Luchino Visconti: Bellísima

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No es casual que el director que aparece en la función de Bellísima, como responsable de escoger a la niña más bella del casting se llame Blasetti. Es más, dicho director está interpretado por el que también fue director de Cine (y que aún realizaría varias películas más), Alessandro Blasetti, célebre sobre todo por sus películas de capa y espada medievales, como La Corona de Hierro (1941) o incluso por los más cinéfilos por sus films netamente fascistas como 1860 (1934).

Bellísima es el pasaporte de defunción del neorrealismo. Realizada en una cronología ciertamente tardía (1951, seis años después de Roma, Città Aperta), la película es una auténtica sátira de ciertos aspectos del cine neorrealista. Sí poníamos en evidencia que el papel de Blasetti no era una elección casual, tampoco lo es la elección de la actriz principal, la célebre Anna Magnani. Célebre (pese a que ya había realizado películas anteriormente) gracias a la primera película neorrealista de Roberto Rossellini, Roma Città Aperta,en el 1945. No deja de ser un hecho bastante poético que el neorrealismo naciera en parte con Anna Magnani y muriera metafóricamente por sus manos en Bellísima, con esa magistral secuencia final. Por cierto, resulta paradójico que Magnani aceptara el papel que le ofreció Visconti, porque este mismo había descartado a la actriz en el film de Ossesione (1942), una vez se enteró de que estaba embarazada.

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Bellísima es una crítica lúcida a la locura de muchas madres por tratar a sus hijas como simples objetos en su propio beneficio. Magnani interpreta a una madre que decide remover tierra, mar y aire para poder lanzar al estrellato a su hija, pese a que esta ni quiere ser una estrella, ni tampoco goza de las mejores dotes artísticas posibles. El tono de comedia pues, es el predominante en gran parte de la película. Y gracias a este tono satírico, Luchino Visconti puede retratar a más de uno con su película. Desde la farándula italiana, con ese casting inicial (recordemos que muchas actrices italianas del neorrealismo, como la propia Silvia Mangano, eran escogidas por sus participaciones en concursos de misses y castings muy cercanos al que muestra la obra) ya la película deja bien clara las intenciones.

Y es que Bellísima puede leerse perfectamente como crítica a la parte más fría de la sociedad italiana. Magnani sólo se interesa por el estado físico de su hija y célebres son las secuencias del film en la que vemos como trata de maquillarla, y aderezarla para que presente el mejor estado posible. En realidad, en este sentido la obra no deja de ser un reflejo del mismo caso que los padres que desean que sus hijos sean futbolistas o deportistas de élites, y que cumplan los sueños que ellos nunca pudieron llegar a realizar. Además Visconti incluye el deseo de escalafón social, y también pueden verse los deseos del personaje que interpreta Anna Magnani como el deseo de avanzar dentro de la burguesía.

El film es sin duda un ataque contra el mundo del cine, y en gran parte también es una reflexión sobre los niveles a los que había llegado el neorrealismo. Por ejemplo, cuando la madre rechaza la figura de la actriz que se cuela por sorpresa en casa, lo hace porque espeta que su hija no necesita la ayuda de nadie, que en el cásting la quieren naturales, porque ahora para ser actriz no hace falta interpretar (clara referencia a muchas de las películas neorrealistas que utilizaban actores desconocidos para sus películas).

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Pocas películas alcanzan la belleza del final de Bellísima. Anna Magnani observa la cara amarga del cine, puesto que durante todo el film la hemos visto creer a pies juntillas que el cine es la gran plataforma por conseguir sus sueños (observemos la secuencia en que mira embelesada la gran pantalla de cine donde proyectan un Western,  y como ella misma desea participar en ese mundo que parece tan lejano de su triste realidad),hasta que observa la trágica manera en como todos los responsables del casting, incluido Blasetti, se ríen de su hija de manera descontrolada, debido a su pésima actuación. Es precisamente en estos momentos cuando el tono del film varía tremendamente de la vía cómica a la dramática. Resulta no imposible emocionarse con el llanto de Magnani.

Por otra parte, a diferencia de películas como Alemania, Año cero (1948), que pese a que estaba realizada en Alemania, se había doblado ya en Italia, Bellisima es uno de los pocos casos del momento en que el film se rueda incluyendo la sonoridad registrada en el momento de las tomas.

 

Kyrios

 

 

 

Kyrios

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