Vida y Pasión de Jesucristo (1903)

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No es casualidad que el diablo le haya ganado la partida a Cristo en la historia del cinematógrafo. Si el arte religioso ocupaba la gran mayoría de producción dentro del arte en los siglos anteriores, su importancia temática se ha visto recortada con el paso de los años. Con el invento del cine, el arte siguió su propio camino y el diablo era sin duda una figura que servía como catalizador de los miedos de una sociedad que aparentaba fervor por el día y sufría histeria cuando la luz se iba con la llegada de la noche. Películas como la semilla del diablo (1968), el exorcista (1973) o la profecía (1976) son una simple muestra de que  la sociedad contemporánea, encuentra mucho más interesante la figura del diablo que la de la ejército de la luz.

Sin embargo, hay excepciones y una de las más productivas económicamente hablando  fue la que produjo la compañía francesa Pathé, cuando entre 1903 y 1906 se propuso una continuación y extensión de lo que el director Ferdinand Zecca había realizado poco tiempo antes: Una vida sobre Jesucristo. En un primer momento Zecca se había conformado con una serie de postales que conformaban diversas historias bíblicas. Sin embargo, el rotundo éxito que había tenido en las salas fue el motor básico para que al año siguiente se realizará un nuevo proyecto, que incluía nuevas escenas rodadas por el director francés y que centraban la película en un argumento que divido en diversos episodios, se centraba en la vida de Jesucristo. La película fue estrenada definitivamente el 1907, y la productora Pathé coloreó la película a mano para que el impacto en el espectador fuera aún mayor. Zecca dirigió además la película con colaboración de Lucien Nonguet, que ya había realizado algún otro cortometraje para la Pathé.

A Vida e a Paixão de Cristo ferdinand zecca

Es importante destacar que la distribución de la película no era en aquellos primeros años de inicio del siglo XX como lo es ahora. Por ejemplo, cada sala de cine (si es que en aquellos primeros momentos podemos hablar de salas de cine, cuando muchas veces eran barracas mal inhabilitadas) escogía los fragmentos que estaban de acuerdo con el presupuesto del que se contaba en cada ocasión, además también se pagaba diferente cantidad por conseguir los fragmentos en color o los corrientes en blanco y negro.

Pero además, La vida y Pasión de Cristo significa un avance bastante significativo en un aspecto, y es que se trata de una de las primeras superproducciones de la historia del cine. En aquellos primeros años, mucho antes de que se llegara a estrenar el nacimiento de una nación de D.W.Griffith, la productora Pathé (no como en el nacimiento de una nación, que se trataba de un proyecto mucho más personal) apostaba por una obra que tenía una duración mucho más considerable de lo habitual, unos 45 minutos. El problema es que esto era realmente novedoso y la productora francesa apostó en exceso por una propuesta que no tenía precedentes, pero que afortunadamente para ellos, se trató de un gran éxito.

De hecho, muchos misioneros utilizaron la película para promulgar el catecismo de la religión cristiana en lugares tan recónditos como en diversas regiones de África y Asia. Es por lo menos paradójico que la película cumpliera así el mismo objetivo con el que muchas otras obras de arte se habían relacionado años y siglos atrás. Desde luego una vía divulgativa había quedado aún viva.

1 Zecca 1907 peq

Artísticamente la obra sigue unas pautas muy determinadas y podríamos decir que convencionales. Los diversos retablos están construidos con el mismo tipo de plano, que encuadra de manera fija a los personajes sin que haya ningún movimiento de cámara o cualquier evolución de montaje que resulte novedosa (todo el contrario que por ejemplo, los avances de la escuela de Brighton). Los actores protagonistas de la película se mueven por la pantalla interpretando los diversos temas casi de una manera congelada, sin apenas sentimientos. Sin duda el elemento narrativo de la película predomina delante del pasional, aunque también hay que decir que la crucifixión final de la película debió resultar un clímax para según qué espectadores del momento.

La recreación histórica resultó ser un auténtico derroche de presupuesto para la época. El cartón piedra era el imperante en aquellos momentos (sólo tenemos que recordar los majestuosos decorados de las películas italianas, como los últimos días de Pompeya 1913, o Quo Vadis? de 1912) y la película centra gran parte de su importancia en tratar de embelesar al ingenuo espectador de aquellos momentos con una ambientación histórica, recreando los fragmentos bíblicos, algunos de los cuales debían resultar bastante exóticos como la matanza de los inocentes, la epifanía o la huida hacía Egipto, con personajes vestidos de antiguos romanos, hebreos y diversos pueblos del momento que resultaban curiosos ante el rudimentario color que había quedado aplicado en ellos.

Sin duda lo mejor de la obra son algunas de sus referencias pictóricas, de las que Zecca saca casi la misma composición en sus planos, como la última cena que refleja la misma pintura del genio italiano Leonardo da Vinci o el descanso a Egipto, que sigue la pintura de mismo título de Luc Olivier.

Kyrios

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