Ciclo Ti West: La Casa del Diablo (2008)

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El talento de Ti West ya ha quedado al descubierto con la reciente The Sacrament (The Sacrament, 2013) película que sitúa al director norteamericano como uno de los valores más firmes del nuevo terror estadounidense. Sin embargo, antes de alcanzar la gloria con The Sacrament, Ti West se fogueó en diversas películas precedentes, en ocasiones con alguna secuela como lo fue Cabin Fever 2: Spring Fever (Cabin Fever 2: Spring Fever, 2009) película que continuaba precisamente una obra de otro valor joven dentro del cine de terror como Eli Roth. Una de las más admiradas obras dentro de esta primera etapa de Ti West fue The House Of the Devil (La Casa del diablo, 2008) una película que pese a que anuncia las futuras calidades del director, aún tiene alguna carencia.

La película se ambienta en los años ochenta. Jocelin Donahue interpreta a  una joven estudiante que decide mudarse de piso, después de haber roto con su novio. Buscando dinero desesperadamente para poder pagar el primer plazo de su nuevo piso, encuentra trabajo como niñera, para un intrigante personaje interpretado por el actor Tim Noonan, quien ya había aparecido en una película de Ti West, precisamente en su debut cinematográfico, con The Roost (El Cobertizo, 2005)

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Lo que si resulta inexplicable es la comparación que ha sufrido La Casa del Diablo con otra película del género, como es Rosemary’s Baby (La semilla del diablo, 1968) del genial Roman Polanski. Y resulta inexplicable porque las similitudes entre una y otra son más bien flojas y como mucho habríamos de ir a un nivel temático para poder comparar una y otra (como el final o el protagonismo femenino que comparten). El problema es que algunos críticos se han fijado sólo en la superficialidad de ambas, y observando que en las dos impera un ritmo más bien lento si tenemos en cuenta lo guiñolesco que, por desgracia, acostumbra a ser el género. Pero más allá de un montaje pausado, ambas películas no soportan ninguna comparación. Para empezar, la semilla del diablo prepara el terreno desde el primer momento, mientras que los minutos iniciales de La Casa del diablo son un accesorio para el despliegue final.

Pero lo más crucial de todo está en su contenido. La Semilla del Diablo es una película que plantea su terror en unos planteamientos que juegan entre el escepticismo y la realidad. En muchas ocasiones, debido a la focalización externa de la película, no sabemos si los temores de Mia Farrow son reales o se esconde un verdadero aquelarre detrás. El terror viene precisamente de la dilucidación que tiene que hacer el espectador, como lo hace el personaje de Farrow. El terror en la Casa del Diablo viene por una puesta en escena que juega constantemente a asustar al espectador, mostrándole con un gran trabajo del dentro y fuera de campo diversos elementos que están a punto de entrar en escena (ayuda en gran parte la música para crear este efecto de tensión) y que pueden irrumpir en el marco de nuestra protagonista, interpretada por Jocelin Donahue.

Hechas pues estás aclaraciones, hay que decir que la película de Ti West es meritoria, pero no alcanza la cumbre cinematográfica, debido en parte a que es una película que no ofrece demasiadas lecturas, como por ejemplo si lo hacía la Semilla del Diablo. La película se ve y se disfruta, pero el poso que deja una vez terminada, es incomparable con la película de Polanski.

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Como ya comentaba anteriormente, la película prepara el terreno para la traca final con la que Ti West ha dispuesto el tramo último del metraje. Es meritorio que a diferencia de películas coetáneas, Ti West mantenga una esencia que poco tiene que ver con el cine de género de hoy en día. En este sentido, La Casa del Diablo puede desengañar a más de uno. No hay enormes escabechinas de personajes secundarios (sólo hay uno y efectivamente muere), no hay sustos fáciles ni tampoco un exceso de casquería. Lo que hay es un desarrollo sencillo y sobre todo una puesta en escena que es la responsable de conducir el filme en todos sus ámbitos.

La táctica es sencilla. Ti West encuadra a Jocelin Donahue mientras escuchamos la magnífica banda sonora que ha compuesto para el filme Jeff Grace. La tensión invade al espectador por que teme que finalmente algo atrape a nuestra protagonista. Sin embargo, West mantiene el envite una vez más, preparándonos para la próxima escena. Y así el director desarrolla la película, hasta el tercio final, donde nuestra protagonista llega a una misteriosa casa y donde tendrá lugar una pirotécnica diabólica que en líneas generales West resuelve de manera efectiva, pero sin demasiada imaginación.

La Casa del Diablo anticipa el nuevo valor que supone Ti West, así como una personalidad que no tiene parangón dentro del nuevo cine de terror. Seguramente el joven director es la presencia más dispar de la nueva hornada.

 

 

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