Bartolomé Bermejo: Vida

Como ya hemos comentado, tenemos pocos datos que nos den información acerca de la vida de tan singular pintor. Su fecha de nacimiento es desconocida, y sólo podemos hacer suposiciones, que acostumbran a ubicar el nacimiento del pintor acerca de la década del 1440. Por lo menos  Eric Young[1]lo sitúa en estas fechas porque su primera obra datada, el San Miguel de Tous, demuestra una madurez ya consolidada. La historiografía posterior no ha cuestionado la fecha de nacimiento del pintor y hay un consenso generalizado en colocar su nacimiento en esta década.

Se acostumbra a decir que el pintor es cordobés, pero sólo lo sabemos por la inscripción que encontramos en la Piedad, elaborada el 1490 para el canónigo Lluis Desplà, y en la que el pintor nos muestra literalmente (detrás de la tele hay una inscripción en la que se lee OPVS BARTHOLOMEI VERMEIO CORDVENSIS) sus orígenes. De todas maneras, podría resultar perfectamente que el pintor hubiera nacido en la ciudad, pero que apenas residiera unos pocos años (quizá en su infancia) para haberse trasladado posteriormente a Valencia, que es donde nos lo encontramos trabajando por primera vez (como ya comentaba, en el 1468, para el retablo de San Miquel de Tous).

Lo que está claro es que la técnica del pintor no adolece de las formas de aprendizaje que habría recibido un pintor cualquiera que hubiera nacido en Córdoba, sino que rápidamente (desde su primera obra) demuestra unas técnicas que están muy empapadas e influidas por las novedades de la pintura flamenca. Jaume Barrachina[2] analiza alguna de sus primeras obras, como la Madre de Dios con el niño, realizada en Valencia (y fechada en torno al 1468 y al 1501) y que según él demuestra unos conocimientos de la técnica pictórica propia de Flandes, como si el pintor hubiera aprendido estos conocimientos por un viaje directo. Además en esta obra podemos apreciar un detalle muy significativo, y es la colocación de un espejo que refleja parte de un espacio real, una solución que nos indica que es casi seguro que el pintor debió haber conocido de primera mano la famosa pintura del Matrimonio Arnolfini, de uno de los más célebres pintores flamencos, Jan Van Eyck.

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 Matrimonio Arnolfini, de Jan Van Eyck, actualmente en la National Gallery de Londres

De hecho, para J-Berg Sobré[3] la primera obra del artista, la ya comentada composición principal del retablo de San Miguel, ya muestra alguna influencia flamenca en su pintura. Es cierto que Bermejo debe amoldarse al gusto de los comitentes, y por este motivo la obra sigue teniendo un arcaizante fondo de color dorado, que entronca muy bien con la tradición pictórica valenciana de la época. Sin embargo, en la cara del San Miguel podemos encontrar parecidos con la cara del arcángel de la pintura del juicio final de Roger van Der Weyden, lo que nos volvería a mostrarnos la relación entre el mundo flamenco y el pintor cordobés. Para Miguel Cabañas Bravo[4] el autor tenía entre veinte y veinticinco años cuando realizó esta pintura, que por otra parte alude en gran parte a la influencia flamenca, que el pintor podría haber conocido en Brujas de mano de Georges Alincbrot, incluso según el autor puede que tanto Bermejo como el pintor flamenco Alincnbrot volvieran juntos a Valencia, después de que el padre de Alincbrot muriera aproximadamente en el año 1463.

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San Miguel de Tous, de Bartolomé Bermejo, actualmente en la National Gallery de Londres.

Elías Tormo, uno de los pilares de la historiografía sobre Bermejo (recordemos que fue él quien recuperó al pintor del olvido generalizado en el que estaba sometido), cree que la influencia flamenca del artista la recoge del pintor portugués Nunço Gonçalves.[5] Supuestamente Bermejo habría aprendido el flamenquismo de este maestro, y sin haber salido de la península ibérica. Esta teoría también queda recogida por Gudiol[6] aunque hoy en día  esta hipótesis ha quedado mayoritariamente obsoleta. En su obra monográfica, Young recoge diferentes hipótesis en las que se nos propone diferentes teorías para explicar el flamenquismo de Bermejo. Algunas resultan más improbables, como la que ofrece el autor al insinuar que el artista podría haber residido unos años en Nápoles, poniendo de manifiesto la relación que existía entre el monarca Alfonso V el magnánimo, rey de Nápoles (donde llegó a residir durante largas estancias) el cual sentía una profunda admiración por la pintura flamenca. De hecho, este monarca llegó a pagar a Lluís Dalmau, para que fuera a Flandes a aprender la técnica al óleo. Esta teoría la incluyo porque servirá posteriormente de alguna manera para explicarnos más acerca del retablo de Acqui Terme. Finalmente Young pondrá los pilares de la teoría más reconocida hasta el momento, el viaje que seguramente realizó el artista hacía Flandes. Young además propone una relación muy interesante entre Pethrus Christi, el célebre pintor flamenco y Bermejo, según la cual hay una relación de iconografía bastante clara, que nos remite a pensar que Bermejo debió de ver la pintura por sus propios ojos e inclusive sugerir que fuera alumno de Christus. Esto lo podemos ver en las respectivas pinturas de la dormición de la virgen, las cuales comparten una característica muy singular, y es que en las dos la entrega del cinturón es por parte de un ángel, y en las dos obras acontece en una parte aislada y externa del drama. Aún así, Francesc Ruíz y Quesada[7], no ve tan clara la relación iconográfica sobre todo por lo que sucede en el interior de la escena, que difiere a la obra de Pethrus Christi.

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La Dormición de la virgen, de Bartolomé Bermejo, actualmente en la Gëmaldelgalerie,Berlín.

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La muerte de la virgen, de Pethrus Christus, actualmente en la Timken Art Galerry de San Diego, Estados Unidos.

Pese a que las discusiones siguen abiertas hay un consenso entre la mayoría de expertos que sitúa a Bermejo en Flandes, justo antes de 1468, entre 1460 y 1464. Sería ahí, y no en Córdoba, donde el pintor realizó sus estudios de aprendizaje. Sólo a través de este viaje podemos explicar no sólo las influencias y modelos que el pintor recogió de la pintura flamenca (el conocimiento de modelos como los que propone Jan Van Eyck) sino también la técnica del óleo (una de las aportaciones más importantes de la pintura de Flandes, que en este aspecto logró colocarse por delante de la pintura italiana del renacimiento, que prefería la pintura al fresco y que tardó más en desarrollar el óleo), así como las diferentes veladuras que Bermejo nos muestra en sus obras.

Bermejo se traslada entre el 1468 y el 1474 a Daroca, donde realizará una de sus obras maestras, el frontal de Santo Domingo de Silos, una pieza magistral que hoy en día se conserva en el museo del Prado. Para Rosa Alcoy[8] la influencia de la estancia de Bermejo en Aragón sería bastante importante, y llegaría a formar un núcleo de pintores que intentaron seguir las maneras del pintor cordobés. En especial hace referencia a la pintura de Jaume Huguet y su relación con Bermejo.

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Santo Domingo de Silos de Bartolomé Bermejo, Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.

No tenemos una gran documentación acerca del momento en que el pintor realizaría el magistral frontal de la Mare de Deú del Montserrat, y sólo podemos hacer suposiciones acerca de su fecha. Se cree, que el pintor dejaría las obras inacabadas de Santo Domingo de Silos, volviendo a Valencia acerca del año 1476, para poder trabajar precisamente en este encargo, realizado por el comerciante italiano Francesco Della Chiesa. Y eso, que tradicionalmente se ha venido fechando la obra acerca del 1485, pero hoy sabemos que  esto sería imposible si relacionamos la obra con el contexto del año jubileo de Montserrat, que celebró el 1476, y que tanta importancia tiene para la obra. Esto nos explicaría el parón del pintor en Daroca en esta fecha, y como debe volverse a Daroca hacía el año 1477, para terminar la obra que había dejado inacabada, cancelando así la sentencia de excomunión que iba a pesar en breves sobre el artista, y que podría haber dañado sus negocios por la mala imagen que tal sanción habría supuesto.

Lo encontramos documentado en la ciudad condal en el año 1486. Allí llegaría a realizar una de sus obras maestras, para Lluis Desplà, el 1490, cuando realizó la Piedad, donde el propio comitente aparece representado. La piedad es una de las obras más importantes del pintor que comparte con la pintura de Acqui Terme un bello paisaje que se abre ante el espectador. Para Joan Molina nos encontramos con la obra cumbre del pintor[9]. Molina además también relaciona de manera muy interesante la vida de Bartolomé Bermejo, de origen cordobés, con la de Alfonso Rodríguez, un pintor miniaturista que procedía de origen cordobés y que llegó a trabajar en la corte de Alfonso V, como Bermejo. Es más que interesante que dos pintores provenientes de dos ciudades tan lejanas como lo era Córdoba hubieran acabado trabajando de manera oficial para el rey de Aragón, y puede que nos encontremos ante una relación inusual. Desgraciadamente no tenemos estudios al respecto y de momento esta vía de estudio es una vía muerta.

Por otra parte, es en esta pintura donde encontramos la inscripción que nos declara que Bartolomé Bermejo es un pintor de origen cordobés[10]

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Piedad Desplà de Bartolomé Bermejo, actualmente en el MNAC, Barcelona.


[1] PAG 23, YOUNG, Eric, Bartolomé Bermejo: The great hispano-flemish master, Ed. Elen Books, Londres 1975

[2] PAG 122,VV.AA., Bartolomé Bermejo i la seva época, Ed. Mnac, Barcelona 2003

[3] PAG 20,VV.AA., Bartolomé Bermejo i la seva época, Ed. Mnac, Barcelona 2003

[4] PAG 172, El arte Español fuera de España, Ed. Consejo Superior de investigaciones científicas (CSIC), Madrid 2003

[5] TORMO, Elías, Bartolomé Bermejo: El más recio de los primitivos españoles, Ed.  Madrid 1926

[6] PAG 262,GUDIOL, Josep, Historia de la Pintura en Cataluña, Ed. Tecnos, Madrid 1956

[7] PAG 139,VV.AA., Bartolomé Bermejo i la seva época, Ed. Mnac, Barcelona 2003

[8] PAG 166, ALCOY Rosa, San Jorge y la Princesa: Diálogos de la pintura entre Catalunya y Aragón: Siglo XV, Ed. Universitat de Barcelona, Barcelona 2004

[9] PAG119, Arte Devoción y Poder en la pintura tadogótica catalana, Joan Molina, Ed. Universidad de Murcia, Murcia 1999

[10] PAG 3, Francesc Ruíz y Quesada,  De acqui Terme a la Piedad Desplà, Ed. Retrotabulum, Revista virtual 2012

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