Persépolis

Persepolis-701715841-large

Persépolis triunfó en todo el mundo occidental. Era muy fácil. Nuestro ombliguismo europeísta iba muy acorde con el tono de la película que dirigió la activista Marjane Satrapi, y que recibió todo el apoyo (y más) del gobierno de Francia. La película fue seleccionada por la academia francesa para representar al país dentro de la categoría de film de animación y los premios que recibió el año 2007 son innumerables, incluyendo el premio del jurado en el festival de Cannes. Ahora bien, ¿Es casualidad que una película declaradamente política triunfara con tanto furor?

Porque decididamente, Persépolis es una película política. Mejor dicho, es un panfleto político realizado por el mundo occidental en un ejercicio automasturbatorio que pretende elevar nuestras supuestas grandes libertades en detrimento de otros países, como los que conforman el eje del mal, que curiosamente por aquel 2007, fecha en la que se realizó Persépolis, estaban en el punto de mira de todos los gobiernos occidentales, con los Estados Unidos a la cabeza. Decididamente, el film se inscribe en la tónica de otros films, como 300 (realizado sólo un año antes que Persépolis, en el 2006) que recogen un tono fácil y popular y que pretende educar (o adoctrinar, según como se escriba) al público masivo y tratado como ganado que asiste a las salas de cine. Y es que la invasión por  conseguir el dichoso petróleo (¿Se acuerdan? Al final resulta que no había armas de destrucción masiva…Pero quítenme de allá esos muertos…) Se tenía que respaldar con muchos medios, y más allá de las campañas orquestadas por los medios de comunicación, el cine, como el mejor arte propagandista del siglo XX e inicios del XXI también tuvo su papel. En este sentido, y pese a que sólo han pasado siete años desde la realización del film, sus costuras se han deshilvanado y han quedado más visibles que nunca. En plena crisis mundial, en que el mundo occidental parece estar en un momento crítico, justo cuando hemos descubierto las mentiras de nuestros líderes y la sociedad parece haber despertado ante la somnolencia a la que estábamos sujetos, películas como Persépolis han quedado como testimonios hipócritas de una sociedad que prefería espantar sus propios fantasmas echando exorcismos en países lejanos y dominados por la barbarie.

descarga (6)

Que conste que el autor que firma el autor no está a favor ni de buen grado con las atrocidades que se cometen en países fundamentalistas como el de Irán, pero desde luego el atufo político del film huele a kilómetros de distancia. Pero además, lejos de la mejor tradición política de la Riefenstahl, Persépolis es una película cinematográficamente con muy poco interés.

La vida de nuestra joven protagonista queda retratada por diversos flashbacks que nos muestran gran parte de su infancia. Bien, los flashbacks y sueños de nuestra protagonista están descaradamente realizados para ser lo más fácilmente accesibles. La película de hecho está realizada con el tono más simple posible, con tal de que llegue a cualquier tipo de público. La narración del film parece sacada de una redacción realizada por unos chavales de la Eso. Los sueños están construidos de manera insultantemente idiota para que a nadie se le escape, con la utilización de la voz en off de nuestra protagonista que nos destripa de manera discursiva los intereses de la película. Esto es así y esto otro así, y la película no deja tiempo para abrir un debate, porque parece que estamos ante la verdad absoluta que no tiene motivo a cuestionarse. Por eso, hablar de una poética en la película resulta totalmente erróneo. De hecho, el film es mucho más discursivo que pretendidamente poético. Los debates del films parecen sacados igualmente de una clase de la Logse. Fijémonos sino en la manipulación que realiza la película sobre los personajes, el maniqueísmo al que llega el film situando a un extremo y a otro buenos y malos sin que nunca haya un análisis serio sobre cómo se comporta la sociedad iraní (personajes malutos como la profesora, o las mujeres que quieren llevar a la niña ante el comité cuando la ven con un pin de Michael Jackson y que se comportan como clichés andantes).

images (12)

Artísticamente, el film no vale absolutamente nada. La comparación que más duele es poner al lado de Persépolis una película como Vals con Bashir, que no sólo tiene un trasfondo mucho más humano y sincero que Persépolis, sino que además tiene una animación mucho mejor elaborada. Con un pretendido tono minimalista, el film opta por un tono blanco y negro que resulta monótono y que no consigue ni un mínimo de intensidad. Dibujos fáciles y con un tono austero, que supuestamente ayudan a apoyar el mensaje principal de la película (ósea, que estamos aviados).

 

Kyrios

Advertisements
This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s