El mejor cine, hasta ahora, del 2014

Nebraska2

Ha llegado el momento, tras más de seis meses, de poder ver alguna de las propuestas más interesantes de este año. A pesar de que a servidor le han quedado algunas películas por ver, a día de hoy hay material más que suficiente para poder evaluar, desde lo más subjetivo de mi ser, qué es lo mejor que ha podido ver el espectador español hasta ahora.

Quedaron en el tintero, antes de empezar, largometrajes como: 10.000 noches en ninguna parte, The Inmigrant, Open Windows Only Lovers Left Alive, por lo que quedarán fuera hasta más adelante.

Y con todo esto, procedamos.

10.-10.000 km (Carlos Marqués-Marcet)

Y de naturalismo en el diálogo de Farhadi pasamos a esta pieza sencillita. Clara exposición de una idea sencilla, 10.000 km es un soplo de aire fresco para el cine español (como lo es Open Windows, pero cada una a su manera). Dos actores, mucho diálogo y el aprovechamiento de técnicas alternativas (ordenadores, Skype, redes sociales) para acercar al espectador y hacerlo sentir partícipe. Y cabe decirlo: no solo tiene unos picos en escenas muy notables, sino también una actuación impecable tanto de Natalia Tena como de David Verdaguer.

El problema de esta película es uno: el relleno. Hay momentos que se repiten y que se notan que son intrascendentes para lo que se quiere contar. En cierta parte, funcionan como parte del paso del tiempo (por ejemplo, las fases intermedias de enseñar dónde vive uno de los dos protagonistas), pero también le falta esa “chicha”, esa mala uva que sí hay en otras escenas. Sin embargo, esta es tan enorme que se come casi todos sus defectos.

No hay que negarlo: está lejos de ser perfecta. Sin embargo, sus mejores escenas y su verismo, igual que con El Pasado, merecen un reconocimiento. Entrar en el top-10 es caro, y más cuando se quedan fuera “in extremis” obras como Se Levanta el Viento, Dallas Buyers Club The Grandmaster.

9.-El Pasado (Asghar Farhadi)

El estilo de Farhadi es único. Sabe dotar a los personajes de un aura real y veraz, además de manipularlos a su antojo para crear una historia de pequeños matices. El dramatismo que desprenden sus guiones es casi lo que podríamos llamar arte. Sin embargo, Le Passé, a pesar de ser una buena película, no alcanza la finura de Nader y Simin, y tampoco sería de extrañar, porque ese nivel es muy difícil de superar.

Farhadi monta un drama familiar, pequeño e intimista, utilizando los diálogos de los personajes no solo con realismo, sino también como instrumento, usando pequeños matices y contradicciones para montar, poco a poco, un cuadro complejo y profundo de la historia. Ese estilo no deja de ser el mismo que sus obras anteriores, y quizá es por repetición (o por no haber pulido o llegado lo que sí hizo Nader y Simin) de esos patrones por lo que esta película no esté más arriba.

8.-Al Filo del Mañana (Doug Liman)

Sí, es cine comercial. Sí, tiene un final decepcionante para más de uno. Pero seamos realistas. Dentro de la gran basura que representa Hollywood, la adaptación de All You Need is Kill es la primera en mucho tiempo que deja a gran parte del público que la va a ver satisfecho. Y sinceramente, hay que verla.

Su guion no es perfecto y le falta algo de picardía. Sin embargo, ejecuta los mecanismos a la perfección, cabalgando entre el thriller y el humor negro. El resultado es pasmoso hasta el punto en que nos olvidamos de Tom Cruise (ojalá su personaje lo hubiese hecho alguien más joven, pero eso es un mal menor) y nos centramos en su desarrollo.

Ejecutar una obra tan compleja en guion y salir airoso merece un agradecimiento, por mucho que sea una adaptación. Quizás le falta atrevimiento, pero tiene una propuesta valiente, desarollada y visualmente impecable. Aunar esos tres valores en Hollywood hasta ahora era un oasis en su género. Ahora, esta cinta abre la esperanza de algo mejor, de algo que no ofrecieron en su momento, por ejemplo, cintas como Oblivion, Avatar Elysium.

7.-Alabama Monroe (Felix Van Groeningen)

Una pareja más, un género romántico de nuevo, pero, no obstante, algo rompedor técnicamente, es lo que deja la cinta de Felix Van Groeningen.

Saltando entre años, conflictos y con un guion que funciona a modo de rompecabezas, Carl Joos y el director consiguen sacudir una y otra vez al espectador. Además, regalan para la vista una secuencia memorable como final y una historia que renueve la típica historia de ruptura matrimonial.

A eso también se añade una pareja que desprende química por los poros, y una actriz que se come la pantalla como es Veerle Baetens. En conclusión, fotografía, guion, dirección y actores confluyen para dar a la historia algo fresco, algo que dé tumbos a la cabeza del espectador y le saque una lágrima que, para lo que plantea, podría haber intentado buscar lo facilón. Y no solo no lo es, sino que cumple con las bases de un buen melodrama.

6.-El Gran Hotel Budapest (Wes Anderson)

Ligera decepción la que ha causado Wes Anderson en mi caso. No obstante, el director ha demostrado que puede dar un golpe de timón hacia la comedia más clásica sin perder ni su estilo ni su tono habituales.

Jugando con los ángulos para dividir las épocas, Anderson cuenta una historia dentro de otra, como una matryoshka narrativa, plagada de repuntes cómicos y de personajes entrañables dentro de lo perdedores que son. Además, para los melancólicos de sus viejas películas siempre queda la parte final, que es puro encanto.

No es la mejor de las películas del director, pero sí queda un relato cómico muy sólido y que tiene momentos muy atractivos. En todo caso, no será de extrañar que se pueda mantener en mi top-10 del 2014 sin problemas.

5.-Nebraska (Alexander Payne)

La comedia de Payne ocupa el puesto número 5, y lo hace convirtiéndose quizás en uno de los aperitivos más agradables del género optando por una vía menos convencional: yendo a lo clásico, a construir una historia y a no ir a por el gag, a veces tan manido y otras veces tan poco explorado.

La historia tiene su encanto a pesar de una fotografía no apta para todos los gustos. Aún así, el resto es impecable. El guion no tiene fisura alguna y los personajes parecen más pintorescos que los de las comedia de los hermanos Coen. Además, el universo de Nebraska columpia la obra de su director nativo en lo mejor que ha hecho en su carrera hasta la fecha.

4.-Hermosa Juventud (Jaime Rosales)

Sé que servidor no es objetivo, pero la película de Rosales es quizás lo mejor que ha sacado la cinematografía española de enero a junio de este año. Y sí, lo digo aún quedándome tan ancho.

La premisa no puede ser más simple y trillada: chico y chica son pobres y deciden sacarse un dinerillo haciendo porno. Suena muy propio de Torremolinos 73, pero nada más lejos. Hasta ahí acaban las comparaciones, pues lo que Rosales busca es más un mosaico de la juventud española.

Si bien es cierto que no logra captarla como el público al que se dirige desearía (argumentos y contraargumentos muy vistos y repetidos en los dos o tres últimos años), el trato que el guion da a sus personajes no puede ser más verista. Todo funciona como una máquina engrasada, sirviendo a un drama de ritmo lento pero de imparables consecuencias para el espectador. Si a eso le sumamos una enorme naturalidad en el rodaje y la mano que han puesto tanto Ingrid García-Johnson como Carlos Rodríguez, así como la gran actuación del resto, queda una película sencilla pero a la vez bien elaborada y más que profunda.

3.-Rompenieves (Bong Joon-Ho)

Y de Hermosa Juventud, drama sencillo, verista y exasperante en el mejor de los sentidos, pasamos a su antónimo. Parece mentira, pero si algo podemos esperar de Bong Joon-Ho es sorpresa. Puede ser para bien o para mal, pero nadie puede poner en duda que Snowpiercer es la película con más ritmo y agilidad de todo el año. Y eso, en una película comercial, es garantía de éxito.

Pese a las violaciones del producto que hicieron los hermanos Weinstein, el relato de la película recuerda mucho al mejor cine de los 80 y los 90, aquel que tenía mucho encanto y ángel por muchos fallos y licencias argumentales que tuviera. Eso sucede con la cinta de Bong Joon-Ho, repartiendo dinamismo e ingenio visual por todas partes.

En su contra quedan cosas muy artificiales, más propias de las películas malas de Stallone y cía que de un blockbuster de calidad. Por suerte, estas se quedan muy reducidas ante el buen resorte, hasta casi el final, de una especie de tren que refleja la visión del director sobre la sociedad. Además, es sorprendente ver el trabajo tan pulido y el interés que consigue esta cinta en casi todo su recorrido. Al fin y al cabo es normal, sobre todo si hablamos de que es el director de Memories of a Murder, Mother o la más polémica The Host.

2.-Her (Spike Jonze)

La apodaron de cine cupcake, de demasiada naftalina y de moñismo. Pues bueno, si la cinta de Jonze tiene todo eso, entonces debo ser de los primeros que me suba a la cola, como ya hice el año pasado, cuando Moonrise Kingdom me cautivó.

Her es una película que no solo es sólida, sino que gana en un segundo visionado. Goza de un guion rico e inteligente, que tiene a veces frases que sobran pero que, en su conjunto, quedan minimizadas por la riqueza visual y narrativa de la cinta. Además, todo se entiende a la perfección, y a un guion de calidad le acompaña una fotografía magnífica y efectiva, ya que ayuda a realzar tanto la soledad del protagonista como la compañía que tiene junto a su amor cibernético poco después.

No creo que se deba decir nada más sino verla en versión original subtitulada, puesto que el resultado es cautivador. Pocas películas consiguen hacer sacar una mueca y a la misma vez sacar una lagrimilla, y Her es una de ellas. Que llegue a todo el mundo, sin embargo, es otro asunto.

1.-A Propósito de Llewyn Davis (Joel y Ethan Coen)

¿He dicho que no opinaba objetivamente?

Ahora en serio, los Coen suelen ser uno de los directores que más me fascinan. Pero el catalizador de todo ello, sin duda, fue Inside Llewyn Davis, un anti-road movie con una ambientación más que particular.

Si bien el musical y el folk ayudan a que haya una impresión única de la cinta, sigue ese drama de los Coen lleno de toques de comedia negra. Además, siguen con la estela del perdedor y lo renuevan, creando un personaje carismático y único.

Por si fuera poco, además, el entorno de la época (con un “cameo” que le da un significado pleno a la historia), tan duro y árido, es retratado sin misericordia por ambos directores, apoyándose en un guion con unos diálogos de gran carga dramática. Al final, lo que queda es un cantante de folk intentando superarse a sí mismo y a sus demonios, resultando su tour de force en una peripecia que le marcará como persona y como profesional.

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