I Origins (2014)

descarga (58)

I Origins (Orígenes, 2014) es la enésima película con mensaje New Age que acaba triunfando allá, en cualquier festival independiente, donde se estrene. El caso más cercano lo tenemos en el festival de Sitges del pasado año, donde Orígenes ha ganado el premio a la mejor película, por encima de otros filmes como Babadook (Babadook, 2014) o What we do in Shadows (Lo que hacemos en las Sombras, 2014), mucho más estimables pero también menos sensacionalistas.

Orígenes presuntamente se adentra en el cine de ciencia ficción. Y sin embargo, se camufla mediante su argumento, tratando de presentar el filme como si realmente sentara cátedra científica, algo que choca bastante con la deriva pseudoreligiosa que toma la película en su segunda parte del metraje. Analizada fríamente la película es imperdonable, y por eso Mike Cahill tira por el camino de la pasión, los sentimientos y la sensiblería.

La película empieza presentándonos a unos personajes que trabajan en el ámbito científico. Michael Pitt encarna al protagonista principal, un joven totalmente escéptico que se encuentra trabajando en un experimento científico. Está investigando ni más ni menos que el origen de la visión humana, y cuáles son sus raíces en las especies animales. Realmente obsesionado por los ojos de las personas (guardando centenares de fotografías de los mismos; detalle ciertamente propio de un Psicópata) un día por puro azar se encuentra con una joven, interpretada por la inigualable Astrid Berges-Frisbey, de la cual se enamora perdidamente. Esta mujer encarna todos los valores antitéticos de nuestro protagonista, pues la encontramos adscrita en una especie de filosofía New Age religiosa que la película simplifica de manera evidente (para que Mike Cahill veamos el rollo tan progre que se lleva, nos coloca una estatua Hindú y un poster de una santa en el apartamento de la protagonista, pero no pasa de ahí). Pero un Ascensor acabará con la relación…

images (84)

La película pues, radica en una dicotomía básica, en la que el espectador es directamente imposibilitado para cualquier elección. Ciencia o Religión. Sí la película hubiera admitido desde un primer minuto que simplemente está haciendo ficción no habría pasado nada, porque evidentemente, hay muchas más películas que juegan con estos conceptos (y por ejemplo, medio cine de terror quedaría descartado por plantear problemas irresolubles mediante la razón). El problema es que Orígenes justifica lo que propone como algo que tiene cierto componente razonable y científico. Me refiero a las secuencias que tiene lugar durante la primera parte del filme, en las que nuestro protagonista está inmerso en un experimento científico, con su consecuente lenguaje plagado de tecnicismos. Orígenes traiciona cualquier atisbo de lógica para tirar por el camino más fácil.

Y es que hoy en día, el discurso New Age está más en boga que nunca. Ojo, porque el que suscribe esta afirmación no está en total concordancia con el discurso científico (no confundir con método), que en muchas ocasiones obvia el componente humano. Pero lo que propone el filme de Mike Cahilll es inaceptable a todas luces. Introducir la reencarnación mediante un sustento pseudocientífico es propio de la charlatanería más zafia.

images (85)

Pero además, el tufo New Age no solo se expande por el desarrollo argumental del filme, sino que se adentra en las formas del filme. Y es que a medida que uno ve Orígenes, no puede dejar de acordarse del filme de Terrence Malick, The Tree of Life (El Árbol de la Vida, 2011). Película la de Malick, con la que además comparte parte del mensaje, en la manera en que ambos filmes pretenden abarca la nueva espiritualidad del hombre contemporáneo, pero simplificando el resultado. Y aún así, Mike Cahill no llega ni siquiera a la mitad de la excelencia que nos ofrece El Árbol de la Vida.

Orígenes fundamenta su importancia en el montaje. Mike Cahill monta el filme con imágenes que se alternan con rapidez (los planos apenas duran segundos) y con la sensación de que el cineasta busca una cierta poética en la unión de estas imágenes con la música. El resultado es el de un producto simpático pero paradójicamente (teniendo en cuenta la pretenciosidad del argumento) intrascendente. La sensación es la de estar viendo y escuchando un videoclip Pop de poco calado.

Los puntos buenos del filme los encontramos en la faceta de producción. Visualmente Mike Cahill desarrolla un empaque competente, aunque en ocasiones el filme huela un poco por abusar del efecto digital. En todo caso, los aspectos técnicos son los más notables del filme.

Advertisements
This entry was posted in Análisis Fílmico, Cine and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s