos que imponía el cine sonoro).

 

La máscara de hierro-1929- Douglas Fairbanks (1a)

A Douglas Fairbanks el cambio también le afectó. El actor del cine de aventuras por excelencia en el cine mudo, quedó destronado y olvidado ante el cine sonoro. No fue capaz de adaptarse y su figura quedo desterrada del olimpo. Algunos dicen, que la voz de Douglas Fairbanks fue la culpable de que el actor no prosperará en el mundo sonoro, porque según cuentan tenían un tono demasiado agudo (lo que popularmente llamaríamos voz de pito) y eso rompía con la imagen de masculinidad que trataba de ofrecer en muchas de sus películas, en las que interpretaba siempre a un tipo de hombres galanes y atrevidos muy concretos. Lo cierto es que el actor ya había empezado su andadura en la gran pantalla con el mítico director D.W. Griffith, y su estrella ya brillaba entre el 1915 y el 1919. Del 1920 al 1929 fue su consagración definitiva en el star system de Hollywood.

Precisamente la máscara de hierro es una película que en gran parte trata de recuperar las viejas glorias pasadas de Fairbanks. El actor contrató ni más ni menos como director que a Allan Dwan, con quien ya había colaborado en Robin de los Bosques (1922), uno de los éxitos más claros del actor. Por otra parte, la película no dejaba de ser una especie de continuación (una segunda parte) de la película de los tres mosqueteros, que rodó Fred Niblo en el 1921. Evidentemente con la continuación que suponía la adaptación de la novela de Alejandro Dumas, de la máscara de hierro. La película no sólo recoge los mismos personajes que los de aquella famosa película, como son D’Artagnan (interpretado por Dogulas Fairbanks) y los tres mosqueteros, sino que también vemos actores que repiten papeles. Es el caso de Nigel de Brulier que vuelve a repetir el maravilloso papel del cardenal Richelieu, mientras que Leon Bary sigue haciendo de mosquetero.

Y la película sigue guardando más sorpresas. Contiene momentos parcialmente sonoros, como el principio de la película, en el que vemos aparecer un discurso de Douglas Fairbanks en que hace apología de este tipo de películas de aventuras, lo que nos hace ver la complejidad de transición que sucedió entre el cine mudo y el sonoro. También a mitad de la película se inscribe otro  discurso sonoro.

TheIronMask

Una película que sigue reflejando como un fantasma las peripecias de Un actor que finalmente acabaría entrando en barrena, así como la de un género que sería abandonado progresivamente en favor del cine negro y los musicales. Se puede definir perfectamente la película de Dwan como un canto de cisne, una rareza que no volvería a ver la luz hasta tiempo después. En este sentido resulta bastante irónico el final de la película, en el que se substituye la cortinilla clásica de The End (fin), por un The Beginning (el comienzo). Un momento cuanto menos anecdótico dentro de la historia del cine.

6/10

Kyrios

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