Nervios Rotos (Twisted Nerves, 1968)

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Quizá Twisted Nerves (Nervios rotos, 1968) es sólo conocida hoy en día debido a la utilización que hizo Quentin Tarantino de su banda sonora, cogiendo el tema principal para su duología titulada Kill Bill, con el tema mítico del silbido, que realmente proviene de esta película. Silbido, que por otra parte ya nos indican por donde van las intenciones de la película.

Porque la composición principal nos dice mucho de la película dirigida por Roy Boulting, director ciertamente menor (quizá esta sea una de sus películas más conocidas) que en diversas ocasiones trabajó con su hermano John Boulting. La música se pidió a Bernard Hermann, el mítico creador de otras bandas sonoras, conocido especialmente por sus colaboraciones con el genio del suspenso Alfred Hitchock. El caso es que el tema principal de nervios rotos cumple una función muy precisa en el film, porque debe simular la tortura mental de nuestro personaje, un joven interpretado por Hywel Bennett, que padece un trastorno de doble personalidad. El caso es que es más que evidente que la elección de Bernard Herrmann también corresponde como homenaje, debido a que la película bebe de manera casi ilegitima de la película de Psicosis (1960), a la que aspira a suceder en ciertos aspectos. Como en Psicosis, Hermann también elabora la música de Nervios rotos, con una melodía ciertamente sencilla y difícil de olvidar, que en algunas secuencias (los planos subjetivos de nuestro protagonista, que nos muestran su extravagante y malvada visión del mundo) cumplen con el intento de mostrar un tono infantil y a la vez aparentemente cándido.

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Psicosis es la deudora principal de Nervios Rotos. Sin embargo, a diferencia de la película de Hitchock donde el suspense y el terror era quizá el principal motivo del film, en Nervios rotos nos encontramos con una clara ampliación del retrato psiquiátrico, que en Psicosis sólo aparecía en su célebre secuencia final, donde se advertían de las condiciones criminales de Anthony Perkins.

En Nervios rotos, la voluntad de desarrollar al personaje principal e indiscutible de la película aparece desde la primera secuencia del film. En ella vemos a nuestro joven personaje cuidar a su hermano, que desgraciadamente es un disminuido mental. Poco a poco se hará hincapié en la locura de nuestro personaje, que irá en clara línea ascendente, hasta el hecho de realizar diversos asesinatos. Y es que ya nos encontramos con que su núcleo familiar está claramente deslavazado (esto también lo encontraremos en la protagonista de la que se enamora el personaje de Hywel Bennet). Para empezar, su padre murió hace ya tiempo y el joven muchacho se encuentra en una especie de familia de adopción, pero realmente su padre postizo no tiene nunca una simpatía especial por él. Además, aunque con su madre haya aparentemente una mejor relación (por momentos se insinúa una relación edípica) en realidad es pura fachada, porque también existe un odio absolutamente irracional hacía ella. Nuestro personaje les culpa a ambos del olvido de su hermano retrasado en el centro que visitó en la primera secuencia de la película. Finalmente, huirá del núcleo familiar.

Y lo hará para llegar a una especie de hostal, donde parece que lo hace por razones amorosas. Después de un interesante encuentro en una tienda de juguetes (donde su personaje muestra las primeras señas de su bipolaridad, al hacerse pasar por un personaje ficticio llamado Georgie, que es retrasado mental) donde conocerá a una joven interpretada por Hayley Mills. Establecerán una relación, pero como es lógico, al presentarse el personaje principal con el aspecto bipolar de Georgie, nunca llegarán a más, con lo que nuestro desquiciado protagonista lo acabará llevando muy mal.

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Como podemos comprobar, la carga psiquiátrica es como decíamos mucho más importante que en Psicosis de Hitchock. ¿Pero son realmente estás las intenciones de la película? Por momentos da la sensación de que pese a la elección del tema y al profuso desarrollo que recibe, son meros justificantes, y que lo importante de la película es la muestra de las diversas acciones criminales de nuestro personaje. Incluso de que se alarga la película de manera inecesaria, y de que a la obra le sobra perfectamente media hora de metraje. Porque pese al cacao psiquiátrico que se nos enseña, las piezas nunca acaban de encajar (No se entiende muy bien porque de repente el protagonista decide asesinar a su padre postizo, o las reacciones que sostiene en diversos momentos avanzados de la película).

La fotografía es otro aspecto interesante de la película. Realizada por Harry Waxman, se opta por un estridente espectro que recoge una gran cantidad de colores saturados. Sin duda en esto la película se contrapone claramente al blanco y negro empleado por Hitchock en su película. Si en algunos momentos este sistema funciona por mostrarnos un mundo muy cercano a lo onírico y a lo surreal, también es necesario decir que a veces parece una impostura estética bastante vacua una vez se han comprobado los primeros efectos producidos.

Kyrios

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