La fragata infernal (1962)

La_Fragata_Infernal

 

La fragata infernal (título con el que se tradujo al español la película) se trata de una de las obras más excelsas que haya dado jamás el cine de aventuras marinas. Titulada en su idioma de origen como Billy Budd, la película es una adaptación cinematográfica de la obra literaria homónima de ni más ni menos que de Herman Melville, el autor entre otros, de Moby Dick.

Billy Budd no tiene nada que ver con las películas británicas de Burt Lancaster y compañía, como el temible burlón (1952) o Su majestad de los mares del Sur (1954). Las películas de Lancaster no dejaban de seguir la senda romántica que abría Errol Flynn (con por ejemplo, el capitán Blood 1935) con películas que simplemente utilizaban el escaparate histórico que les permitía dicha ambientación (fuera en el mar o en la tierra) para la creación de películas que idealizaban la piratería y la historia de la marina para transformarla en algo que poco tenía que ver con la realidad. Piratas limpios, dignos y que realizaban miles de piruetas sin sufrir nunca ni un mínimo rasguño. En estas películas el guión era casi un elemento secundario, pues lo realmente importante era ver como el protagonista principal de turno enseñaba una bonita sonrisa a cámara, para delicia del público.

En estas se presenta una película como Billy Budd, que rompe drásticamente con todos los esquemas prefijados. Dirigida por Peter Ustinov en el año 1962, la película es duro retrato de la marina que contiene muchas lecturas y una complejidad sorprendente. Ya no nos encontramos con una película que ofrece una visión plana, sino que sorprende con diferentes dimensiones.

images

El argumento es a priori sencillo, y realmente lo importante no es comprobar lo que sucede en la película, sino la evolución de los caracteres en la historia: Billy Budd (interpretado por Terence Stamp) llega a recalar en un navío de la corona británica (la historia está ambientada en tiempos de la guerra napoleónica) donde un suboficial del barco (interpretado por Robert Ryan) tiene tiranizada a la tropa mediante la tortura y el castigo físico. El capitán de la nave (interpretado por Peter Ustinov) y sus allegados más próximos parecen estar enterados de las despóticas maneras de Robert Ryan, pero miran siempre para otro lado, por miedo a las sublevaciones.

Una de las lecturas más interesantes que vemos en la película es la lucha de clases que nos presenta la película. Pocas veces habíamos visto en películas de semejante argumento en que los marineros sin condecoración aparecieran  de una manera realista. No se idealiza su situación sino que aparecen representados siguiendo una visión realista. El argumento eso sí, sigue partidariamente a estos personajes, porque son los que reciben los azotes de los superiores, sin que sean capaces de responder. Hay marineros sucios, mal afeitados y muchos de ellos son más bien feos comparados físicamente con los altos grados de la tripulación (esto que parece una tontería es realmente interesante, pues, ¿alguien se imagina que los piratas protagonistas de las películas de Lancaster fueran unos desarrapados?). Una lectura que nos enfrenta a la tripulación de base contra la que manda, una visión que se convierte efectivamente en una lucha de clases y que puede ser transportada a la sociedad entera.

Y por si fuera poco, también la justicia queda retratada, en un acto final en que la película consigue unas cotas de excelencia abrumadoras. Debatiendo sobre el castigo que merece Billy Bud (por un acto casi involuntario) se realiza una magnífica disertación sobre la justicia y la ley que únicamente sirven al poder y a servir como un duro ejemplo hacía el resto de la tripulación. Cogiendo además parecidos con la escena final de Senderos de Gloria (1957), la magnífica película de Stanley Kubrick., Ustinov nos muestra una secuencia en la que compara metafóricamente a nuestro protagonista con el sacrificio de Cristo.

Pero la película no se queda ahí, sino que ofrece muchos más detalles. Vemos la modernidad de su propuesta incluso en algunas de las proposiciones homosexuales que hay entre el personaje interpretado por Robert Ryan hacía el marinero Billy Budd, al que sorprendentemente le tiene un afecto desmesurado en comparación con otros marineros.

abillybuddBILLY_BUDD-8

Formalmente la película es realmente magnífica y sirve para realzar el mensaje de realidad verosímil que comentaba en un primer momento. Y es que, ¿en cuántas películas el espectador puede sentir el movimiento marítimo? En la mayoría de films las embarcaciones parecen unos transportes totalmente estables que no sufren ni el más mínimo movimiento. Sin embargo Billy Budd ya nos enseña un movimiento totalmente conseguido, elaborado mediante el balance de la cámara que no llega a estar quieta en ningún momento y mostrando el movimiento mareante que se produce en un barco. Por otra parte Ustinov cuida de manera muy elegante la puesta en escena,  con una fotografía en blanco y negro que incluso juega con el claroscuro en ciertos momentos.

8/10

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Ciclo Directores, Ciclo Directores, Cine and tagged , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s