Mundo Mudo: The Freshman (El estudiante novato, 1925)

http://www.youtube.com/watch?v=AMTvRX7E7AkImagen

Con The Freshman (El estudiante novato, 1925), el cine de Harold Lloyd alcanzaría la cúspide comercial de su carrera. El actor, uno de los pocos cómicos del cine mudo que vivió de manera holgada durante el resto de su vida (mucho tiempo después del advenimiento del cine sonoro) alcanzó con el estudiante novato, su mayor éxito de público, superando genios que hoy en día gozan de un mayor respeto popular, como pudiera ser el caso de Charles Chaplin.

El estudiante novato nos muestra un argumento que paradójicamente puede llevarnos a pensar en diversas películas actuales, que tratan el tema de estudiantes universitarios o de instituto. En este caso, nuestro protagonista interpretado obviamente por el propio Lloyd, se trata de un joven estudiante que está a punto de iniciar su carrera dentro del ámbito universitario. Sin embargo, Harold Lamb tiene unas expectativas que no se corresponden con la realidad. A Lamb no le interesa mínimamente los estudios, sino que lo que desea es triunfar de manera popular en la universidad, siendo el más exitoso del campus. La película muestra bien estas ansías del protagonistas, con los planos de su habitación que nos muestran que el personaje de Lloyd está fascinado por una película que precisamente nos habla del mundo universitario (tiene un póster suyo colgado en la habitación), así como el vestuario de nuestro protagonista (tiene todo el merchandaising de la universidad).

the-freshman-el-estudiante-novato-1925-1

En realidad, el desarrollo de la película, entre gag y gag, es la típica película que se centra en un personaje underdog, al que todos toman el pelo durante casi todo el metraje, hasta que una vez enterado este de las burlas de sus compañeros, decide redimirse. Hablando claro, Lloyd interpreta un pardillo que dista mucho de ser el hombre más popular del campus. Tampoco le ayudan sus aptitudes físicas, pues Lloyd siempre fue un tipo físicamente más bien enclenque, y así es tal y como aparece representado en la película. Con sus presentaciones absurdas (realizando un pequeño bailecito antes de presentarse) y su personal estilo, el personaje de Lloyd responde al arquetípico del pringado universitario, que con tanta frecuencia aparecería en el cine de los ochenta (y en adelante), pero que tiene sus raíces ya en el cine mudo.

Al tratarse de una película totalmente popular, el Happy End está obviamente garantizado. Después de pasar por mil y una situaciones desesperadas, Lamb se enfrenta a un partido de fútbol americano, y aunque en principio no se cuenta con él, después de que medio equipo se lesione en el campo, Lamb gozará de una oportunidad (pensemos cuantas veces hemos visto situaciones similares en cualquier otro tipo de películas o series). Sin duda, el partido final es el mejor clímax posible de la película. La película  consigue ahí su máximo grado de eficacia, con un irresistible Lloyd que pese a no tener ni remota idea del deporte que practica, consigue hacerse con la victoria. Memorables resultan algunos planos que nos muestran el jolgorio de las gradas (en parte riéndose de nuestro protagonista), pero sobretodo los del terreno de juego. Por otra parte, El estudiante novato nos muestra un magnífico travelling,  con un punto de vista un tanto elevado, que se utiliza durante el touchdown de nuestro protagonista, que consigue escapar a los contrincantes gracias a su agilidad y buena suerte. Además de ganar el partido, Lloyd conseguirá obviamente hacerse con el amor de la muchacha.

The Freshman

Pero ciertamente la película adolece de ciertos defectos. La relación entre Lamb y esa muchacha aparece casi como un simple apéndice que acaba felizmente porque tiene que finalizar así, sin que exista una razón verdadera. Al tratarse de una película hecha por y para Lloyd, los protagonistas secundarios resultan totalmente prescindibles, incluyendo las figuras a las que teóricamente se les da más papel (quizá sólo podríamos destacar al entrenador del equipo de Rugby, que interpreta Pat Harmon). En la película sólo importa las habilidades cómicas de Lloyd (por eso quizá sólo existen primeros planos de su personaje), que afortunadamente están a la altura de las circunstancias, por lo menos en casi todo el metraje.

Míticas secuencias son el ya comentado partido final, así como el entrenamiento en que Lloyd hace de sparring de los demás jugadores del equipo,que golpean a Lloyd  al no disponer de un muñeco al que atizar durante el entrenamiento, o la secuencia del baile en que Lloyd tiene que arreglárselas con un traje que se descose por momentos. Gags cómicos que funcionan adecuadamente, y más teniendo un actor con el nivel de Lloyd en el reparto. A Pesar de todo, seguramente no estemos ante la mejor película del actor.

 

Kyrios

This entry was posted in Análisis Fílmico, Ciclo Directores, Ciclo Directores, Cine and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s