La Vida Secreta de Walter Mitty

 

La_vida_secreta_de_Walter_Mitty-982661279-large

Volvió a la carga como director Ben Stiller en el pasado año 2013, después de algún descalabro sonado en su carrera como lo fue Cable Guy (Un loco a domicilio, 1996; para un servidor una película realmente infravalorada) y alguna que otra grata sorpresa como Tropic Thunder (Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra! 2008), con La Vida secreta de Walter Mitty.

Vendida por muchos trailers publicitarios como una  especie de continuación de la célebre Forrest Gump de Robert Zemeckis, en realidad nos encontramos ante una película que navega sin demasiado éxito entre el cine conocido generalmente como de autor y el más palomitero y propio de Hollywood. Stiller se aleja de las comedias de sal gruesa en las que el público lo tiene encasillado para realizar una obra que realmente va más allá de la comedia, mostrándonos una intensa vena dramática, muy maquillada eso sí, por un tono que a veces roza el caricaturismo nostálgico.

la_vida_secreta_de_walter_mitty_1

Walter Mitty es un ya maduro trabajador de la revista Life, la célebre empresa editorial, que está a punto de cerrar su formato físico (la película se ambienta en el 2007, cuando dicha empresa cerró por tercera vez en su historia; esperemos que no sea la definitiva). Por azares del destino, El personaje de Walter Mitty no encuentra la fotografía de un famoso corresponsal de la revista, que debería figurar como la portada del último número, con lo que emprenderá una búsqueda alrededor del globo terráqueo con tal de contactar con el archiconocido fotógrafo (interpretándolo está, en un pequeño pero magistral papel, Sean Penn), para encontrar el negativo de la fotografía.

Walter Mitty es el retrato del fallido sueño del urbanita gris, inmerso en un mundo lleno de tráfico y voces disonantes que impiden a nuestro personaje liberar sus propias fantasías. Ensimismado se nos presenta desde el primer minuto a nuestro personaje principal, interpretado por el mismo Ben Stiller, que navega en páginas de contactos por internet con la esperanza de encontrar a su media naranja. Mitty es uno más de nosotros, encerrado en esta jaula de asfalto, que tiene encadenado a la esencia real de nuestro protagonista, incapaz de cumplir sus auténticos sueños. La película mezcla continuamente la fantasía con la realidad, mostrándonos la visión de nuestro personaje en las múltiples ensoñaciones que tiene (¿Quién no ha soñado despierto?) que se acercan al estilo superheroico y nos revelan los deseos más profundos de Mitty. El problema es que si bien algunas de estas secuencias resultan bastante interesantes porque realmente aportan algo a la construcción de la personalidad del personaje, otras parecen totalmente impuestas, buscando más la vía fácil de la sonrisa ligera que un recurso más complejo. Además, Stiller repite con demasiada reiteración este recurso, que por  su abuso acaba perdiendo su frescura original.

images (7)

Después de la presentación inicial de nuestro personaje, se nos muestra una serie de viajes que realizará Mitty para encontrar la dichosa fotografía, que en realidad cumplen la función de despertar a nuestro protagonista del letargo gris en el que se encontraba embotado. Aquí la película es donde muestra su salsa principal, que sin embargo parece que sale cortada en muchos momentos. Si en los primeros compases de la película éramos capaces de distinguir las secuencias oníricas de nuestro protagonista de las reales, en esta segunda mitad del film sucede todo lo contrario, pues el argumento plantea el propio desarrollo como una auténtica fantasía viviente. Sin embargo Stiller no es capaz de elaborar nunca una verdadera estética original. En realidad se recurre en muchos momentos a la imagen más postalera o turística, cuando se nos presentan los idílicos viajes que realiza Stiller por el mundo, en lugares tan recónditos como Islandia y Groenlandia. Todo realmente muy bonito, pero ciertamente superficial. La misma sensación ocurre cuando escuchamos la preciosa banda sonora, compuesta con algunas canciones pop como Wake Up de Arcade Fire o la célebre Space Oddity de David Bowie (en esta ocasión una versión tocada en guitarra). Canciones que no molestan, pero que realmente aportan poco al relato.

Da la sensación de que Stiller no es capaz de crear nunca un verdadero cambio que remueva lo más profundo del espectador. Entre medias del cine de autor y el más comercial, el director no ha querido remar demasiado profundo. Lo podemos comprobar en el guión, que pretende unir casualidades y hechos fortuitos (las secuencias sucedidas en el barco) sin demasiado éxito. Por no hablar de la historia de amor, que si bien tiene un desarrollo eficiente durante gran parte de la película, finalmente se vuelve predecible, rozando un Happy End casi ridículo, por resucitar una historia que la propia película había parecido cerrar con anterioridad.

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s