El joven Törless (1966)

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El joven Törless, de Volker Schlöndorff es una película realizada en el año 1966 y que al igual que muchos films que estaban floreciendo en otros países europeos, en movimientos como La nouvelle Vague francesa o el free cinema inglés, realiza el mismo proceso respectivo, pero en Alemania (en el movimiento conocido como el nuevo cine alemán), en una época en la que recordemos que aún estaba divida en dos. Y desde precisamente esta división, ningún film alemán había conseguido tanto éxito como lo hizo con El joven Törless, que  ganó el premio FIPRESCI en el festival de Cannes del año 1966.

El joven Törless es una película reflexiva, pausada y tranquila (pese al apasionado argumento). La secuencia final sin duda refuta este argumento. Y también es un experimento que tiene como objetivo poner de manifiesto que la locura nazi que se desarrolló en Alemania unas décadas antes de la realización de la película es totalmente posible en cualquier contexto del mundo. De hecho, una de las cosas más fascinantes y nauseabundas de la historia humana es la facilidad que tiene la sociedad para anular u olvidar de la memoria colectiva muchos aspectos negros de la misma, o creer que resultan imposibles. Sin embargo, después de la segunda guerra mundial los nazis no desaparecieron, sino que cambiaron de país o de corbata, y también de idioma o de nacionalidad, pero siguieron existiendo. Ver una secuencia como la tortura juvenil (porque no hemos de olvidar que todo el contexto de la película transcurre en un entorno en el que dentro de lo que cabe nuestros personajes tienen unas reglas que han de cumplir, porque si no podrían ser expulsados) me lleva inmediatamente a pensar en algunos episodios tristes ocurridos en ciertas cárceles norteamericanas, por poner sólo un ejemplo.

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De hecho, nuestro protagonista principal tiene como misión encontrar la raíz del mal (y también el porqué de la indefensión propia) en las acciones de sus compañeros. El argumento del film gira en torno al personaje de Törless, interpretado por el joven Mathieu Carrière, que despide a sus padres en la primera secuencia de la película para entrar en un internado (durante un momento del film, se preguntará porque están en el internado, a lo que un personaje responderá que están para instruirse y formarse. En realidad las rígidas maneras del instituto lo único que tratan es uniformizar a todos los estudiantes por igual).

En esta primera secuencia del film, el director ya muestra algunas de sus armas. Una vez los jóvenes se han despedido de sus padres, se dirigen al instituto entonando a plena voz diversos cánticos. Entre estos himnos, y la manera de vestir uniformada (es curioso como la manía alemana por el uniforme ya la podemos encontrar en películas como El último de Murnau, realizada en el período mudo) con la que van todos, el guiño hacía los desfiles militares del régimen nazi es bastante obvio. Además siempre ha habido una intensa conexión entre el fascismo y la rigidez con la que muchos adolescentes realizan sus propios juegos. Por otra parte, para algunos críticos el film es una muestra de la evolución adolescente, mientras que otros se hacen eco de la metáfora militarista de la película. Seguramente ambas visiones se unan para configurar una película muy especial.

Carrière es el personaje más interesante de la película. Durante la primera parte del metraje intenta entrar y ser admitido dentro de la comunidad (por eso parece aceptar las torturas que cometen a Basini sus dos compañeros) pero posteriormente se da cuenta de que no pertenece a ese mundo. La película está enteramente construida bajo su punto de vista, que en cierto sentido es analítico. Una secuencia resulta bastante reveladora de la naturaleza de nuestro protagonista, y es la discusión acerca de los números imaginarios que mantiene con su profesor de matemáticas.

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Por lo visto, el citado profesor,  da una clase acerca de una serie de problemas matemáticos que funcionan en la práctica (resolviendo ciertos enigmas) pero no en la teoría (pues son imaginarios). Nuestro protagonista queda intrigado acerca de la naturaleza de este problema con lo que visitará personalmente al profesor para que le resuelva sus dudas. Pese a que esta secuencia, que se encuentra a mitad del metraje, puede dejar descolocado al espectador, en realidad resulta muy significativa. Nuestro personaje siente un fascinante interés por conocer ciertas actitudes humanas, y porque se producen los actos de sumisión y tortura que ve continuamente en el ático donde torturan a Basini. En este sentido, al principio del film se trata de un personaje pasivo, pero finalmente acabará posicionándose del bando de la víctima, aunque sea totalmente inútil. Desengañado del tipo de vida que le ofrece el instituto, decide volver a casa. Pese a que El joven Törless es el único personaje que ofrece algo de humanidad, es difícil de imaginar que sea capaz de cambiar algo en su retorno al hogar.

 

Kyrios

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