Incubus (1965)

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Incubus (1965) tiene sin duda, una fama de película maldita. Se Trata de una producción extraña, elaborada con muy pocos medios, y gran mérito de la película se debe a Leslie Stevens, su director, que puso en su empeño gran parte de su propia economía (La productora de la película, Daystar, era propiedad del director), y debido a los estrepitosos resultados económicos de la película, no pudo volver a trabajar en el cine, viéndose relegado a trabajar en la pequeña pantalla. La película no tuvo mejor suerte. Se consideró durante décadas que se había perdido cualquier copia, hasta que la cinemateca francesa admitió tener una. Finalmente, en el 1999 ( como vemos muchísimo tiempo después) se realizaron copias y llegó a estrenarse en formato DVD.

Pero más allá de su leyenda maldita (se cuenta que algunos de los diversos intérpretes que participaron en el filme tuvieron desafortunados incidentes), Incubus es una película ciertamente extraña. La premisa argumental ya puede advertir a los cinéfilos indómitos: La película gira en torno a un súcubo (con libidinosas formas de mujer) que se enamora de un hombre, pero este la llevará sin querer a una iglesia, cosa que enfurecerá a la súcubo…Evidentemente, la propia película sacrifica sus intenciones comerciales con semejante argumento.

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La película además se rodó completamente en Esperanto[1], y Leslie Stevens obligó a los actores a clases intensivas de este lenguaje durante dos semanas. En cuanto a localizaciones, La película se rodó en Big Sur, California, en exteriores naturales que condicionaron las jornadas de trabajo (la climatología no ayudó al rodaje).

El tratamiento es igual de extravagante. Leslie Stevens crea una película que no tiene comparación con ningún otro film rodado en el 1965.  El argumento presenta un espacio cerrado en sí mismo (se supone que se trata de una isla) donde nunca se entiende del todo en que plano de realidad se mueven los protagonistas (encontramos a un soldado que ha vuelto de la guerra…¿Pero cómo se explica la comunidad de súcubos que planea sobre la película como si fueran comunidades de eremitas religiosos?). Los diálogos optan por un plano metafísico, reflexionando constantemente sobre temas teológicos, y la manera en como declinan los actores se asemeja a la misma manera en la que un actor teatral afrontaría una obra de Ibsen.

La fotografía es sin duda un elemento que marca diferencias en Incubus. La manera en como plasma el responsable de fotografía, William Fraker, los naturales de Big Sur, desmarcan cualquier proximidad de la película con la realidad. En Incubus la fotografía elabora por si misma, un mundo absolutamente nuevo, vaporoso, que parece disolverse ante los ojos del espectador. Siguiendo el ejemplo de algunas películas del cineasta sueco Ingmar Bergman (hay más referencias del cineasta en la película, como un plano de un íncubo encapuchado, que recuerda poderosamente al personaje de la muerte que aparece en el séptimo sello) el paisaje se convierte en un ente etéreo que consigue colocar la película en un plano metafísico inalcanzable para el espectador.

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A esta extraña atmósfera contribuye la música compuesta por Dominic Frontiere, que mezcla diversos instrumentos, incluyendo un Theremin (el instrumento que pondría de moda la película Encuentros en la 3ª fase, de Steven Spielberg). Sin duda Frontiere ayuda a la creación de un mundo insólito y desgarrado, con una extraña banda sonora que poco tiene que ver con las del cine clásico coetáneo a Incubus.

El argumento es ciertamente ambiguo. Leslie Stevens no hace ni una sola concesión al espectador (de hecho por este motivo intentó vender la película en salas de arte y ensayo, pero sin demasiado éxito), y cuanto menos, el argumento de la película resulta confuso. Seguir la línea argumental es casi una tarea imposible, en parte porque el guión construye una propia realidad que es prácticamente hermética para el espectador.

Difícil también resulta saber con qué quedarse argumentalmente después de ver la película. La historia diabólica no tiene en realidad una trascendencia más allá de la propia película. Como historia de amor resulta igualmente floja, y el tono teatral de la obra rompe con la posible credibilidad de la relación. Sin duda hay un tono de impostación en el film que acaba por perjudicar la película más allá de su ámbito formal, y da la sensación de que la historia infernal es un invento para que Stevens pudiera recrear un atmósfera inquietante, así como desarrollar elementos morbosos. Si bien hay algunas escenas sugerentes, otras acaba cayendo en el ridículo (como el final nebuloso con la aparición del macho cabrío).

 

Kyrios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Lenguaje auxiliar creado por el médico polaco Z.Z. Lamenhof, que pretendía utilizar este idioma como una herramienta para que la humanidad entera pudiera comunicarse.

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