Mayor Dundee (1964)

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No hay cámaras lentas en Major Dundee (Mayor Dundee, 1964) ni tampoco esas secuencias tan típicas del cine de Sam Peckinpah. En parte, porque Mayor Dundee fue una de las películas que el director realizó antes de estar consagrado como un gran realizador y también porque la película fue masacrada por la productora.

Peckinpah tuvo diversas confrontaciones con el encargado de producción de Columbia, Jerry Besler[1], y la versión final de la película fue mutilada en diversas ocasiones, viéndose recortado muchos de los minutos que previstamente había de tener la versión original (algunos comparan las pérdidas de la película con otras obras maestras maltratadas como The Magnificients Andersons de Orson Welles). El propio director se llevó una nefasta impresión del sistema de estudios (algo que siempre le acompañó durante su vida en Hollywood) y salió de Mayor Dundee con una profunda crisis personal.

La película nos presenta una obra que se adentra en los territorios del western crepuscular, transición que tenía lugar en estas fechas donde el cine Western se estaba despidiendo de su predominancia en el cine norteamericano, pero que no deja de tener cierto arraigo en el género clásico. De hecho, la película evoca en muchos momentos al cine de John Ford, en películas míticas como The Searchers (Centauros del Desierto, 1956) en los conceptos Fordianos de amistad masculina y honor (aunque una amistad llevada al límite, como la que ocurre entre los dos protagonistas de nuestra película, que en ocasiones se llevan rabiosamente mal).

El Contexto argumental si pertenece al mundo del Western, pues la película se ubica en el momento de la guerra civil estadounidense (1861-1865) y el conflicto aparece como uno de los ejes de la película. También es cierto que aparecen los apaches, aunque sólo como un complemento argumental, como los enemigos a los que Charlton Heston debe perseguir. A penas vemos profundidad en el tratamiento de los indios, que aparecen representados como los malos, en toda regla, de la película. Sí es cierto que el marco violento aparece con furibunda energía en la película. Sin duda una de las características más palpables de Sam Peckinpah, y que se puede notar con claridad en Mayor Dundee. Magistrales son las secuencias de acción, que nos muestra el director con los enfrentamientos armados entre los diversos ejércitos. Incluso, en las batallas que tiene lugar cerca de ríos, vemos a estos teñir sus aguas con el rojo líquido.

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Y es que la estética de la película tiene ya claras señas que anticipan el más puro cine de Peckinpah.

Y es que no podemos obviar que en Mayor Dundee late un sentimiento bastante patriótico.  Charlton Heston interpreta al jefe de una escuadrilla de soldados de la unión. Sin embargo, debido al ataque de los indios, deciden unir fuerzas con los prisioneros del sur, liderados por el personaje que interpreta Richard Harris, para combatir al enemigo común, que bien pueden ser los indios o incluso los franceses, que también tiene su aparición en la película.

El eje central de la película es precisamente el continuo tira y afloja que existe entre los dos personajes principales, que está enfrentados por su bandera y por motivos pasados, pero que sin embargo necesitan unirse para poder sobrevivir. Este mensaje de unión entre norteamericanos, del sur y del norte, queda más que subrayado con el dramático final, en que nuestro líder de la unión da la vida por el futuro de sus soldados. El propio mensaje de que los americanos sirven para contener a la población sumisa también aparece representado en la película, cuando los personajes mantienen el fuerte de los mexicanos (se lee perfectamente Viva Dundee, en uno de los pedestales donde se asienta un mexicano). No sé sabe si este mensaje procede el propio director (el guión de la película adapta una historia de Harry Julian Flink, y está adaptada por este mismo, así como por el propio Peckinpah y Oscar Saul) o de las exigencias de la película, pero la realidad es que Mayor Dundee adolece de estos defectos.

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El personaje de Charlton Heston aporta sin embargo muchos variados matices. Habría sido mucho más habitual verlo a él, miembro de la unión, ser el auténtico líder de su batallón, pero en realidad nuestro protagonista dista mucho de ser un honorable jefe. Sus maneras despóticas se intensifican a lo largo de la película, en contraposición al personaje de Richard Harris, que a pesar de pertenecer a la confederación se muestra como el verdadero héroe. Un detalle que efectivamente honra a Mayor Dundee.

 

 

 

 

 

 

[1] Como se recoge en: Quim Casas, Películas claves del Western, Ed.RobinBook, Barcelona 2007

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