La Banda de los Grissom (1971)

Resulta imposible intentar comprender una película como Gang of Grissom (La Banda de los Grissom, 1971) si no se tiene en cuenta lo que significó en su momento la eclosión dentro del nuevo cine americano de una película como Bonnie and Clyde (Bonnie and Clyde, 1967) una película dirigida por Arthur Penn. Y es que Bonnie and Clyde marcó una estela que la obra de Robert Aldrich trata de seguir en muchos momentos de su metraje.

Al igual que la obra de Penn, La Banda de los Grissom nos plantea un argumento donde los protagonistas son antihéroes por antonomasia, pues se tratan de una panda de criminales (para ser más concretos, una familia criminal). Los personajes principales están lejos de los glamourosos héroes norteamericanos, y para más inri provienen de una familia del sur, y La Banda de los Grissom ahonda en los clichés de los sureños. Nos encontramos pues ante una película que encarna gran parte de los valores contraculturales que estaban en plena efervescencia en la América de inicios de los años setenta.

Al igual que en Bonnie and Clyde, la película exalta precisamente los personajes teoricamente negativos del film.Todos los policías son mostrados como meros monigotes sin alma (el único personaje positivo y compasivo que entiende la situación de la muchacha secuestrada es un investigador privado) y la película no se cansa de mostrar secuencias en la que los vemos tiroteados (a los agentes de la ley) sin compasión, mientras que para nuestra familia de criminales, Aldrich se toma su tiempo para desarollar profundamente el perfil psicológico de cada uno. Por no hablar del final de la película, totalmente romántico, en el que vemos a nuestra muchacha secuestrada sentir compasión por su raptador (en una especia de síndrome de Estocolomo), y llorar antes un cadáver acribillado.

Un final que seguramente habría sido imposible en el cine clásico, donde en las películas de gángsters siempre encontrábamos que los criminales eran castigados debido a sus malas acciones (sólo hay que recordar la jungla de Asfalto o Atraco perfecto; en lo que se conoce como compensación moral). En La Banda de los Grissom, hasta el espectador empatiza con el criminal que muere finalmente acribillado. Un final que por cierto no deja de recordarnos al cierre violento de Bonnie and Clyde, no sólo por su componente trágica, sino también por la estilizada violencia que emplea Aldrich en la película.

Un secuestro es el descadenaente argumental de la película. Una panda de mlahechores secuestra a una de las chicas más ricas de la provincia, esperando una fuerte recompensa por ella. Sin embargo, son asaltados a la vez por otros maleantes, nuestra familia Grissom. Así, la película plantea de primeras un recurso argumental más que curioso, pues los protagonistas que observamos en los primeros compases de la película no son realmente los que acapararán la atención del metraje posterior.

La Banda de los Grissom muestra una gran complejidad en el desarrollo de nuestros protagonistas criminales. Por una parte tenemos al principal, a Slim, interpretado por Scott Wilson, Sin duda un personaje típico del nuevo cine. Precisamente porque no está totalmente definido, sino que tiene unas respuestas muy poco convencionales, y en muchos momentos de la película somos testigos de su inestabilidad  psicológica  La trama se centrará en el romance que mantendrá con la muchacha secuestrada, interpretada por  Kim Darby y que en realidad servirá para humanizar a nuestros criminal. La película hará hincapié en la extraña relación que mantendrán los dos protagonistas, hasta el clímax que supone el final.

Después de él, el protagonista más destacable es la patriarca de la familia, la madre de todos los criminales del clan Grissom. Interpretada por Irene Dailey sin duda uno de los caracteres más singulares no sólo ya del cine de Aldrich, sino de toda la filmografía criminal. Aldrich acentúa su carácter perverso en lo que aparentemente parece una figura apacible, mostrándonos un ser pérfido que llega a controlar todos los negocios de la familia Grissom. Gracias a la magnífica interpretación de Dailey,  Aldrich compone un personaje que a pesar de resultar totalmente repulsivo para el espectador, es absolutamente brillante en su desarollo.

La Banda de los Grissom se acerca también en Bonnie and Clyde en su utilización de la violencia estilizada. Y es que la película de Arthur Penn inauguró en este sentido una nueva vía, recuperando de los años treinta el estruendoso sonido de las metralletas y añadiendo el toque sanguinolento. Así en la película somos testigos de numerosos tiroteos que constantemente dejan cadáveres de uno y otro bando. En este sentido la película incluso va un paso más allá que Bonnie and Clyde (aunque en honor a la verdad, La Banda de los Grissom nunca alcanza el glorioso clímax final de la película de Penn) y para muestra sólo tenemos que fijarnos en el desenlace violento, que nos muestra el final de la familia Grissom. Un detalle bastante singular y que nos indica la sucia estética que intenta imprimir Aldrich en la película es la gran cantidad de planos que nos enseñan a nuestros protagonistas sudar de manera profusa (hecho también impensable en el cine criminal clásico).

 

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