La Ciudad Desnuda (1948)

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La voz en off (se trata de Mark Hellinger, que como él mismo nos contará, se trata del productor de la película) con la que introduce Jules Dassin en su película, La ciudad Desnuda (1948), nos da una gran información acerca del proyecto, y sobre todo del enfoque con el que el director va a acometer la película. La voz en off nos presenta la ciudad de Nueva York, y nos da una serie de datos interesantes. Para empezar, habla de la propia calidad metacinematográfica (Hellinger nos dice quienes son los guionistas y el director de la obra), y nos deja muy claro que lo que el espectador va a ver es claramente una representación de un hecho criminal, es decir, una película y por tanto ficción. Por otra parte se nos indica que la película no está rodada en estudios, sino que se aprovechan los propios lugares de la ciudad para el rodaje del film.

Este inicio de la película, realizado en plena madrugada (vemos las primeras luces del alba), contrasta con el final del film, que termina con la puesta del sol. Evidentemente hay más de un día de separación entre los hechos que se nos muestran en la película, pero siempre queda patente esta idea de unidad de tiempo, que queda bien reflejada con el final de la película. A su vez, este final es una reflexiva manera que tiene el film para contarnos que lo que el espectador ha contemplado en la película sólo ha sido un caso más, que no tiene nada de especial (como veremos, la desmitifiación es un objetivo principal de la película). Lo que ha sucedido hoy, es sólo un día más para las atareadas jornadas que suceden en las comisarías de policías norteamericanas.

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La ciudad desnuda no es una película más. Esta voluntad de separación de las películas de cine negro habituales la podemos encontrar en su misma estética. No es casualidad el término Noir, empleado para calificar muchas de estas producciones. Sin embargo, La ciudad desnuda no utiliza en  ningún momento la misma estética que las películas del género negro. Uno no puede dejar de recordar las maravillosas sombras y claroscuros que acompañan las más famosas películas cumbres del género, como Perdición (1944) de Billy Wilder y contrastarla con la potencia lumínica que envuelve a La ciudad desnuda. En nuestra película no encontramos sigilosas secuencias de asesinatos y de hecho el único intento de homicidio que vemos en la película aparece frustrado y no llegamos a verlo de manera completa.  Tampoco encontramos conversaciones de teléfono o de grupos criminales mientras el humo del tabaco envuelve poderosamente la acción, sino que grandes secuencias del film se suceden a plena luz del día y con gran multitud de gente en medio de las calles. Por ejemplo, la mítica secuencia final de la película, en la que el culpable criminal huye a toda prisa de la policía, mientras esta la persigue y mientras tanto podemos comprobar la cotidianidad de la ciudad, que se mueve entre sus millares de habitantes que realizan las tareas más habituales. Dassin silencia sus voces mientras los vemos gesticular y hablar, porque lo importante para la película son nuestros personajes principales, y en este sentido podríamos volver a remarcar el efecto de la voz en off, que actúa como un investigador más, sólo que también introduce notas irónicas, como una especie de narrador omnisciente que sabe lo que va a pasar, pero que no por ello deja de contarlo con una sutilidad genial, como de perro de presa que ya lo sabe todo, no por diablo sino por viejo.

El naturalismo, casi documental podríamos incluso decir, es la tónica dominante de la película. Jules Dassin intenta alejarse de las películas habituales del cine negro para lograr una recreación verista de un crimen. No hay un guión enrevesado, basado en los continuos cambios de perspectivas, como pudiera ser el sueño eterno (1946), sino todo lo contrario. Los intereses de Dassin pasan por la reconstrucción milimétrica de lo que sería unos casos policiales en el año 1948, incluidos los momentos menos decorosos e incluso entretenidos de cara al cinematógrafo. No es casualidad que el guión introduzca pistas falsas, que no llevan a ninguna parte, pero que resultan lo habitual en una investigación auténtica (como podría ser el testigo de la loca, las múltiples investigaciones tediosas que nos llevan de tienda en tienda etc…).

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Pudiera ser que Dassin se dejará influir por el neorrealismo italiano, o que intentara dotar a su película una pátina de este, aunque afirmar que La ciudad desnuda es una película neorrealista es llegar obviamente al extremo. La imitación se queda en lo anecdótico y en lo superficial del tema. No olvidemos que el neorrealismo era visto por muchos cineastas como si una identificación de la misma Italia se tratara (pese a que en la propia Italia el neorrealismo nunca tuviera un éxito en taquilla brutal, excepto en algunos casos contados), así como una manera prestigiosa de realizar cine.

Kyrios

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