Ángel Negro (1946)

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Black Angel (Ángel Negro, 1946) es una de las numerosas películas que se adscriben en el territorio genérico del cine negro. La película está dirigida por Roy William Neill, un cineasta que es conocido especialmente por sus películas basadas en el mito de Sherlock Holmes y las numerosas películas de este personaje que en la década de los 30 y 40 se llevaron al cine, contando en el reparto con su intérprete más reconocible como Sherlock Holmes, Basil Rathbone. Más allá de estas películas, la trayectoria de Roy William Neill es irregular, pero hay que decir que Ángel Negro es una apreciable excepción. La película adapta una obra del escritor Cornell Woolrich, un escritor que ha utilizado numerosos pseudónimos (como William Irish) y que es célebre por sus obras de suspense y thriller.

Ángel Negro nos presenta una obra con rasgos arquetípicos pero que sin embargo consigue sus objetivos. Como no, un asesinato a primeras de cambio desencalla la situación inicial. La película arranca descompasadamente, y en los primeros momentos el espectador no se entera muy bien de lo que está sucediendo. Un recurso más, porque a medida que avanza la película el espectador recompone por su propia iniciativa las diversas piezas que muestra el filme. El caso es que efectivamente la película nos presenta un asesinato que sucede a primeras de cambio, pues una estrella de música de un club local es asesinada. La policía parece cerrar el caso cuando detienen al marido de la protagonista que interpreta June Vincent. Sin embargo, él no es el culpable del asesinato, o eso cree su mujer, que hará todo lo posible por averiguar quién se esconde detrás del asesinato. Para ello contará con el exmarido de la víctima, interpretado por Dan Duryea, un personaje ciertamente interesante.

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La investigación criminal, una de las características habituales del cine negro tiene pues su importancia en el filme. También es cierto que el protagonista del filme no es un detective o un investigador privado, sino que el protagonismo recae sobre un personaje femenino (totalmente ajeno a la profesión), algo ciertamente inusual, más si tenemos en cuenta que no se trata de un personaje que corresponda al arquetipo de femme fatale (un componente por otra parte mayoritariamente misógino que viene intrínseco en muchos filmes de cine negro) , sino que se trata de un personaje cándido y valiente, que arriesga su vida en muchas ocasiones por lograr esclarecer el nombre de su marido (la película ensalza en este sentido a la mujer). Quizá, la única femme fatale que podría haber tenido alguna importancia en la película es la víctima, que desaparece a las primeras de cambio al ser asesinada.

La película desarrolla una historia de amor imposible entre los dos investigadores del asesinato. Dan Duryea y June Vincent forman una pareja magnífica, pero en la que resulta imposible que triunfe el amor. No sólo porque hay gato encerrado detrás del personaje de Dan Duryea, sino porque además habría sido difícil de presentar a la audiencia de 1946 una infidelidad por parte de la protagonista femenina, más cuando estaba tratando de limpiar el nombre de su marido. Gracias al desarrollo del guión, que permite ubicar gran parte de la historia en un club musical (Liderado por el siempre excelente Peter Lorre) la música tiene una importancia significativa en la película.

Se acostumbra a decir, y no sin razón, que el cine negro es el género menos clásico de todos los géneros del cine norteamericano, a tenor de sus convenciones formales/estilísticas. Y eso en Ángel Negro queda muy patente. Lo podemos comprobar en diversos momentos, como en los planos en los que el cineasta encuadra desde una posición totalmente irregular o extraña, planos oblicuos de personajes realizados ex profeso que tienen la intención de dejar al espectador una sensación de inestabilidad. Pero donde más se demuestra la creatividad del cine negro y la permisividad que concedía dicho género se comprueba perfectamente con la secuencia alucinatoria en la que nuestro personaje recuerda unos hechos que el alcohol se había encargado de cubrir.

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La Amensia, que por cierto, se encuentra en muchas de las obras de Cornell Woolrich[1], es una de las claves del suspense y por ende de la película. Además un giro de guión significativo, que permite a la película realizar un salto para poder justificar el trayecto final del filme.

Por cierto, la película juega aunque sea a un nivel menor con el concepto metacinematográfico, pues la acción transcurre en Los Ángeles (la cuna del cine) y durante momentos parece sobrevolar durante la película la sensación de que Ángel Negro es un rodaje o una película que sabe ella misma al género al que se adscribe.

[1] Thomas C. Renzi, Cornell Woolrich from Pulp Noir to Film Noir: From Pulp Noir to Film Noir, Ed. McFarland, North Carolina 2006

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