El Hombre Lobo (1941)

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Año 1941. Mientras la segunda guerra mundial se recrudecía (no en vano en dicho año los Estados Unidos entrarían en la segunda guerra mundial) en tierras norteamericanas se forjaba un mito del terror, más en concreto el del Hombre Lobo. Aunque, como dice el refrán, los inicios nunca fueron fáciles.

No era la primera vez que el mito del Hombre Lobo era trasladado al mundo del cine. La misma productora Universal, la más grande compañía dentro del mundo del terror clásico, y que también sería la responsable de producir el filme del año 1941, ya se había encargado de producir un proyecto en el 1935. La película la dirigió Stuart Walker, director totalmente menor, y contó con un reparto poco significativo, después de que dos titanes de la interpretación en el mundo del terror renunciaran al proyecto, como fueron Lugosi y Karloff. Finalmente, fue el actor teatral, Henry Hull el que interpretaría el papel principal. Sin embargo, Werewolf on London (El Lobo Humano, 1935) no marcaría ningún hito importante.

Sí lo haría The Wolf Man (El Hombre Lobo, 1941). Aún así, dicha película se encuentra a grandes distancias de las cotas artísticas que consiguiera Dracula (Dracula, 1931) y Frankenstein (Frankenstein, 1931) una década antes. De hecho, ni siquiera se puede comparar El Hombre Lobo con películas menores de la productora Universal, como  The Invisible Man (El Hombre Invisible, 1933). Lo cierto es que la factoría de terror de la Universal había entrado en una espiral destructiva considerable, y su influencia en el mundo del cine se estaba viendo reducida de manera considerable. En la década de los cincuenta, el terror de la Universal se vería relegado a subproductos, crossovers a cada cual más bizarro y secuelas infames de sus películas más míticas (las antes citadas). Lo que popularmente se conoce como Serie B.

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Y el Hombre Lobo es una película significativa dentro de este impass entre las mejores películas de la factoría (años 30) y su declive (mediado de los 40 en adelante). Seguramente el problema principal del filme es que detrás de las cámaras se sitúa un realizador desconocido y que apenas dirigiría algún film de interés a lo largo de su carrera, como es George Waggner. Su impericia como director queda patente en la película y sólo hace falta comparar la puesta en escena de El Hombre Lobo con el Dracula de Tod Browning. La simpleza de una contra la magnificencia de otra.

Una de las cosas que más choca al ver la película es observar el intérprete que hace el papel principal, precisamente el de Hombre que se convierte en Lobo. Aunque en un principio se pensó en Boris Karloff para el papel, finalmente recayó sobre el hijo del mítico Lon Chaney (conocido como el hombre de las mil caras), Lon Chaney Jr. La genética no lo es todo, y no hace falta decir que el hijo no tuvo ninguna de las cualidades interpretativas que tenía su padre. Gran parte del filme se lo pasa el espectador viendo los múltiples apuros por los que pasaba Lon Chaney Jr.al rodar. Por cierto, aparece el mítico Bela Lugosi, aunque en un papel prácticamente circunstancial.

TWM

El guión lo firmó Curt Siodmak (el hermano del célebre director Robert Siodmak) y gran parte del mérito y de la fama del filme se lo debemos a él. Porque fue Siodmak quien (recogiendo leyendas populares y literatura sobre el tema[1]) se encargó de realizar una mitología en torno al Hombre Lobo, que sería repetida por infinidad de películas posteriores, por no hablar del impacto que tuvo el filme en la cultura popular (fue además un gran éxito en taquilla). El Hombre Lobo describe la maldición que se transmite y que convierte el ser Humano en Hombre Lobo al ser mordido por uno de ellos, los efectos de la luna llena en el licántropo, el tema de la plata que es capaz de vencer al Hombre Lobo, así como la transformación fisiológica, que de hecho es retratada en la película con una desgarradora exactitud.

La película tiene alguna baza interesante como la creación de una atmósfera bastante inquietante. Cierto que gran parte de esta utiliza decorados y sets de rodaje ya vistos en otras películas de la Universal (las secuencias de la iglesia están rodadas en el mismo set que el de la película de The Hunchback of Notre Dame del 1923), pero lo cierto es que donde más brilla la película es en las secuencias que tienen lugar en el bosque, mientras la niebla envuelve a Lon Chaney Jr. y vemos a este deambular románticamente, sabiendo la desesperada situación por la que pasa el protagonista.

Por otra parte hay que citar el nombre de Jack Pierce, artista que trabajó para la elaboración del maquillaje  (se dice que sobre nueve horas tardaba Pierce para convertir al actor en un verdadero licántropo) que llevaría Lon Chaney Jr., creando un Hombre Lobo que formaría parte desde el minuto en que aparece en escena el monstruo, al imaginario colectivo popular.

[1] S.T. Joshi, Icons of horror and the supernatural : an encyclopedia of our worst nightmares, Ed. Greenwood Press, Westport 2007, pp.654

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